De la mano del poeta venezolano, miembro fundador del famoso grupo El techo de la ballena, llegan estos poetas a La Otra para dar a conocer su trabajo entre nuestros lectores.

Muestra de poetas venezolanos de la mano de Juan Calzadilla

Juan Calzadilla. Fragmento de una entrevista

Algunas consideraciones sobre la poesía de Beira Lisboa

Beira Lisboa

Paty Martínez Lugo

Gabriel Jiménez Emán

Joel Linares Moreno

Skarlet Boguier

Luis Ernesto Gómez   

Manuel Llanes

La resistencia almada

Juan Calzadilla

 “No hace bien partir de las palabras para definir las cosas”, como dijo el creador de la lingüística, Ferdinand de Sausure. Y más cuando se trata de definir algo tan inmaterial como el concepto de país. Así que no comparto eso de que  Venezuela esté dividida en dos, y todo esa monserga que los medios nos han metido en la cabeza. Venezuela  está dividida, eso sí, entre todos los que la comparten y entre todos y cada uno de nosotros cuando pensamos libre y soberanamente. Es cierto que han tratado de dividirla, no en dos sino en mil trozos unas fuerzas oscuras y misteriosas que acechan desde afuera y dentro del país para dar el zarpazo. Lo que si hay en este momento es una gran masa de gente convencida de que para Venezuela y los países que están en las condiciones de ésta, la salida a la crisis es la resistencia pacífica y almada a los que le ponen cerco, la vejan, la calumnian y atemorizan desde todas partes e incluso desde dentro del país mismo. Esos que dicen

Fundamos ciudades

pero nos faltó poblarnos

En cambio las poblamos a ellas

en ceremonia perfectamente externa

episódica

periférica

estéril

   Y hay otra masa de gente, enorme, amorfa, indiferente a lo que pasa más allá de sus narices, manipulada a su antojo y que se deja conducir al matadero con los ojos cerrados, sin lograr entender por qué lo hace ni para qué.

    De lo que estoy convencido, cuando te refieres a lo que se dice  de Venezuela en  los medios, o por boca de turistas cómodos, es que la amistad y la solidaridad no han desaparecido en la cultura venezolana de hoy. La cultura es donde hemos sido más productivos los venezolanos, y eso  abona mucho a la conciencia y a la fortaleza de ánimo que encuentras en todo el país de hoy día,  a diario en la calle, en la ciudad y el campo, más allá de que se pase hambre o no se encuentren los medicamentos porque los han escondido. Es decir, un  insurgencia densa, sustancial,  de poderes salvajes que se adentran en cada uno de nosotros convertidos en poesía. Y que no tiene color político, pertenece a todos y está en todas partes, construyendo su día a día pacíficamente.

   Después de todo no vamos para el fin de la historia como quisieran. Las aguas continúan serenándose y vuelven  a su cauce. Shakespeare hace decir al rey Lear:  “No hay un grado por debajo de lo peor.” O lo que es lo mismo: No hay un grado más abajo del horror, tal como lo hemos vivido.    

(fragmento de entrevista de José Ángel Leyva con el poeta venezolano)

Beira Lisboa

Por fin la poesía comienza a desembarazarse del libro

Juan Calzadilla

La poética de Beira Lisboa, en su libro URGENTE, se inscribe en la tradición de la poesía breve escrita por mujeres que apareció por allá  en los años setenta bajo una atmósfera formalista y circunspecta, como la vio Julio Miranda.   Pero lejos de la constricción de signo ontológico, con que aquella generación se aventuraba a  escribir una poesía construida con versos que se podían intercambiar en el mismo texto sin afectar la sintaxis del discurso, Beira Lisboa, en tiempo de crisis, utiliza la brevedad contenciosa para explotar situaciones absurdas e insólitas que se presentan ni más ni menos en la vida diaria. Situaciones para las cuales da igual que emplee el verso libre o la prosa corriente, sin que se moleste en lo más mínimo por  pretender pasar por una poeta lírica. Así que no es raro que un día mezcle los géneros y al siguiente eche mano de una comicidad dramática que no viene al caso referir en la poesía sedicentemente seria. 

