Poeta y secretaria ejecutiva del Festival de Poesía de Granada, Nicaragua, Gloria recuerda en uno de estos poemas el cautiverio de su padre, las torturas de esas tiranías que hacen guiñapos a los hombres, y habla con sus seres queridos pidiendo un día con el color del ámbar.
Gloria Gabuardi
SOY LA SANGRE DE TU SANGRE
A mi padre, quién muchas veces fue
encarcelado, torturado y dado por
desaparecido, durante la dictadura
somocista.
Me despertó el ruido de la lluvia
el vuelo presuroso de pájaros huyendo
la luz fuerte de un trueno en la distancia
y tu mano en mi frente diciéndome: tranquila, tranquila.
Era hoy, ayer, cuando estaba niña?
Soñaba o estabas conmigo padre mío?
Te oía cansado, como cuando te dio el infarto
Pasé horas con mi mano en tu corazón
que aún siento palpitar
como si fuera el corazón mío.
Pienso en mi vida con fiereza,
en mi historia, en el mundo de los míos,
te veo en cada partícula de viento
con la certeza cierta
de que siempre estás conmigo.
¿Te acuerdas de cuando en compañía de mi madre
te visitábamos en la cárcel?
Cuando te buscábamos por meses, de cárcel en cárcel,
y no aparecías , y nos decían no te tenían, que estabas desaparecido?
Que días aquellos tan tristemente tristes……
y cuando te liberaron , que te desmayabas a todas horas
y gritabas aterrado por las noches
y había que detenerte porque te levantabas de la cama
y corrías despavorido, queriendo huir de algo o de alguien
y había que inyectarte y se pensó que habías enloquecido?
Es que las torturas de la tiranía
volvían y hacían guiñapos a los hombres
y ponían en sus manos las vidas hechas pedazos
como un espejo roto que de pronto vio el mar
y se tiró al vacío.
Te acuerdas cuando vos loco de susto
me fuiste a buscar a mi primera manifestación de protesta
por el asesinato de los estudiantes del 23 de julio?
Era el primer o segundo aniversario no recuerdo bien,
llegó la guardia y con bombas lacrimógenas y culatazos
deshizo la manifestación.
Tendría yo unos quince años?
Y de pronto te vi en medio de la multitud
buscándome, llamándome a gritos
aterrado, miedoso de que me hubiera pasado algo.
Como te entiendo ahora que tengo a mis hijos.
En esos tiempos lo que hiciste me dio mucha vergüenza,
me escondí, te dejé solo y hoy que lo recuerdo
pienso que no he podido olvidarlo nunca
y se me acongoja el corazón
y me hace querer atrapar el tiempo con el puño,
retroceder, cambiar la historia
deshacerla con furia animal y tirarla al vacío
partir la noche de mis recuerdos
como en una fiesta con piñata ,
desbaratarlos y desnudarlos totalmente
que se queden como en un altar de pueblo
como estación de tren vacía
llena de fantasmas.
Perdóname, Perdóname, Perdóname
escucha el réquiem de mi alma compungida
el galope , el trueno, el latigazo
de mis tímpanos rotos
ante el canto fúnebre de los pajaritos
no me despiertes con tu silencio de sombras
apapáchame, dame un beso, abrázame, háblame papá
soy la sangre de tu sangre
que persigue desde su historia
el ruido de tu corazón entre sus sueños.
Gloria Gabuardi
TIGRA CON MANCHAS
En el espejo de esta lluvia intensa
aguacero de llantos y nostalgias
me veo con la imagen de una tigra
mostrándose los dientes
y su corazón de dragona sin alas.
Abro mi boca para restregarle mi guerra
los portones de mi cárcel,
el umbral de mi piel,
la penumbra de mi cielo,
el sinfín de mi mundo trastocado.
Un rugido extraño me estremece,
observo en mi cuerpo las manchas del tigre,
y el temblor de mi alma eriza mi piel.
Ahora camino y me muevo como tigra,
tengo recuerdos felinos que trastornan mi cabeza
el grito de los congos me parte el corazón,
y deseo masticar mariposas
y hundir mi cuerpo en la maleza
restregarme de mañanas sin dueños
arañarme la imaginación que me impulsa al salto
y al asalto del ronroneo y la pereza.
Quiero desaparecerme de mis garras el olor a verde
y la impudicia del agua,
la luz pervertida de la luna entre mis ojos
el vértigo de la música de los pájaros,
el flagelo de soñar todas las noches sin fin.
