En esta nueva entrega, Jair Cortés nos presenta a las nuevas camadas de poetas jóvenes mexicanos que marcan trayectoria con pisadas firmes: Atenea Cruz, 1984; Hamlet Ayala, 1993; Karen Salzar, 1993; Alkaíd Marino, 1980.

DIVERSAS GEOGRAFÍAS VII

Jair Cortés

La Otra, revista y casa generosa a un mismo tiempo, recibe a cuatro poetas mexicanos que cantan sobre las ruinas de un país que no encuentra la paz. Atenea Cruz (1984) inaugura esta reunión con algunos poemas de su libro Suite de las fieras, en donde se pone de manifiesto su gran sensibilidad poética y su alta conciencia del lenguaje, sus poemas logran hacer de la confesión un canto en donde la palabra ha sido tallada delicadamente; su voz es íntima y reflexiva: “Es propio de los dioses el humor más negro/ atesorar belleza y decadencia en la misma urna…”. Por su parte, Hamlet Ayala (1993) cuestiona por medio de la poesía las inflexiones del universo y la relación del ser consigo mismo, su poesía resalta por la manera en la que aborda los temas que le interesan: no desgarra el lenguaje, por el contrario, urde finos versos en donde se revela su conciencia de poeta: “de cara a la penumbra con el iris crispado/ ya sin brizna de luz que vibre en la retina…”. Para Karen Salzar (1993), la exploración del cuerpo propio, el paisaje interior, la compasión por los otros y la construcción de una mitología de lo cotidiano son algunos de los elementos más utilizados en sus poemas, su lenguaje, siempre consciente de su densidad y alcance, busca comunicar pero también sublimar una condición humana: “¿Cuántos zapatos curtidos por el sol/ en medio del desierto/ han visto las aves que emigran?”, nos dice a propósito de la trágico peregrinar de los migrantes por nuestro siglo. Por último, Alkaíd Marino (1980) asimila los elementos propios de la tecnología que han modificado profundamente la sensibilidad humana; su escritura retrata la concentración a la que sido sometido el lenguaje y apuesta, arriesgando todo, a escribir desde una zona casi robotizada: “¿Necesario?/ Hardware kills…: Neruda/ Percepción correcta…” en donde apenas vislumbramos destellos de sentimientos sepultados por esa noción de futuro que llegó demasiado temprano a nuestras vidas.

ATENEA CRUZ

Suite del tiempo

I

De entre todos los vestidos posibles

elegí el del invierno:

la sonrisa escondida de los lobos

el gesto de la piedra sepultada en la nieve

la rabia inmemorial de los árboles arrojados al fuego.

Hice de la nostalgia mi raíz predilecta

sin más luz que el recuerdo de veranos pasados

con sus discretos dedos amarillos me aniquiló la tierra.

Yo sentí algo perdido

un hueco en todo el cuerpo

vasto y terrible

y una tarde, cuando miraba el cielo

supe que esa carencia

eran todos los pájaros del mundo.

De mi boca sin plumas, desde entonces

brotan estalactitas

carámbanos de hielo poblaron la garganta

la gruta que antes fuera

origen de palabras

de primaveras viejas y mejores.

II

La prueba contundente de que existe algún dios

es el otoño.

Dejémonos de iglesias erigidas sobre trapos sagrados

milagros que se visten de estatuas y de yeso

es el otoño, sin lugar a dudas,

la más perfecta manifestación de Dios.

Acaso un par de cosas sean tan crueles

como el ardor fingido que desnuda la rama

sin el reposo real de la ceniza.

Es propio de los dioses el humor más negro

atesorar belleza y decadencia en la misma urna

si fuera cierta su piedad remarcada

no imperaría esta caída libre y vergonzosa del tiempo

este ir y venir del aire hacia la tierra

Amor no

Perdámonos

contra el tiempo y el polvo.

Sólo tu cuerpo, el mío

degollados.

Pensemos el sudor

como principio único del agua.

Ay

pero el amor

es tan pesado tan negro

no quiero ensuciar tus muslos con su rastro

ni que manche mis dientes

o me amargue la lengua.

Prefiero tus manos que abrasan mis lugares

comunes.

Mejor el hambre de los perros nocturnos

la mutilación por los buitres del ansia

esta sangre que corre por las piernas.

No sobadas palabras

sino cuerpos.

El aliento a través de la tela

los pasillos

una puerta que se abre.

Elegir tu saliva.

Besar

en medio de la peste que es el miedo.

Adivinar tu carne

y esperar.

Esperar.

Desnudos de palabras.

No nos amemos como si fuera cierto.