Beira acude al relato minimalista atenta más a lo que se dice que en el brillo de la metáfora. Por eso no debe sorprendernos que a veces roce el surrealismo o que se ampare  en la ficción ingenua del relato oral. Y a despecho de que escriba o no en verso o prosa cortada y desmusicalizada, sabe sustraerse del sentimiento fácil y del yo personal en que se complace el poeta actual para refugiarse, si así puede decirse,  en una verbosidad ascética y casi se diría que escéptica si no fuera porque constantemente saca a relucir los conflictos del hogar, las anomalías de la visión o  los percances urbanos del individuo y  los  animales.

  La ruptura del orden sintáctico del discurso en aras de una realidad que el absurdo mismo y el humor se ocupan de desenmascarar,  le confiere a la poesía de Beira una nota satírica que pocas veces he visto expresarse con tanta elementalidad en los poetas de su generación. Por algo escribe que  no encuentra a dios en las alturas sino en el cementerio, haciendo cola para entrar. De allí que su fuerte pareciera ser una percepción cargada de elementos sobrenaturales como en el caso de ese personaje que antes de arrojarse a los rieles se pasea  un  buen rato desnudo por el andén de la estación del Metro.

Ya era tiempo de que la poesía se escapara del marco y no se hiciera cómplice ante tanto desastre diario.  

Tengo tres hermanos

El primero

cruza la avenida como si oyera ladrar los perros

El segundo siente pena por los perros que no cruzan

El tercero ladra

Yo los miro mecerse en el vientre de la ciudad

No saben que el otro existe

aunque no necesitaran

más que un bozal

para ver pasar el mundo

Es un lujo

poder subir las escaleras

cuando tantas veces se han bajado

Las escaleras tienen prescrito

el derecho a no subirlas

                                                 La sed es su alimento

El hambre, en cambio

va en bajada

y se comen los unos a los otros

sin siquiera saber en dónde están

La muerte me necesita

Yo le digo: no se apure, ya voy, espere.

Sé tan poco de humo

que aún no aprendo a cocinar

La falda de Dios

no ha sido lavada

Nadie se ha interesado en ella

No es de seda

ni siquiera de encajes blancos

Brilla y brilla entre las manchas de cloro del próximo agujero

Si el cierre se abre

no es culpa de quien ve

lo que no debe

Ni del que intenta esquivar la palabra nunca dicha

La falda de Dios

está en Mercado libre

Se oyen ofertas

“Funerarias no se dan abasto”

Diciembre, 2017

En las funerarias

los celulares no funcionan

solo la voz de Isabella que pregunta

¿Por qué no responden?

¿No ven que es de mala educación guardarse las respuestas?

El hombre tiene hambre

El hombre habla fuerte

Pero el hombre no sabe que está muerto

Nadie se lo ha dicho

Va y viene la sopa Va y viene la carne La carne siempre fresca del que olvida

 El llanto del que no llora

Isabella tiene sed

Isabella nada dice

Isabella no sabe que está viva

Solo el hombre

que ríe y vigila:

¡Corre niña corre!

ay mi vida no te caigas

que ya sobran los caídos de la tarde

¿De qué sirven los muertos      si no lloran?

Que la muerte me encuentre alegre y desparpajada.

para ver si me toma por otra

y sigue de largo.

La diosa se sumerge en la superficie de la taza.

En torno a ella

la pena y la caída se alistan.

No faltará el momento en que se junten.

Metro de Caracas

5:10 PM

Se agradece a los señores que vagan desnudos en el andén, abstenerse de lanzarse a los rieles.

El suicidio

no acepta réplica.

Yo te entrego

lo verdadero

La desnudez insalvable

Un cigarro sin humo

Si me voy

al otro extremo de la calma

no es por  ejercicio de soberanía

es por no abandonar lo que no tengo:

Un cuadro de Magritte, tres zapatos

Si algo faltara

trae a los perros

y llévate sus pulgas

Si algo necesita este poema

agrégale una línea

Pero eso sí:

-Esto no es un poema-

Beira Díaz Lisboa (Caracas, 1982). Docente, editora, músico.