Y tu figura resbala en mis pupilas,
Te veo reflejado en la luz que la luna
estampa en el amanecer de mi río,
o en el lecho profundo de mi ojo cerrado,
y veo caer tu palabra igual cuando se derriba una muralla
arrastrando lágrimas, relámpagos, algarabía y desenfrenos ,dolor infinito.
Y queda entre mis ojos, en medio de la frente
tu amor como un tatuaje
y es como las manchas del tigre,
es como la lluvia en cascadas,
como la espesura de mi bosque
donde bailo y me estiro, bostezo y corro,
corro sin parar y salto en busca del vacío,
quizás encuentre mi estrella que se fue a refugiar
hace muchas lunas en los brazos de la muerte,
soy, tigra sola en danza irreflexiva con los arrebatos.
Busco su olor y no lo encuentro,
aspiro el aire y me atravieso la espuma y el rugido del mar,
la selva la tengo en la sangre,
me agito y muestro los colmillos coronados con los cuernos de la luna,
soy bosque, río, reserva biológica,
Patrimonio de mi sola humanidad,
soy la tigra que busca y espera
la música que tensa el cuerpo de mi guitarra
y bailo, bailo como araña tejiendo la tela
que te atrapará en el cielo de mi vida,
para engullirte entre el colchón y mi almohada,
entre la tierra húmeda de mi patio
y la hojarasca del lago de Granada,
o en el muelle de San Jorge, Rivas,
debajo de cada tabla despegada.
Ven ratoncito mío, que ya son las 12,
tengo desplegada la mesa de tus pasiones,
el baile de la fiera desnuda
al pie de tu arcoíris.
Tienes que venir volando,
antes que se deshaga el hechizo
y dejes de ser mi Rey León,
mi Rey de la Selva.
Gloria Gabuardi
UN MAGO PARA QUE TE REGALE EL VIENTO
A Francisco de Asís
Con solo verte
soy capaz de convertirme en rosa,
en pájara picoteada de flores
en chorro de fuente de agua saltarina
en ángel lleno de secretos
en demonio lleno de fuego eterno
para cubrir con mis sueños tu cielo desnudo
lamer tu cuerpo torturado de sombras
desnudar tu corazón y estrujarlo contra el mío
ponerme como Cristo atravesado por sus cuatro costados.
Si eso te tranquiliza
te traeré entre mis manos con el trinar de los pajaritos
y voy a convertirme en animal para estar a tus pies
arrastrarme la rabia y hundirla en mis pupilas
encerrar la angustia en botellas de alcoholes
y dejar salir al mago para que te regale el viento.
Con solo verte puedo atraer los ríos de todo el universo
provocar cataclismos telúricos para conmoverte,
hacer que las aguas de todo un continente vengan a mi
para bañarte con el incienso, el oro y la mirra de sus corrientes
y tenerte nudito, nudito para mi solita.
Con solo verte puedo
vestirte con mis 37 años mágicos de casada
vestirte de pájaro para ir a tu ventana
vestirte de noche para temblarte de frío
vestirte de torre grande y lejana para escalarte
una y otra vez, evadiendo trampas y espejos.
Con solo verte quiero vivir bajo tu piel
para que el paso de los años me conserve niña
danzarina, bruja, maga, lágrima y vitral,
y así poder subir al cielo
a traerte entre mis manos el ruido del mar
el olor de la sal, el color de las conchas y sus piedritas
y hacer de la comedia humana mi agonía.
Me importa poco el paso de los años
los días del almanaque y las punzadas del corazón
quiero tener al sol como bandera y regalártela
a mis puños como ejército defensor de la soberanía de mi casa
y ser el único pájaro que vuele
en el recorrido del último peldaño.
Gloria Gabuardi
DESCIFRANDO LOS ENIGMAS
Yo he sido vendaval en noche cerrada
jinete en guerra de lunas
he tomado varias veces la mano del mundo
y guardado en un puño el asombro y el silencio.
Con Odiseo he oído el cantar de las sirenas
he visto partir los barcos, subir las mareas
y atracar en costas peligrosas
entonces me has hecho desdibujar mi brújula
tragarme el mar y sus profundidades,
naufragar mis amaneceres
detener la lluvia que tiñe mis pestañas
levantar murallas con el alma en pena
entregar la plaza y detener el tránsito de los sueños
embrujados con las húmedas raíces de mi historia
oyendo el tic tac de un reloj de arena
que me hace sentir un desasosiego,
tejiendo y destejiendo sueños
por las tardes, noches y madrugadas frías.