Canino

Ten cuidado del dicho

ninguna cosa es fiel hasta la muerte

cada amor tiene archivos de amargura

alfabéticamente organizados.

Hay vitrinas perfectas y pulcrísimas

que exhiben carnes magras

bellos delicatessen que cualquier perro ansía.

Pero no fue Pavlov, la saliva, el silbato

lo que adiestró mi oreja

sino tu voz en todos los panteones.

No volverá esta perra hasta tu patio

no lamerá tus pies, ayer estatuas

a palos le domaste la mirada

pero la perra es perra

y su hambre no termina

con despojos de carne envenenados.

No te engañes:

el can jamás va a ser doméstico del todo

su hocico apaciguado es un contrato.

Y hay rencores tan grandes

que ni siquiera un perro los perdona

Declaratoria antes del fin del mundo

Yo, que quise matarte tantas veces

y atestigüé en tu contra frente al tiempo

que por tu boca vi la anaranjada angustia

de las hojas cayendo de mi vientre

que supe la manzana de mi rostro

mientras lo repasabas

con tu lengua de víbora amantísima

y dormí con tus muertos

junto a la jarra de agua

que he sabido amar defenestradamente

que soy un memorándum

que hice sangrar los muros con tus puños

que llevé en mis entrañas un hambre duplicada

(que después arranqué

para poner tu nombre, ya sin dientes)

Atenea Cruz Nació en Durango en 1984. Estudió la Licenciatura en Letras en la Universidad Autónoma de Zacatecas. Ha publicado los libros de cuentos Crónicas de la desolación (2002), y La Soledad es una puta (2005), así como los poemarios Diarios de una mujer de ojos grises (2009), Suite de las fieras (2012, Premio Beatriz Quiñones) y Apuntes al reverso de papeles diversos (2015). Es Premio de Cuento María Elvira Bermúdez 2002 y fue becaria del PECDA (Durango) y PECDAZ (Zacatecas) en narrativa y poesía. Ha colaborado en revistas como: “Tierra Adentro”, “Crítica”, “Frontal” y “Vice”.

HAMLET AYALA

Preguntas

*

Muerde la luz estas ventanas frías

delatando los rasguños que el tiempo

graba secretamente, haciéndolas chirriar

en un quejido ínfimo, inaudible,

tal como en nuestros cuerpos hinca su paso del tiempo.

¿Qué nos hace la luz que nos bebemos

cuando en constelaciones

se dejan ver con cierta claridad

una vez despejada la faz llorosa y fría

de una noche cerrada?

¿Qué revela en nosotros ese polvo chispeante

que apenas y nos llega

al entornar los ojos engañados

por el destello de los astros ya muertos?

¿Qué dicen las estrellas de nosotros

que vivimos así

con la mirada absorta

en su pútrida luz?

*

Cuando fijo la mirada en lo oscuro

como tirando un ancla desde mis pupilas

al entorno abisal de las horas más altas

de cara a la penumbra con el iris crispado

ya sin brizna de luz que vibre en la retina

¿soy yo quien penetra hondamente la sombra

o es todo el infinito vaciándose en mis ojos?

A una amiga violinista

Mariel

¿Has pensado con detenimiento

en eso de        romper

                                    el silencio?

Con tus ojos egipcios

no logras percibir

que entre tú y el mundo

está el diálogo invisible de los astros.

Climas y cosas,

como el halo sensible de los atardeceres,

los colores y las temperaturas

al despuntar el día,

son vulnerados por ciertas vibraciones

dotadas de virtud o de misterio.

Con eso el mundo es otro

y es distinta la luz

y es otra la canción de las esferas

cuando atizas el mundo

acuchillando el aire con tu arco.

Condición humana

Callemos, y que nadie
—ni siquiera yo mismo—
recuerde que soy yo.    

Garbiel Ferrater

Aprendamos a callar las lenguas irredentas

mapas para el escape

sonoros taladros de certeza

y gentilidad de mercaderes.

Que nada nos delate:

quien es humano siente;

quien siente

                         vive en riesgo

y muere por propia luz.

Hamlet Ayala (Guadalajara, Jal. 1993). Poeta y gestor cultural. Sus textos han aparecido en la revista mexicana de teatro Paso de Gato, Revista de la Universidad de México, Círculo de Poesía, Buenos Aires Poetry y Río Grande Review de la Universidad de Texas en El Paso. Es becario de la Fundación para las Letras Mexicanas.

KAREN SALAZAR

Al unísono

De los poros me nació humo

vientres abiertos al cielo esperan

alimento sacrificio

volcán de Venus eyaculando tierra.