Realizó estudios de postgrado en Estrategias de Aprendizaje, Orientación de la Conducta y Literatura para niños. Participó en el taller permanente de poesía de Armando Rojas Guardia y en el taller de poesía de Monte Ávila Editores a cargo de Luis Alberto Crespo. Cursó los Diplomados en escritura Creativa y Competencias Especializadas en la Escritura de la Universidad Metropolitana y el Instituto de Creatividad (ICREA), así como el Diplomado de Edición de la Universidad Central de Venezuela. Ganadora del Primer Concurso de cuentos cortos UNIMET-ICREA.

En el año 2011 tuvo participación en el Festival de Teatro de Caracas con la obra Pórtico para un eclipse, escrita en coautoría con el poeta Juan Calzadilla, y en 2013 publicó la plaquette de poesía Riberas de pan,Editorial El Pez soluble. 

Paty Martínez Lugo

Pienso en lo que comí hoy.

Pienso que ni yo sé que tan oscuras son mis entrañas.

Hasta la zanahoria rallada

que pasó por mi tracto digestivo sabe más de mí

que yo misma.

Pienso en: ecografías, rayos equis, tomografías,

placas y otros artilugios hechos para conocer

el cuerpo

sin necesidad de disección

ni permiso previo.

Casa materna

Esta casa materna de silencios

y paredes contenidas.

Das tres zancadas

y ya estás en el otro extremo.

El largo pasillo

es tan estrecho

que solo provoca salir corriendo

y olvidarse de las llaves

Si las ventanas no tuvieran cortinas

el aire sería más diáfano.

En medio de tanto encierro

mi madre nunca cruzó el umbral.

Se quedó a cuidar

viejos muebles y las cuatro paredes.

Febrero rojo

Nos besamos hasta hacer fértil

la tierra de esta casa.

Una casa alta de reluciente zinc.

A nuestro al rededor silban las balas

y no doblan las campanas.

Sin velocidad en las manos

ni te molestes en arriesgar el pellejo.

Llueve tinta roja de la que lava nuestras penas,

todas las miradas se congregan

para ver pasar un desfile de alas rotas.

El destino se levanta

con el silbido de las balas,

no hay quien duerma tranquilo

en una noche de febrero.

Luz

Gotas de luz

caen en los ojos

de quienes suspiran.

Un transeúnte secó

las gotas de luz

que rodaban de su sien.

Rostros van y vienen,

pero los colores quedan

anclados en la retina

de aquellos que lavan

las grises aceras

con el sudor de la frente.

Soledad *

Se fueron todos, deshabitaron la casa.

La más bella libertad es esa que llaman soledad.

Festeja que nada interrumpe tu pensamiento,

bienvenido sea el silencio,

feliz certeza de hallar todo en su lugar.

El placer de actuar para nadie,

te pesa salir a la calle

ver conocidos y desconocidos

para cada uno tienes un rostro

solo tú sabes cuál es el indicado.

Patricia Martínez Lugo (n. 1991).

En el 2013 recibe la publicación del cuento “La paz se cocina”, en la 1era edición del Concurso La paz es lo que cuenta, editado por Fondo Editorial FUNDARTE.

Entre el 2016 y 2017 perfila su quehacer poético a partir de su participación en distintos talleres dictados por reconocidos poetas como: Mariozzi Carmona, Igor Barreto, Alejandro Sebastiani y finalmente da forma a su voz poética en el Taller poesía automática dictado por Juan Calzadilla.

Se formó como fotógrafa en la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios. Desde el 2011 ha colaborado con la Fundación Fotógrafos D76, con quienes ha realizado video-artes, muestras expositivas colectivas, así como ensayos fotográficos y muestra de portafolio.

Actualmente culmina sus estudios en Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, para optar al grado de Licenciada en Letras desarrolla una investigación en torno a la obra de la escritora venezolana Antonieta Madrid.