Ah¡ tengo el alma desnuda
saliendo y entrando por la ola de los sueños
descifrando en la arena los enigmas que me envías
¿Por que rendija de la luna me miras y me observas?
Se que me recorres una a una, tuquito por tuquito.
Cada parte de mi cuerpo
Y se detienen de nuevo los sueños
en este camino que los lleva al naufragio,
y enderezo solitaria el barco
que vuelve de nuevo a surcar el infinito.
Suéltame las alas, suéltame las lianas
déjame ser árbol plantado sobre el lecho
déjame ser bruja , maga con pociones y embrujos,
déjame ser trampa para tu regocijo
para poder ir y volver arisca en tu memoria.
Mira mi barco que navega solitario.
Traéme de nuevo el mar,
oigamos el choque de las olas,
el secreto de los pájaros de la montaña mágica
lee de nuevo las líneas de mis manos,
baila conmigo desnudo
ven extiende tus manos
deposito en ellas los secretos de la noche
el misterio del mundo
la profundidad de la oscuridad
y mi alma con la música del llanto.
Gloria Gabuardi
EN LA MONTAÑA DE LAS BRUMAS DE ESTELÍ
A Alvaro Urtecho
Con el corazón entre los dedos,
llegamos a la cima del mundo.
He colgado mis miserias
en el ojo de esta luna transparente
y tirado con desdén mis angustias
a un lado de las nubes.
Pienso dormir en ellas,
Revolcarme de dolor o de alegría,
jugar al volandás o chimpilicoco
o por lo menos, tener mis pensamientos amorosos
(mi hija allá lejana, y mis hijos lejos, mi corazón hecho trizas,
dividido como sandía destrozada).
Que mis sueños cabalguen esta noche,
arrullados por el ruido fantasmal de los grillos,
hasta donde lleguen los límites
de mi corazón abierto en pampas
Estoy de nuevo en la Cima del Mundo.
En la Montaña de Las Brumas de Estelí,
equidistante del Quiabuc, lejos del Tisey
y lejos del Guarumo,
entre el mundo de los vivos
y la eternidad imaginaria,
entre la realidad trágica de mi Patria
y lo fantasmagórico de lo creíble y la mentira
entre el inventario del mundo de los vivos,
seco, árido, despalado y destructivo
como un cuadro gigantesco de Dalí
y el abismo de lo fantástico y del mito.
Aquí en Estelí, tierra de mi Nicaragua,
vuela mi ojo hacia el infinito
sin encontrar límite que lo contenga
y con un corazón colgado como relicario
donde guardo los colores del crepúsculo y del ocaso
las lágrimas de la vida y de la muerte,
la imaginación y la risa de los míos,
los nombres de los que se fueron,
las añoranzas de los que están vivos,
la raíz de mi origen,
y la savia oculta del pozo de mis deseos;
no vaya a ser que en este despale inmisericorde
hagan que desaparezcan para siempre.
Se van, vuelan mis sueños
navegando como góndolas entre las nubes
llevando tan solo el registro del viento y su violencia,
donde el eco es como una espiral que se engulle al mundo.
Y la inmensidad de esta tierra despalada
y la voluptuosidad de su tristeza,
dan rienda suelta a mi nostalgia y a mi furia interior.
Aquí estoy, en el Cerro de las Brumas, en estas montañas,
donde hace ya muchas lunas, no penetraba la luminosidad del día,
y el rocío bastaba para desencajar el mar del llanto,
de las ánimas en penas,
donde desembocaban las pasiones de la vida.
Gloria Gabuardi
REINO DE PALABRAS
Quiero tener un reino de palabras
o un río de palabras
que arrastre la desdicha humana
que haga raíces en mi alma
y la transformen en Argonauta
Quijota de los mares de la fantasía
valiente soñadora de la Libertad..
Un reino de palabras
que me haga trastocar
el movimiento de los pájaros en sus ramas
y que me transmita el color de una estrella
el olor del viento
la espiritualidad de la pasión de los hombres.
Un reino de palabras que me haga conocer
al ser humano, los mares y los astros
para juntar mi alma con mi cuerpo
y así complacer mi carne.
