Colaborador asiduo de La Otra, Robinson Quintero se ha hecho merecedor de ese premio colombiano, que reconoce en él al forjador de poesía, al antólogo, al promotor cultural y sin duda también al cantador de tangos. Aquí una muestra de El poeta da una vuelta a su casa.

Boletín de prensa

Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus a Robinson Quintero Ossa

El jurado del XVIII Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, integrado por Octavio Escobar, Cerón Flórez y Ramón Cote Baraibar, por unanimidad, otorgó el primer puesto a la obra El poeta da una vuelta a su casa, del escritor antioqueño Robinson Quintero Ossa.
LETRA A LETRA se congratula con este reconocimiento a un trabajo paciente y discreto dedicado a la lectura, divulgación y escritura de la poesía.
Ofrecemos dos textos del libro, que publicará en breve la Gobernación de Norte de Santander:

EL POETA DA UNA VUELTA A SU PERRO

1
Las patas de mi perro están hechas de un arte grácil: su belleza es el aire de la forma. Las patas de mi perro son hermosas como este poema que escribo, si este poema que escribo llega a ser tan hermoso como las patas de mi perro: las patas de mi perro cantan; mi poema, a veces, late. Las patas de mi perro son como versos de Esenin: pasea en su andar, si se escucha bien, una melodía.

2
Tiene mi perro un estilo de pasear que lo distingue, un paso fluido que despierta la admiración de la gente, un ir plácido por las aceras que da gusto mirarlo, un vagar distraído que dan ganas de seguir su rastro; su andar pisa entre más firme más suelto, su trote queda en el aire después de que pasa, su correteo da vueltas en redondo y pone a girar las calles. Se escucha, en lo que escribo, su paso. Con quiebres de gozque, sin lazo de atar, va mi perro en su paseo de olores.

3
El poema camina según el perro que lo pasee. Mi poema, por ejemplo, apenas puede poner su paso, difícilmente encuentra su cadencia, su estilo propio de andar la calle, si sale de ronda con mi perro. Son las patas de mi fiel amigo las que ponen el ritmo, el movimiento que le da porte a la forma, las patas de mi perro caminero las que marcan los acentos y las pausas, las que dejan su rastro en la andadura del verso. Escuchen, escuchen bien: pisa mi perro la melodía que me escribe.

CAMINANDO CON EL AMIGO

Para Walther Espinal

Admiro ese momento en que no se siente, en que va a mi lado callado, abstraído en los pasos que lo recorren. Ese momento en que no salen las palabras, y somos los dos uno solo, en el camino que nos escucha.
* * *

Robinson Quintero Ossa (Caramanta, 1959) ha publicado los siguientes libros de poesía: De viaje. Colección Literaria Simón y Lola Guberek. Bogotá, 1994; Hay que cantar. Cooperativa Editorial Magisterio (Colección Piedra de Sol). Bogotá, 1998; La poesía es un viaje. Revista Golpe de dados. Bogotá, 2003. Dirección: Mario Rivero; La poesía es un viaje (segunda edición). Colección de Poesía de la Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 2004; El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse. Ediciones Catapulta, Bogotá, 2008, y Los días son dioses. Colección Un libro por centavos de la Universidad Externado de Colombia, 2013, que dirige Miguel Méndez Camacho.
LETRA A LETRA publicó varias obras suyas de investigación y periodismo literario: Colombia en la poesía colombiana: los poemas cuentan la historia –Premio Literaturas del Bicentenario del Ministerio de Cultura– (2010);  El país imaginado: 37 poetas responden (2012); Libro de los enemigos –Beca de Creación Artística Alcaldía de Medellín– (2013) y la segunda edición de 13 entrevistas a 13 poemas colombianos [y una conversación imaginaria] –Beca para la Publicación de Autores Colombianos del Ministerio de Cultura– (2014).

diez poemas de Robinson Quintero Ossa

del libro El poeta da una vuelta a su casa

premio nacional de poesía «Eduardo Cote Lamus 2017»

El poeta da una vuelta

No soy un poeta-lámpara

No sigo esas costumbres

La sombría media luz de la casa

la consistencia del resguardo

no son para mis versos

No es de mi poema

–nunca ha sido de mi poema–

que el mundo venga a su ventana y cante

Mis palabras prefieren para dejarse ver

la intemperie:

los días son dioses y adioses

Poeta que no camina

¿a qué horas templa su melodía?