Gabriel Jiménez Emán

LOS VERSOS DE LA SILLA ROTA

Desagües del ser (1)

ahí va otra vez el ser en su desagüe

en la mañana rota por la noche

que le abrió las sienes en nombre de tu amor

y del mío que de todo comen

en la mañana de retardos magníficos

para el alma saludables pues en ellos

va mi corazón enmudecido

a darse contra las paredes y salta alborozado

mientras el ser sigue fluyendo sigue hacia la nada

de donde jamás debió salir

Hollín del día (2)

este día me ha dejado todo sucio

me ha dejado empapado de humo negro

con un sudor espeso que viene

de otro mundo

no avanzó ni un ápice el día como yo deseaba

como lo tenía contemplado en la agenda

con los demás sucesos absurdos y antagónicos

que me han deparado las horas

en esta angustia cálida

en este bramar de los minutos ahora acorralados

por la regadera cayendo en cascada

sobre mi pecho velludo

Azotes en las sienes (3)

quiero reír a carcajadas para espantar los pensamientos

caminar patas arriba para no pensar más

mis sienes azotadas de ideas sólo quieren beber una cerveza

atragantarse de vacíos contemplativos

de arañas silenciosas y salamandras boquiabiertas

mi carne se ha destapado por detrás

para vaciarse de organismos necios

de esas ideas sembradas por la historia

quiero treparme a ese árbol y lanzarme al mar

caer de cabeza en el océano violento

y nadar por las aguas coralinas

trabar amistad con las ballenas

y vivir dentro dellas

como en una casa que me saque de una vez por todas

de esta pregunta cotidiana

sin respuesta posible

Puntapiés en el ojo (4)

el ojo se dispara de la cara como una metra

el ojo sale rodando por la acera

es pisado por transeúntes zapatos y cauchos

rebota de las paredes y cae en las alcantarillas azules

finalmente va a dar a la bolsa de un mendigo ciego

a quien aún le queda un hueco en la cara

por los ojos que ha perdido

advierte algo extraño en su porosidad  

y decide colocarlo en su ojo ciego

y hélas! cuando descubre que ve

con el ojo que se ha caído de mi pesadilla

Requiebros de la luz (5)

 la luz está enferma esta tarde

está dolida consigo misma de tanto alumbrar

se ha caído a trozos de la mañana hirviendo

donde el calor alborota los basureros del sueño

la luz revienta en los parabrisas en las vidrieras

en las botellas y vasos

que se mueven en la ciudad como parásitos blancos

la luz se quiebra se requiebra

revienta todo a su paso como una recién nacida

que hubiese preferido quedarse allá arriba

jugueteando con las nubes

 Sopa de barro (6)

la sopa de barro está servida

dios la remueve con un gran cucharón de madera

de su gran barba cae de vez en cuando un pelo cósmico

para aderezarla

la sopa bulle en su gran estupor

sus burbujas bermejas hacen plop plop

hasta que el gran señor la derrama por la tierra

para que se hagan casas avenidas y ciudades

la sopa de barro no es inagotable

ella tiene un límite que le han puesto los valles y montañas

las hormigas y todos los insectos dimanan de ella

de su gran reverbero situado detrás

de los montes del cielo

 Gabriel Jiménez Emán (Caracas, 1950) no es muy amigo de los géneros literarios. Para él  la poesía, forma suprema de exaltación estética, es un ideal espiritual que se expresa en las formas de la narración, el verso y el ensayo y da origen al filosofar, a la efusión lírica y al relato de hechos imaginados que pueden diferir en sus modos, pero no en sus trasfondos humanos. Sus libros de versos (Materias de sombra, Baladas profanas, Balada del bohemio místico, Solárium, Historias de Nairamá y Los versos de la silla rota) tienden al llamado interior efusivo que también podría manifestarse al través del trovar acompañado de guitarra –lo cual hace a menudo— o a través de la conversación amistosa mientras bebe licores, cocina o narra en reuniones experiencias o anécdotas.      

   Sus relatos, que pueden ser de ideas (como los contenidos en Diálogos con la página, Provincias de la palabra, El espejo de tinta o La palabra conjugada) o de ficción breve poseen similar voluntad: narrar mundos imaginados para intentar encarnarlos en lo posible-real, no ligados necesariamente al hecho cronológico sucesivo, más sí al Gran Tiempo oculto de nuestro planeta.

Joel Linares Moreno

POESIBILIDADES Y OTRAS IMPERTINENCIAS (INÉDITO)

II

Tiene las manos roncas, la palabra a media muñeca cae con la gota de llave, es la taciturna melodía del hastío.