Quiero un reino de palabras para mi alma
como quiero una Patria inmensa para mi corazón
libre como la soñamos todos.
un reino de palabras que me seduzcan
y que se desgranen entre mi lengua
como laberinto de perlas
en un atardecer de mi Patria.
Un reino de palabras o un rio de palabras.
que se desborde y arrastre todo lo que encuentre
que sea fuego fatuo entre mi boca
pasión devoradora de mis sueños.
Que me encandile los labios
que me entregue las llaves de la imaginación
de las islas de los colores y las especias
Amboina, Banda, Ternate y Tidore
con sus baúles, sus tragedias y sus aventuras
en el mar del llanto de Vespuccio y Magallanes
Y, que para detenerse ante mí,
solo baste, que me iluminen tus ojos
o el temblor del umbral de un sueño
para manchar la página en blanco.
Gloria Gabuardi
CONFESIÓN DE AMOR
A mi hija Gloria Marimelda
Blanca Fernanda, quien acaba de
dar a luz a mi primer nieto
Andrés Alejandro
Confieso que la amo.
Es la caracolita de oro de un cuento de mi madre,
el caballito de luna de un cuento de mi padre
las lágrimas derramadas de mi madre
las torturas sufridas por mi padre,
la guitarrita de los juegos de mis hijos,
la ola violenta del mar de San Juan del Sur,
la maravilla del mundo que es el río San Juan
los ocho mil kilómetros cuadrados de historia del lago
de la señorial Granada.
Es mi casa, mis hijos, el hombre que quiero.
Es mi Patria que habita en mi,
y confieso que la amo.
Por eso soy un pájaro descuadernado cuando me ausento.
Creció conmigo como el canto de un cenzontle
como fluyen las aguas de los ríos
como un árbol frondoso en el centro de mi corazón
donde se han empozado las aguas del llanto.
Creció como maraña de ramas
se enroscó en mis venas
como el azote de un viento
como el alba penetrando las rendijas.
Mi amor creció como si el hambre no existiera,
ni el destierro, ni la tristeza, ni la pobreza,
ni la pena, ni la melancolía, ni el olvido,
ni la sombra amordazada de lo justo o de lo injusto
y me hizo mujer de aguas y volcanes.
Mi patria Nicaragua,
tierra de la sangre derramada,
lugar donde nace y muere el arcoíris
con sus cielos y sus infiernos
con su cofre de sueños, con sus tragos amargos,
con su mito de aquí está el paraíso,
en constante lucha entre la sangre
y el corazón de sus habitantes
y donde encontramos el horizonte
tras un largo caminar.
Me siente y me extiende suya
como cordillera conquistada,
por piratas y bucaneros.
He viajado por su lluvia y por su espuma
como Minotauro con alas
como Dragón guardián de sus sueños imposibles.
Por eso quiero cuando muera
que me entierren con un trozo de su cielo
que me guarden agua de su lago
y que un puño de su tierra
me cubra la piel
donde escriban mi nombre y su nombre.
Gloria, Nicaragua.
Gloria Gabuardi
MIS ÁNGELES Y MIS DEMONIOS
Yo tengo sueños azules y de paraísos
sueños con cajitas de música
con cofres y barquitos solitarios
con sombras de figuritas de animales
y con rostros afilados y cuerpos que ruedan al vacío.
Ahí he atrapado la noche y los conjuros
he desbaratado la soledad
a los ángeles y a los demonios
pero se levantan con chorros de luces
y vuelan secretamente con música de Bach.
De ahí salen fantasmas blancos y púrpuras
ebrios de luna y con flores rojas
ansiosos de galopar la noche y las estrellas
de saltar el amarillo
el mar de la inconciencia.
En las rendijas de mi alma guardo esos sueños,
atrapo el silencio y lo hundo en mis puños
abro en pampas las puertas de mi alma
las heridas de heliotropos
despierto el cuerpo dormido
y reanudo el goce que da la libertad
el paso de la vida por mi puerta
en medio de la luz de la luna en su cuarto menguante.
Gloria Gabuardi
OBSERVANDO A MI HIJA CUANDO BAILA.
A mi hija Gloria Marimelda Blanca Fernanda,
bailarina de mis sueños.