En el sostén ramas y espinas

hojas entre los dedos de los pies desnudos

no hay granito de nieve ni cuerpos petrificados

sólo artificio en la punta de la lengua.

Bocas de tabaco transfiguradas en vino

lenguas bailarinas sobre los pezones

aliento transformado: palabras

mientras ya es eclosión de las salivas.  

De-solado

A mis hermanos migrantes

Ansiedad de medio camino, existe

al avance, al retorno, a la permanencia

mas se mueve el cuerpo

grita el hambre desde adentro,

pasos autómatas de espíritus deslavados en llanto.

Polvo en mis ojos

no es mi tierra, la mía es roja

donde encuentro el álamo de mis recuerdos

junto a las veladoras de las madres preocupadas

no es mi tierra, no es mi madre, no son mis santos.

La vida se queda en mis hermanos

no suelto la piedra

miro a los buitres que ya nos han puesto especias

mi cuerpo se evapora

no fui héroe que llega a su destino.

¿Cuántos zapatos curtidos por el sol

en medio del desierto

han visto las aves que emigran?

Contradicción

Tarareé el canto de las poetas y me arrojé al mar

me escupió enredada en nenúfares

brotaron tortugas de donde había piedras

una botella sin mensaje adentro.

Mi vestido se llenó poco a poco de escamas

pensé con inocencia que me convertiría en sirena

más mi canto gorjeaba

y mis dedos se convirtieron en ojos

ya no era una mujer ni diosa ni murmullo  

monstruo marino le canté a los suicidas

mas evité su muerte

como si temieran terminar en condiciones como las mías.

Pronto olvide el compás de la canción que bailé hacia el mar

el musgo creció en mi vientre

mi cabello se convirtió en anémona

ya no quise ser mar

pero el cielo me quedaba muy lejos para ser ave.  

Mujer de blanco

Renació entre las orquídeas y los tulipanes

permanecían tirados frente a la puerta

cada pétalo se convirtió en luciérnagas diurnas

brillantes a discreción, confundidas con avispas.

La niña me espera en la escuela.

Los ojos grandes renunciaban a brillar

la resequedad provocó un escozor por la resistencia.

Tengo que permanecer despierta,

la niña me espera en la escuela.

La taza de café sobre la mesa

las migas en el suelo de la galleta mordida

la biblia abierta en el pasaje del río rojo:

el río rojo se abrió para escribir sus iniciales.

Con cuánta rapidez el volcán hace erupción

las hormigas no se den cuenta

con cuánta lentitud hace erupción

los hombres se niegan a dejar sus hogares.

Rápido y lento a la vez, lo sabía.

Una ofensa, una orquídea

un golpe, un tulipán

un ojo amoratado, una orquídea

la violación casi consensuada para evitar el ruido:

un ramo de orquídeas, tulipanes, nube y palma.

Tengo que permanecer despierta.

Vio frente a sí una mujer de blanco

un blanco como jamás había podido dejar las camisas

blanco como sólo los fantasmas con experiencia son

nieve, niebla, nubes.

Pensó que ella era el eco de su imagen

la luz se difuminó

la habían cubierto ya con la sábana

la misma que había visto en las películas de asesinatos.

Se levantó

se limpió la sangre de la boca

se puso rímel en los ojos aún sin cauces

se despidió de sí con una sonrisa coqueta.

Tengo que permanecer despierta, la niña me espera en la escuela.       

Karen Salazar, Zacatecas, Zac., México, 1993. Egresada de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Licenciatura en Letras. Ha publicado en suplementos y revistas culturales, como «Círculo de poesía», ensayos, poesía y narrativa. Ha pertenecido a talleres literarios, entre ellos el del poeta Javier Acosta. Becaria del Festival Interfaz-ISSSTE 2016.

ALKAÍD MARINO

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Alkaíd Marino (Ciudad de México, 1980). Tomó un Taller de creación poética entre el 2005/06, en el IMC (Instituto Mexiquense de Cultura) de Ecatepec, Estado de México, a cargo del poeta y periodista Fidel Acevedo. En el 2007, ganó una convocatoria lanzada por el ITCA (Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes), la cual le hizo acreedor a participar en un taller literario impartido por la escritora Cristina Rivera Garza. Su primer libro, Tatuajes, fue editado bajo el sello de Editorial Praxis a mediados de octubre del 2014 y fue presentado en el programa Triángulo de Letras, del Canal 22, el mismo año. En el 2015, fue uno de los 6 ganadores de la convocatoria para publicación lanzada por Ediciones El Humo, a cargo de la escritora argentina, Romina Cazón, con su libro Imagen Corriendo. Actualmente su primer plaquette, Mal de espejo, fue publicada por Editorial Praxis.