Pasa la noche ardiendo en las cumbres de sus ollas vacías y nada nace en este trozo de noche.

sólo

polvo al polvo

y el silencio de los dedos

polvo al polvo

y el epitafio de los sordos

polvo al polvo

tierra, fósil.

sobre el cuerpo del grito llora la lengua su luto.

El poeta está muerto.

IV

En la risa de los pájaros habita toda la poesía. Crujiente, como cuerpo de escarabajo se esconde de la luz amarillenta de los egoístas. Para salvarse de los gusanos de la envidia, prepara guarapos de menta y miel, lo da de beber al cadáver de la noche antes del nacimiento de los hongos, antes de que el cuco baje de la cremallera de la luna y vierta sus fluidos en el río de la madrugada.

Cuidado, está viva la madriguera de los tornados, amanece y el gallo va por su segunda tonada.

V

Llevo la culpa de la lluvia en mis pestañas, arrancándome costras de la piel, caminando sobre las vísceras de los toros muertos, sobre los cuernos de la desesperanza. Soy el etéreo paisaje de una lágrima que cae de los ojos de su ombligo, soy el desterrado de ninguna parte y el centauro herido en el pantano, sólo me queda salvar la cumbre que me habita y ver de nuevo el mar.

Ya hoy es un milímetro más,

un milímetro más.

VI

En la esquina de esta borrachera

donde juro que jamás he estado,

yazgo como el cadáver de nadie,

soplándome dentro del pecho la última lágrima

de mi garganta, me arropo la carne desgastada

con los jirones de alma que quedan, después

de una noche edulcorada

en las piernas de la luna.

VII

Sus dedos reptan, recorren los surcos del piso como llovizna menuda, buscan el amor que dejaron caer, que estalló en millones de pedacitos de vidrio y carne, buscan recomponer en orden geométrico cada uno de sus fragmentos, pegarlos con la saliva de su último beso, fusionarlos al agónico grano de arena que se aferra a la pared.

Es la una de la madrugada.

Se apagó la vela.

Joel Linares Moreno

Caracas, 21 de noviembre de 1973

Educador Popular, egresado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez.

Ganador del Premio “Hugo Chávez, Esperanza y Poesía” otorgado por la ONU-Ginebra (2014)

Medalla “Che Guevara” por impulso de las artes en las comunidades  (Universidad Nacional Experimental de la Seguridad-Caracas, 2012).

Sus poemas han sido traducidos al inglés,  árabe y portugués y publicados en diversos medios electrónicos de difusión literaria.

Libros inéditos.

Memorias del Escombro  (al Pueblo Palestino)

Cartas desde la hoguera (crónica de las guarimbas)

Poesibilidades y otras impertinencias

Antología del asiento de atrás

  1. SKARLET BOGUIER  
  2. La lámpara de los muertos

Ya todo está dicho

nada quiero decir de mí

Si la lámpara no es aguda

 la obra es una penumbra en la orilla

Si los oídos permanecen cerrados

 la voz se pierde entre el bullicio

Si la mano pierde el tacto

 se cierran los poros

 la piel es tan sólo

un cesto de espinas

Si ya todo está dicho

nada quiero decir de mí.

(De La Lámpara de los muertos. 2015)

A Ludovico Silva

Para qué retroceder

 si hace tiempo me salí del cauce

 lo mismo desembocar en el mar o en la nada

 sé que el sol brilla frente a nuestras caras

 atrás quedan cadáveres de lo que fuimos

quizá volver la mirada de vez en cuando

asomarnos por esa hendidura de la nostalgia

 sólo para suprimir la bestia

 saber que somos antorchas nacidas de una chispa

aunque llueva en la luz ausente

 llena de lluvia hasta las venas

(De La Lámpara de los muertos. 2015)

      “Uno tomaba dos sonidos fuertes y haría un silencio de ellos. Otro creó una profunda oscuridad con dos luces brillantes”. Edgar Allan Poe

Azul de metileno el Silencio

la mirada serena del espacio

ante la lluvia de meteoritos callados

Azul de metileno los peces de la infancia

el remolino en la arena

el espiral mudo de los ríos

la sombra silenciosa

donde habita la claridad

(De Abluciones. 2017)

Confesión de una hereje

 Le he pintado un bigote a la virgen

 es tan blanquita para ser india

sus ojos tan verdes para ver el trópico

que un mostacho podría de un solo vello

devolverla a sus tierras bárbaras 

(De La Lámpara de los muertos. 2015)