Mi hija cuando baila es ángel,
Sheherezada, Mandolina, Diosa de luna,
Maga de la Luna y de la Noche
figurita colorada de Kandinski
envuelta en gasas, sedas y tafetanes crujientes
al ritmo del vuelo de una mariposa
y sus pies, uno, dos, tres, pies de ICARO
marcando el paso y alzando el vuelo
muñequita de cuerda
en lluvia de estrellas
que cae sobre las piernas, brinca, salta,
sus pies, su memoria y su recuerdo,
vuela igual que saeta,
dá giros, uno, dos , tres,
giros y vuelve al vuelo
con los hombros nerviosos, como olas de mar,
cintura en constante rotor,
danza en el vértigo del caos,
choque de olas contra las piedras,
choque y movimiento de huesos
alfarera de la vida y de la muerte
danza anidando su cielo
increpando lo oscuro de la noche
que no deja ver, oír
el ritmo feroz de la danza
danza primitiva ancestral
comanda a sus amigas
las alerta, grita : las mujeres aran la tierra
el espíritu del baile la atrapa y la transforma
como hechizo y como embrujo:
las mujeres defienden la tierra
se transforma en guerrera, cenzontle mañanero
ángel de la guarda protegiendo las estrellas
danza en primitivo movimiento ancestral:
uno, dos , tres, cuatro, vuelta,
la tierra, la tierra nuestra ,de los hijos
de los míos, a su defensa, gira y gira
empuña el palo, su espada, su machete
lo alza, lo lanza, lo clava en la tierra
al ritmo del calor, del color, del tambor
danza primitiva ancestral:
los hombres se fueron a la lucha
las mujeres en la danza defendiendo
el arado , la tierra que chorrea sangre,
la tierra de los hijos
la tierra de los ancestros
luego husmea, siente el peligro, es un lince
danza, brinca, se agacha, lanza el palo,
remolino de sedas, cintas, sudor y llanto
giros y mas giros , vuelos de pájaros
hasta quedar extenuadas, jadeantes,
trasmitiendo, bailando, el sentido de su danza
ruidos de pájaros, trinos , voces ahogadas
en los vientos huracanados que impulsan la danza
hasta el fin
hasta que la bailarina cae desmayada.
Gloria Gabuardi
PRISIONERO DEL PAISAJE
A John Milton
I
Perdí el paraíso Señor
perdí el paraíso
y ni un solo lamento
he dejado escapar
ni un solo golpe
ni un aullido de dolor.
Por los siglos de los siglos he tenido
el alma desgarrada,
me ofreció el fruto de la ciencia
el fruto del bien y del mal
y en un instante, en un segundo
me vi en la eternidad sin ella
¿de que me serviría el paraíso sin ella?
Me ofreció el fruto y me vi como bandera
sin tierra , y sin historia
sin ella no tendría razón el paraíso
ni mi vida, ni la de mi descendencia,
ni la descendencia
de mi descendencia.
Perdí el paraíso para siempre
perdí el paraíso Señor.
II
Había supeditado la obediencia a Dios, a la
Seducción de la mujer” John Milton.
Que miras en la distancia Adán
con esos ojos brillantes como si soñaras
prisionero del paisaje
y de la luz almerana de tu paraíso perdido.
Comiste del fruto prohibido
el fruto del bien y del mal
el fruto del conocimiento
y supiste lo que es y vale la libertad .
Y caíste derrumbado al saber que habías perdido
el rocío de tu cielo
el amanecer de tus aguas tranquilas
el verdor cerrado de tus bosques
los trinos de las aves del paraíso
la dulzura de la vos de Dios llamándote.
Y en el iris del ojo de la amada
te vistes en la inmensidad del tiempo
sin el sonido de sus pasos en el viento,
con su imagen , su olor y su sabor
perdidos para siempre.
Y flaqueó tu alma.
¿Tan terrible es el amor?
¿Tan penosa la soledad?
Tu cuerpo de tierra, de agua, de barro, de lluvia.
Polvo era y en polvo se convertiría
y morirías a tu tiempo
comerías el pan con el sudor de tu frente
volverías al barro
pero con ella, junto a ella por siempre
las aguas del mundo les darían sepultura.
Gloria Gabuardi
RENACIMIENTO
Recién ocurrido los hechos de pesadilla
se me abrió una herida profunda en el alma
diario me lamía y relamía
como una animala sola.
Buscando la curación.
Pero la tristeza me envolvía totalmente.
Era como un árbol sin hojas, como una tormenta que se me desbordaba por los ojos, por las manos,
por el movimiento del cuerpo
por la forma de ver sin ver, por la forma de apretar las manos.