Caminar es ya tener una casa

El poeta da otra vuelta

La poesía no tiene horario

La poesía se escribe no cuando uno quiere

sino cuando ella –la poesía– quiere

dicen

Esto me digo mientras camino

y pateo una piedrita

calle abajo

una y otra vez

la misma piedrita

Dios puede ser cualquier cosa

incluso una piedra en el camino

–dicen también

Y me lo digo como quien no tiene

para decir

algo inusitado sobre una piedra

que se patea en una calle solitaria

Darle a la piedra es todo el asunto

de esta tarde sin asunto

pues no hay qué hacer

y la poesía no tiene horario

El poeta da una vuelta a su perro

1

Las patas de mi perro están hechas de un arte grácil: su belleza es el aire de la forma. Las patas de mi perro son hermosas como este poema que escribo, si este poema que escribo llega a ser tan hermoso como las patas de mi perro: las patas de mi perro cantan; mi poema, a veces, late. Las patas de mi perro son como versos de Esenin: pasea en su andar, si se escucha bien, una melodía.

2

Tiene mi perro un estilo de pasear que lo distingue, un paso fluido que despierta la admiración de la gente, un ir plácido por las aceras que da gusto mirarlo, un vagar distraído que dan ganas de seguir su rastro; su andar pisa entre más firme más suelto, su trote queda en el aire después de que pasa, su correteo da vueltas en redondo y pone a girar las calles. Se escucha, en lo que escribo, su paso. Con quiebres de gozque, sin lazo de atar, va mi perro en su paseo de olores.        

3

El poema camina según el perro que lo pasee. Mi poema, por ejemplo, apenas puede poner su paso, difícilmente encuentra su cadencia, su estilo propio de andar la calle, si sale de ronda con mi perro. Son las patas de mi fiel amigo las que ponen el ritmo, el movimiento que le da porte a la forma, son las patas de mi perro caminero las que marcan los acentos y las pausas, las que dejan su rastro en la andadura del verso. Escuchen, escuchen bien: pisa mi perro la melodía que me escribe.

Poética

Mientras doy una vuelta a la casa

me amonesto

porque hace tiempo

no escribo un poema

Pero ¿por qué

para celebrar el mundo

debe haber en mi cuaderno

versos?

Bien puedo ser feliz sin decir

Si mientras digo

lanzo guijarros al agua

o espanto a las palomas:

un poema es lo que no esperas

Es muchas veces menos que silbar una calle

Y no es muy distinto del sol que se para

en medio del cielo

Lo mejor es hacer silencio

O hacer como el pájaro que dice

sin saber que dice

Pasa un atleta

El manejo sostenido del aire

es importante a la hora de intentar el verso

–los versos viven en constante fuga–

En su trote con el tono

el fraseo no debe sufrir ahogos:

hay que saber correr la melodía

Es necesario además mantener el ritmo

–el ritmo es la respiración–  

sostener el pulso hasta el apunte final

Pero lo primero es estar listo

a forzar la marcha cuando menos se espera

y donde menos se piensa:

el poema no hace calistenia

Corre de pronto

Largos y frecuentes paseos solitarios

por parques y arrabales silenciosos

dan gran fuerza y firme aspiración

Así al momento de enunciar no faltará el aliento

y se podrá tomar nota y admirar

en cualquier paso del camino

El poeta da una vuelta a su doble

Frágil perseguidor que eres tú mismo.

José Emilio Pacheco

Mi doble va un paso adelante de mí

y no un paso atrás

como acostumbran

otros dobles:

que alguien siempre a tus espaldas

te lleve la contraria

es inquietante

pero no es menos amenazador

que lo haga

cortando el frente

Es el pasatiempo de mi doble  

coparme la vista

obligarme a mirar sobre su hombro:

si corro a prisa para adelantarlo

corre antes

si freno y doy vuelta atrás

para que siga de largo

él frena y da vuelta atrás

primero

Me escondo en la saliente del muro

para despistarlo

doy tres vueltas para perderlo

pero mi doble

un paso adelante

siempre va:

perseguido ineludible

que soy yo mismo

que rehace

cuando apenas hago

que emborrona

cuando apenas escribo

El poeta da otra vuelta a su doble

Un doble que no lleva la contraria

no es un buen par

Hoy por ejemplo

mi doble me suelta que es él

el principal autor

de estos versos que escribo

–Soy yo quien surte la tónica

quien hace fluir el ritmo

y pone  el tema–

recuerda

Los poemas hablan por ambos

le soplo al oído

Yo hago la primera voz:

la segunda –por lo bajo– es tuya

Mi doble –azuzado– se resiste

No se come el cuento

y chista y rechista:

–Yo pongo la revelación sin esfuerzo

la frase que respira

la memoria que canta–

Tómalo de esta manera

–le aclaro–:

yo cuido la forma

la palabra precisa

tallo la evidencia

transpiro el oficio

Yo pongo la palabra que no esperas

la que antes no había

–insiste–:

soy el rumor del día

Conversando con Antonio Deltoro

Qué duda cabe:

una cosa es un pájaro,

y otra un ave.

A. Deltoro

El ave está en la luz

el pájaro en el trasluz

El ave está en el haz

el pájaro en el envés

El ave sueña la realidad

el pájaro el sueño

El ave es la austeridad

el pájaro el esplendor

¡Qué duda cabe!

Si el ave es la rutina

el pájaro la epifanía

Si el ave canta el tiempo

el pájaro el destiempo

Escrito en el camino

El último tramo del camino siguió por las aceras que alinderan las casas altas. Atrás quedaron los jardines de las casas bajas con sus melenas colgantes y se abrió al paso la bulla de los puentes, la luz de los paraderos de buses. Un corrillo de mujeres, paradas bajo un enjambre de árboles, estalló de pronto en risas. Fue una algarabía que apenas suelta se dispersó hasta los parajes circundantes, la placita umbrosa, los cobertizos de los paraderos y las barandas de los puentes. Las últimas risas me alcanzaron al final de la calle. Y con risas seguí mi camino.

El poeta da una vuelta a una palabra

Mientras camina, dice la palabra en voz alta, la lleva al paso, templa su melodía. Mientras camina, antes de cantar en el poema, canta a la intemperie, la palabra,

canta antes de que sea sueño.

El poeta da una vuelta al jardín

El fantasma limpia de hojas sucias el jardín. Donde la tierra es húmeda barre el ramaje escurrido y hace con él un montón junto a la tapia; donde la hierba es alta, arrastra malezas flojas y espartos y hace con ellos otro montón junto al estanque. Y así, con el resto de la hojarasca, tan reseca que cruje, hace otra pila junto a la baranda, pequeña aunque más indócil.

Tal vez no le alcance la noche para juntar en un solo cerro todas las hojas.

Boletín de prensa

Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus a Robinson Quintero Ossa

El jurado del XVIII Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, integrado por Octavio Escobar, Cerón Flórez y Ramón Cote Baraibar, por unanimidad, otorgó el primer puesto a la obra El poeta da una vuelta a su casa, del escritor antioqueño Robinson Quintero Ossa.

LETRA A LETRA se congratula con este reconocimiento a un trabajo paciente y discreto dedicado a la lectura, divulgación y escritura de la poesía.

* * *

Robinson Quintero Ossa (Caramanta, 1959) ha publicado los siguientes libros de poesía: De viaje. Colección Literaria Simón y Lola Guberek. Bogotá, 1994; Hay que cantar. Cooperativa Editorial Magisterio (Colección Piedra de Sol). Bogotá, 1998; La poesía es un viaje. Revista Golpe de dados. Bogotá, 2003. Dirección: Mario Rivero; La poesía es un viaje (segunda edición). Colección de Poesía de la Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 2004; El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse. Ediciones Catapulta, Bogotá, 2008, y Los días son dioses. Colección Un libro por centavos de la Universidad Externado de Colombia, 2013, que dirige Miguel Méndez Camacho.

LETRA A LETRA publicó varias obras suyas de investigación y periodismo literario: Colombia en la poesía colombiana: los poemas cuentan la historia –Premio Literaturas del Bicentenario del Ministerio de Cultura– (2010);  El país imaginado: 37 poetas responden (2012); Libro de los enemigos –Beca de Creación Artística Alcaldía de Medellín– (2013) y la segunda edición de 13 entrevistas a 13 poemas colombianos [y una conversación imaginaria] –Beca para la Publicación de Autores Colombianos del Ministerio de Cultura– (2014).