El ocaso de la oración

Disculpa, pero esta mañana se me hinchó la M. Ya sé que te burlas de las palabras, pero entonces ¿qué hacemos con las maldiciones? Las palabras no pueden borrarse a sí mismas pero el corazón puede expandirse. Mira que sabemos de conjuros y hechizos, mira que venimos de balbuceos. La palabra chubasco, la palabra música, la voz del viento, la piedra atada. Sin embargo, el silencio del sol nos contempla a diario. Yo tampoco pretendo convencerte. Total, ya es tarde, ya fue lanzado el hechizo, ya fue liberado el rayo de la blasfemia, el ocaso de la oración. En ese bar de blasfemias y bendiciones hemos dormido juntos con las miradas abrazadas, con la M del musgo hinchada desde el tendón.

(De Abluciones. 2017)

  1. SKARLET BOGUIER

Nace en Maracay, estado Aragua. Sus poemas han sido publicados en Revistas y Antologías como: Los Moradores. Compilación de poesía aragüeña. Imprenta Regional (2012), Las Chicas van al baile. 40 Poetas venezolanas. Casa del Poeta Peruano. Lima-Perú (2012). Antología de Poesía venezolana “Como una brasa que ha sido encendida”. El Perro y La Rana (2016).  Entre sus libros destacan el poemario “Equinoccio de Primavera”, Editorial El Perro y La Rana (2012) y “La Lámpara de los Muertos”, ganador de la IV Bienal Nacional de Poesía Félix Armando Núñez (2015). Aforismos condensados en Impertinencias Verbales. Editorial El Perro y La Rana (2017)

 Luis Ernesto Gómez (Venezuela)

Poemas a contrarreloj

●

Este oficio de comprar

y venderse a quien dé más

me está cansando

No me acostumbro a este vicio

de defender migajas en el suelo

de adquirirse a un módico precio

y liquidarse cual cotizado objeto de lujo

Está comenzando a asquearme

las mil formas de acaparar la calma

las siete letras con que me despojo

de mis vestiduras

No saben que estoy como metal caliente

y piden a mis patas de gato montés

otro color del arcoíris

Tantas ocasiones

de venderse al mejor postor

hacen mella

Hoy sólo pienso en ser feliz  

en recobrar al ser exacto que soy

a plazo fijo

y en cómodas cuotas

●

Paradoja

Al tiempo le viene dado

no facilitarte la conformidad

Estar satisfecho es divertido por un rato corto

la paz se consigue

aunque de nada vale lo que mucho cuesta

todo está en oferta por liquidación

y hay demasiados ceros a la zurda

Un día juegas y te amenazan con hacerte invisible

lo que llega tarde viene temprano

Con tu visión enana

te permites hacer la cosa más trascendente:

que nadie note si te quieres lucir

que hables a casa llena a una paz sin oídos

como si el punto final comenzara la nueva oración

a la que le otorgas crédito

●

Collage del huracán

Cada tanto conviene

escuchar música con sordinas eléctricas

un grupo de rock progresivo o pop constructivista

ríe bajo el tic de las guitarras

Cada tanto no decir

fragmenta la contemplación

y anima mis ojos de caleidoscopio

Cada vez más se precisa la terapia

oír el susurro como telón de nube

mientras una melodía punk

pasa por Amarillo número 5 

Se nos olvida dialogar

con tu voz sin cabeza que no tiene crédito

cuando pide

y no hay bocas que escuchan

La conversación no recuerda nada para hoy:

el pulso mínimo de donde sale tu risa

la puerta de tu carcajada cuando está de huelga

la faz doliente cuando lo que se abre se atasca

el ojo decidido a escuchar tu bocachiusa en estereo

No tiene sentido ni química

el paisaje fragmentado por el espejo hecho polvo

en el cuarto oscuro

que hace rato se halló de pie

●

Qué sienten las palabras cuando son escritas

cuando salen a esa luz que las convoca
ofrecen su paso travieso a los espacios
nos recuerdan lo ya visto el primer minuto
el ciclo sumergido en abandono