Limpiándome el alma y hundiéndola diario en el pozo del olvido
en el ataúd vacío sin cuerpo
en el hoyo que se abre en la tierra esperando su raíz
hasta que un día cerré de golpe los recuerdos
golpe seco, que hizo tambalear los astros
y dejé de ser un fantasma, un manuscrito viejo lleno de polvo
enarbolé mi bandera, y vestí mi soledad de fiesta.
Y me fui al mundo de nuevo.
Entonces conocí el amor.
Y los besos me hicieron juntar mis piezas rotas
y mi protesta fue su protesta
y su protesta fue mi protesta
le dimos rienda suelta a la imaginación
a hacer de la noche el reino de las mil y una noche
el reino de la nostalgia, de los sueños, el milagro del renacimiento
que junto con la poesía
son el ángel de la guarda de mis miedos
de mi esperanza, de mi historia.
Brindo por vos amor mío
río de mis desbordes incontenibles
túnel por el que confundí al Minotauro.
Gloria Gabuardi
CANCIÓN
I
El tiempo no será capaz
de consumir mi canto
ni orfeo con la muerte
podrá palidecer la llama.
La vigilia es verde
al pie de la ventana
a veces pienso
en el color tenue de la lluvia,
en las mariposas
que volarían de mis manos,
como en lo breve del paso al desvarío.
Se iluminan con luz de quiebraplata
y música de grillo los claros de luna
se mantiene el brillo
y el color de las pupilas
en la conquista del amor eterno
la fragancia será siempre fresca
al olor y al tacto de los sexos
¿es el amor fuente eterna de la vida?
surtidor sin tiempo
que hace girar al mundo sin reposo
me preparo a este leve amanecer,
identifico mi estrella este verano
atrapo esos sueños que se desvanecen
y guardo los presagios en mis libros
tengo una solo mirada
y en ella un candor que quiero que perdure
un canto sin incendios ni premuras
ante el espejo me miro y me desnudo
toda mi raza y mi sangre
fantasmas que de siempre me persiguen
juntan sus rostros en mi rostro
y me esparcen de luz más transparente
como un acto de teatro, amoroso
pleno y lleno de humanidad.
II
Tres veces te besé
tres veces me negaste
claro de luna
asombro de un sueño al revés.
Hoy tiro mi lanza y mi guante
cierro los ojos sin fortuna
y al corazón verde del árbol
le arranco los sueños uno a uno.
Terrible el tiempo perdido
con relicario engalanada
nada tiene sentido
mejor de los sueños me olvido.
Por eso soy lo que soy
mujer, fuerte mujer, mujer
como el cielo es cielo
y el mar, mar.
He ido lamiendo el dolor
y buscando el paraíso
lancé al agua mi velero.
De brisas, risas, hierro
partí a mi corazón de cielo
y se deshizo el hechizo.
Claro de luna
no te asombres de mi asombro
mi corazón es la cuna
de mi cruzada interior
y el ocaso de mis escombros.
Soy un puerto sin barco
carta marcada en frío
veo partir los navíos
a las palomas volar, volar
y es tan raro mi pesar
que olvido, olvidar, olvidando.
Por eso soy lo que soy
mujer, mujer
como el cielo es el cielo
y el mar, mar.
Quiero un beso de tu boca boca
para cantar el cantar de los cantares
con mi corazón siempre en vigilia
un beso tuyo de tu boca boca
con todo el pesar de los pesares
y olvido, besar, besando.
La luna se viste de espuma
el mar se viste de luz
y no creo en tus ojos
ni creo en tu cruz
por eso soy lo que soy
mujer, mujer
como el cielo es cielo
y el mar, mar.
Gloria Gabuardi
UN MUNDO DE COLORES PARA TU ALMA
I
Despierto a medianoche,
con el alma desnuda extiendo los brazos
queriendo alcanzarte,
una estrella lejana
ahueca la tristeza con sus manos.
Cabalgo la noche
hasta chocar contra la espuma
que tomo con mi boca y me transforma en ola.
Abro la puerta de mis sueños
y como Cruzada sin nombre marcho por la noche oscura.
He querido nombrarte mi escudero
para que atrapes luciérnagas encantadas
ahuyentes los signos,
las ánimas en pena
ahora lo quiero todo verde
verde como el musgo que viaja con las olas
verde como la madrugada
verde como los campos serenos de mi niñez, en Rivas,
verdes como luz de luna
verde como árboles que rodeaban los ríos de mi tierra
como al principio, cuando Dios hizo el mundo.
Te abro las puertas escudero
para que dejes entrar el arcoíris
y el viento sacuda mis ansias
vuele las cenizas de mis llantos
y pueda yo escribir tu nombre.
Treinta años juntos
una vida entera.
Y no puedo negar la guerra y la paz
el fuego y las cenizas,
la guerra de las rosas
la guerra por la independencia
la guerra porque yo soy yo
y vos sos vos
la guerra por la bandera de la libertad,
las disculpas
las reconciliaciones
la alegría ante el crepúsculo,
el mismo pensamiento
la misma antorcha
las mismas manos empuñándolas.
Treinta años juntos no son nada,
y es la vuelta al mundo y su firmamento,
y veo palomas blancas volando al infinito
y mi humildad aplastada por la rabia
y la rabia aplastada por la amistad incólume
y mi piel como volcán iluminada
y mi fe y mi esperanza.
Todo lo veo escrito en tu corazón:
Así es la vida
no hay pierde
soy una rosa con corazón de tigra
y para vos una fiera por domar.
II
Millones de disculpas pueblan mis noches
las nubes viajeras me hacen señales con ellas en el cielo,
y escribo, escribo,
pongo primero tu nombre
y lo mezclo con la miel del olvido,
te de rosas, te de jazmines
cólera y tranquilidad, tristeza y alegría
ganas de matar y de estrangular
neblina del infierno
un verso, otro verso,
y te busco y no hay nadie
páginas en blanco solamente, unas tras otras,
y las puertas del cielo entre mis manos.
Soy tu centro, lo profundo de tu mar,
el corazón de tu volcán
y mi vida es tu vida,
y ya son una nuestra historia
y las líneas de tus manos y mis manos
son las mismas.
En este sueño, despliego mi bandera
conquistada pieza a pieza.
Yo he hecho un mundo de colores para tu alma.
Es tiempo de vivir amor mío.
Gloria Gabuardi
QUIERO VER EL DÍA CON EL COLOR DEL ÁMBAR
A veces es difícil acomodarse
a la edad real del cuerpo
cuando se tiene un espíritu ligero
un alma libre que ambiciona siempre
asaltar el universo.
A veces el cuerpo, con heridas y cicatrices
y un corazón con sed y quemaduras
retrocede lleno de vértigos
y quiere un rincón donde respirar tan sólo.
Pero el alma, desafiando las mentiras,
las deslealtades, la traición y el fracaso
acepta el reto, el impulso de la vida
que salva del naufragio
y como en un bosque de mariposas
lanza en ristre va hacia el mundo.
A veces quiero juntar
mi cuerpo y mi alma
para que no vivan separados
a mi cuerpo que a veces desfallece
y no lo conmueve el titilar de las estrellas,
ni las figuritas de cristal
que hacen las nubes con el viento,
y a mi alma que es un ángel.
Que vivan dentro de mí,
para que tengan un horizonte juntos
para que las luciérnagas del norte y el sur
del oriente y el occidente sean antorchas en su caminar
para que destruyan las gotas de lágrimas
que intenten salir a luz
para que cuenten o inventen historias
despampanantes como un Hollywood de mi casa,
para que puedan ver a las palomas batir sus alas
y que en un poema todo quede dicho.
Aquí está la página en blanco
para escribir un mundo de fantasía,
y para poder leer con mis ojos
las delicias del tiempo
y empezar de nuevo el viaje
y encontrar el misterio terrible del amor.
Por favor júntense alma mía y cuerpo mío
Y así pueda ver la noche sin temor,
y pueda separar la mentira de la verdad
y la verdad de la mentira
para que pueda huir del dolor, que corre en el crepúsculo
y la cajita de música guarde mi ternura
para que pueda ver los ríos que corren con música de cielo
las iglesias que guardan la luz del sol
para que nuestros corazones tengan
un cofre donde guarden el asombro
con historias y esperanzas,
y que todo puede haber sido y puede ser
y así pueda correr desnuda con la luz del viento
me pueda envolver con la luz de la luna
y contemple el día cubierto por el color del ámbar.
Gloria Gabuardi
SOÑANDO ATRAPAR UNA ESTRELLA
A mi padre Humberto Gabuardi
Es imposible
borrar la memoria.
Mi padre que fue un luchador
fue muchas veces encerrado tras las rejas,
incomunicado, torturado,
sus derechos violados
y en sus ojos siempre había una llama ardiendo.