Qué siente la melodía de tu canto
saliendo de mi boca que te derrama
diciendo algo más que cuerpo a tu cuerpo

palabras en fuga apostadas al vacío
se despiertan y juegan cuando las echan a volar

alguien recoge las sombras de sus muertes
se reaniman cuando alguien las dice

Qué les ocurre

cuando tocan la puerta
y se mueve el picaporte

●

Surrealismo de baño

Cuando cepillas tu boca

puedes notar que el espejo

refleja de frente la curva de tu espalda

También limpias las palabras que no han salido

desinfectas tus muelas y algunas groserías

tres o cuatro culpas

una que otra desdicha

dependiendo del ánimo o la pesadumbre

Cuando limpias tu espalda en el tocador

notas que el espejo devuelve de boca

tu frente curva

También restriegas tus gesticulaciones

tu idioma de miradas y manos

los empapas en jabón azul

como si con ello alargaras la existencia

La curva de tu boca en la espalda

en un baño donde usas el cepillo

y asumes tus problemas de frente

con el escudo de la pulcritud

con el valor iterativo de las 5am

Te dices basta de creer con solemnidad en lo posible

Suficiente ya de tropezar cada día la etiqueta

mientras le cortas los pies a lo improbable

El espejo no se refleja a sí mismo

Está empañado de vapor

y escribes cuatro necedades con el dedo

como si se tratara de un poema

●

Luis Ernesto Gómez (Maracay, Venezuela, 1977) es poeta y músico compositor. Sus poemas han sido publicados en distintas antologías, El Patio del Limonero (Editorial El Pez Soluble, Caracas, Venezuela, 2004), Poesis Hispanoamericana, selección de poesía contemporánea (Editorial Rio Negro, Lima, Perú, 2012), Antología de joven poesía venezolana (Revista Poesía no. 156, Universidad de Carabobo, 2011), entre otros, así como en distintos blogs y páginas web, tales como Letralia, tierra de letras, digopalabra.txt y en el Stand Up Poetry de la página inspirulina.com. Fue invitado internacional del IX Festival Internacional de Poesía de El Salvador 2010 (Fundación Poetas de El Salvador) y XXII Festival Internacional de Poesía de Génova 2016 (Stanza della Poesia). Realizó talleres de Poesía con Armando Rojas Guardia, Edda Armas, Belén Ojeda y Zulema Moret, entre otros.

Como compositor ha realizado obras musicales para orquesta sinfónica y música de cámara donde destaca su obra Concierto para Orquesta (1er Lugar Premio Antonio Estévez en el I Concurso Nacional de Composición de la Orquesta Sinfónica de Venezuela). Su obra musical se encuentra publicada en la Editorial Cayambis Music Press (Virginia, EEUU). También ha musicalizado, en diversos formatos vocales e instrumentales, textos de varios poetas latinoamericanos de habla hispana, Juan Calzadilla, Luis Alberto Angulo, Luis Alberto Crespo, Aquiles Nazoa, entre otros. Ha publicado El Otro Lado de la Página (CONAC, 2005) y Cuerpo de Piélago (Editorial El Pez Soluble, 2006). Es Profesor y Coordinador en la Maestría en Música de la Universidad Simón Bolívar. 

https://www.youtube.com/user/LuisErnestoGomez

Manuel Llanes

LA SED

Aquella que nos reduce a estatuas de sal en el umbral de las tierras de Gomorra.

Aquella que abandona los manuscritos del dolor sobre nuestras pringadas mesas.

Aquella que ordena a sus siervos: “buscar”, “extraviarse”, únicos mandamientos

grabados sobre las losas de su Sinaí.

Aquella que defecará sobre nuestra tumba abierta.

Aquella que diserta sobre dios y su innominada vulva, parada en el púlpito de la locura.

Aquella que interpreta los hexagramas y vaticina: “Ku”-destrucción, como si ya

no hubiera bastante caos en nuestras vidas.

Aquella que se jacta de ser soberana en la Babilonia de los días-nadir.

Aquella que nos niega el pan y el agua para que así tengamos que vagar famélicos

por los eriazos, las carreteras de su reino.

Aquella que enterró el cáliz de Cristo en la arena de la más infecta codicia.

Aquella que satura las pantallas del mundo con una imagen, un zoom del gran falo

erecto de los Capitanes de la guerra.

Aquella que no tiene vástago alguno y aplasta la cabeza de nuestros niños como

si fueran cucarachas en su camino.

Aquella que recibe la loa y las ofrendas de los jefes de las tribus –el oro y las vanas

palabras de los mandriles.

Aquella que no tiene ojos, pero sí una boca afilada con la que devora toda existencia

a su alrededor.

Aquella que milita en  las legiones de Capital.

Aquella que vino a la vida el día de la muerte del Espíritu Santo.

Aquella que lame su propia sombra hasta emponzoñarla –es un alacrán en la perfidia

de los opios.

Aquella que dirige la cuenta regresiva para el Apocalipsis / pero todos los días

morimos, todos.

Aquella que inyecta la morfina del aburrimiento en las cansadas arterias.

Aquella que vive en permanente vaivén & negación.

Aquella que nos sodomiza, pero que nunca será sodomizada por nosotros.

Aquella que llamo Cuchillo de lepra.

Aquella que estranguló a Rimbaud hasta doblegarlo –y los médicos firmaron:

                     “tumor en la rodilla derecha, sífilis”, qué sarta de estupideces.

Aquella que malparió a Adán y toda su descendencia.

Aquella que agita las estrellas –y las eclipsa en el estanque del cielo.

Aquella que anuncia los sismos, los hundimientos del espíritu, como un cometa

en los tapices normandos.

Aquella que es Tarántula.

Aquella que tiene la prestancia de las putas.

Aquella que conjuga el verbo matar en todas sus formas.

Aquella que no responde a identidad alguna.

Aquella que en la ventolera de los días & en el cristal de las noches & en las dolorosas

primaveras nos enseñó el silabario de la muerte para hacernos vivir, nuestra madre,  

nuestra sangre.

LAS BACANTES

“Aquí traigo entre mis brazos,

como ves, este premio que has ganado

para que lo cuelgues en el palacio.”

Eurípides

Pero qué significa

una cabeza sobre el pavimento.

Diez cabezas. Qué

significan. En el arrecife

de las calles los restos

de un naufragio. Pobre

metáfora. Y una manta

con mensaje. Pero qué.

Qué. Significa. ¿Significa?

Yo no veo más que una.

Cabeza. No: diez.

Los  ojos cerrados para siempre.

Si pudiéramos atrapar la imagen.

La última que vieron esos ojos.

Cuál sería. La imagen.

Ninguna. Nada. O quizás.

Imaginemos. El resto

del naufragio utilizado

como un proyector de esos.

Momentos últimos.

Cinematógrafo de la insidia.

Entonces veamos. Veamos.

El resplandor intenso de un machete

brillando en la penumbra.

Unas manos rugosas.

De proletario. Sosteniendo

el relámpago afilado.

El ritual en marcha. Unos segundos.

Un minuto. Manos

de proletario ejecutando.

A proletario. Todo

perdido en la oscuridad.

De un sucio cuartucho.

Frente a un espejo

que imita las súplicas

un instante. Quizás.

Quizás. Pobres metáforas.

Pero qué significa

una cabeza sobre el pavimento.

***

04/01. El miedo es el arma más potente: hoy, cuando disponemos de la posibilidad de informarnos al instante de los sucesos que ocurren en el país o en el extranjero, es más fácil provocar el pánico y difundirlo usando los medios de comunicación. Basta con que se mencione en Facebook que están “saqueando los comercios en Naucalpan” o que ordenarán “toque de queda” en el Estado de México para que la gente pierda el control, se acelere para regresar a casa, se cierren las tiendas, se movilicen granaderos y policías, el gobierno estatal tenga que desmentir la situación de “caos”, etc. No importa cuán irracionales o alarmistas sean las declaraciones: el contagio del miedo, de la histeria, es imparable. Volvemos a la animalidad de la que nunca, realmente, nos hemos alejado en demasía. Al arrebato enloquecido, a la carrera precipitada de la liebre, a la pulsión fascista (“Necesitamos al ejército en las calles”, “Por favor, que detengan a todos los sospechosos”, “Maten a todos esos cerdos saqueadores”). El miedo es el arma más potente…y la más efectiva.