Yo tenía entonces cuatro años y
de la mano de mi madre llegaba a visitarlo .
Conocí todas las cárceles
entre vejámenes e insultos
buscándolo cuando estaba desaparecido
no sé como hizo mi madre .
Desde un rincón nos permitieron verlo
y él levantó el puño,
flaco, ojón, barbudo, cadavérico,
la boca grande inflamada;
es que entonces soñar una Patria diferente
era como querer atrapar una estrella,
aprisionar el cielo,
o cautivar la sonrisa.
Por eso cuando alguien pregunta
por qué queremos esta Patria,
por qué amamos este proceso
mostramos las manos que no tienen torturas,
los ojos que no tienen lágrimas,
porque ahora aquí, solo retamos al tiempo
aquí nosotros construimos el futuro.
Gloria Gabuardi
MÚSICA DEL ALMA
Con la música del alma he de soñarte?
y buscar en las cenizas del rencor
las alas rotas de un pájaro derribado
y un corazón con campanario de gitano,
que llame incesantemente la luz de las estrellas,
con la mano de Dios perdida entre los muertos
y la paciencia infinita aterrada por la sal del mar.
Con la música de alma he de buscarte?
si mi corazón , inventa y deshace,
debo armarte y desarmarte hacerte señor
de mi Troya derribada
y buscar el cuerno de la impudicia
roto por el desvencijado vagón del tiempo?
por eso quiero que la música del sueño
muerda tus noches vacías,
que no te alcance el tiempo de clavar tus puertas
ni buscar tus chanclas o peinarte.
Te quiero así, desnudo, como Dios te echó al mundo,
sin milagros, sin Ser Supremo que te ayude,
sin bosque que te proteja
ni cantos gregorianos que sean tus escudos,
quiero bailar en tu pupila
envolverte entre mis lazos
y que mi horizonte sea tu cielo
y mis brazos la cruz en que te mueras.
Por eso te quiero aquí hoy de rodillas ante tu palacio,
ante la luz de tu estandarte,
sin palabras rotas que estremezcan la historia de mi vida.
Únicamente entre mis manos
El carnaval de tu risa y de tu boca.
Gloria Gabuardi
DIOSA
Te conocí iniciando los años setenta
una noche calurosa de mayo.
Te encontré hermoso entre los hermosos
con pelo largo, con la guitarra en la mano,
corsario de la vida, pirata del amor
cantando “el día que me quieras”
con un vocerrón de hombre estremecido
prometiendo reinos con magia,
fiestas del corazón,
besos, abrazos, tesoros,
lunas y noches con ternura
cuando tus ojos se clavaron en mí
me hundí en lo profundo de tus pupilas
como un tsunami verdadero
mi alma desvestida de sueños
se volvió diosa.
Vestida de pájaro me penetró el sol, el día, la noche
gritándome diosa
luego me tocaste, me convertiste en diosa
diosa de tu casa
diosa de tu cielo y de tu infierno
te acercaste a mí, me tocaste.
Soy tu diosa.
Gloria Gabuardi (Managua, Nicaragua, 1945), secretaria ejecutiva del Festival Internacional de Poesía de Granada, miembro del Centro Nicaragüense de Escritores y fundadora de la Asociación Nicaragüense de Escritoras. En poesía tiene publicados los libros “En defensa del amor” (1982, Premio Ricardo Morales) y “Mástiles y velas (2002), de los cuales el poeta A. P. Alencart ha seleccionado los textos que presentamos a nuestros lectores. La poeta Gabuardi también es doctora en Derecho y artista plástica. Entre otros cargos ocupados, fue asesora de la Vicepresidencia de la República durante el Gobierno Revolucionario Sandinista, y asesora de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional en la década de los noventa. Su poesía ha sido publicada en diversas antologías, tanto en Nicaragua como en otros países del mundo. En los años setenta vivió en el exilio (Suiza, Francia, México y Costa Rica). Ha sido traducida parcialmente al inglés, alemán, italiano, rumano y turco. Destacar que sobre su obra han escrito los nicaragüenses Jorge Eduardo Arellano, Álvaro Urtecho, Fanor Téllez, Edwin Yllescas y Helena Ramos, entre otros.
Galería de fotos de Evelyn Flores Mairena.
Nicaragua… Me duele respirar

































