Poeta Marroquí, nacido en Casa Blanca, es un gran activista por la difusión y la lectura de la poesía. Ha traducido a grandes poetas iberoamericanos como Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Nuno Júdice, pero también su poesía habla por él. Aquí el Libro de los secretos.
KHALID RAISSOUNI
LIBRO DE LOS SECRETOS
Secretos más allá del olvido
(Retrato de un sueño moribundo)
A Luis Cernuda
No es el amor un torrente
que cualquier mano pueda detener.
Yalal ad-din Rumi
el poeta anda a ciegas con su sombra,
bajo la transparencia que se asfixia
y en el andén del tiempo oblicuo
se van quedando atrás las estaciones,
permanece el perfume del silencio
y, en el espejo, ruinas.
Tanto silencio, tanta sed,
tantas noches de acero
que vuelven ya a la nada
sin cortejo.
si en el silencio mueren,
la tempestad jamás perdonará
la falsa profecía
que de tu viejo sol te despojara.
En el andén del tiempo oblicuo
se van quedando atrás las estaciones,
flujo de mudas horas
que aún no se han extinguido,
se queda la agonía de palabras de espuma,
estatuas invisibles en la soledad,
crepúsculo de besos melancólicos,
rosas y mariposas enfrentadas,
y se queda el olvido,
máscara de la edad que se consume
y que acaricia el libro de ebriedad
salpicado de rosas de papel,
de una mirada cenicienta,
insomnio de las almas en la sombra.
Arrastras por detrás cielos de exilio,
citas con tu lejano amanecer,
himnos que el agua condecoran
raras leyendas
que huyen a otra dimensión del sueño
y que se multiplican
igual que melodías infinitas de un mundo que se extingue;
asesinato de olivares
bajo los ojos de la aurora,
jardines de deseos relucientes
y nocturno gemido entre las llamas.
En lo oscuro se pierde tu mirada desnuda
borrando los secretos de las aguas cautivas.
Tú eres el río; tu noche, geometría
de tumbas y relámpagos y abismos.
A veces la ceguera te da paso
a los confines de la luz,
mas no despertará tu cielo cómplice:
celaje sin estrellas, sin alas ni horizontes.
¡Oh calcinado corazón
por el silencio de los arroyuelos!
¡Oh esclavo de tu última palabra,
de los ecos de tu tierra baldía!
¡Oh amor amortajado por el brillo
que arremolina el canto de las lluvias,
¡Oh testigo de voces que no son voces ya
sino piedras y sombras
que arrasan tu morada!
Cuanto más te aproximas a tu propio destino
más alejado te hallas de ti mismo.
¡Despierta el aire de tu infancia en luz
que ya no volverá!
¿Te asusta tu retorno al vacío?
y te lleva hacia orillas
donde baila la muerte
y en las que las raíces de tu tristeza laten.
A solas gritas nombres en el aire,
en el inmenso viento
escuchas el rumor de los jardines,
la música del viento que llora tu destierro
atravesando espacios ardientes de tu miedo,
vértigo de sombras confusas
Más allá del olvido, sin embargo,
anda el poeta con su sombra,
bajo la transparencia que se asfixia
Y en el andén del tiempo oblicuo
permanece el olor de un transeúnte
que no tiene sentido,
el olor del silencio, las ruinas sin espejo.
si en el silencio mueren:
la tempestad jamás perdonará
la falsa profecía
que de tu viejo sol te despojara.
Secretos de las palabras del alma
Domingo Failde,
poeta siempre vivo en el alma
La luna del llanto alcanza tu amor y tu palabra
y los susurros de la brisa ahogan los secretos de tu alma.
Se extingue el clamor de la muerte,
se petrifica este universo insomne
que se baña en su perpetua ebriedad,
y el poeta con palabras levanta los cielos de la metáfora,
el poeta anda en la vía láctea libre de este mundo
libre de una cita con un paraíso
a veces lejano e imposible muchas veces.
gemidos que sacuden el inmenso silencio de las ruinas
borrando un incesante anhelo de nuestra soledad
sin ti.
Y mientras el aire ilumina las miradas abisales
que agitan el temblor eterno de tu sueño calcinado.
Tu lejanía nos arrastrará hacia las estrellas de la memoria
colgando otro cielo sin límite y un deseo que se hunde en el color,
y tan solo entre nuestras manos un esplendor musical
se derramará,
tus palabras, nuestras palabras, con alma y rostro infinitos
que contemplan el alba circular,
distraídos por las golondrinas que vuelven con este otoño
y desnudan la penumbra de la muerte y de su rencor,
una lluvia de luces palpitantes, negros y deslumbrantes
que se disfumarán para siempre
como una estrella fugaz en los barrancos de la oscuridad,
y se deslizarán con el llanto de nuestras melodías
cuyos ecos se estrellarán en el espejo de nuestra alma
malherida.
Secretos del silencio
La luna del llanto
derrama su otoño melancólico
sobre el sepulcro de un triste atardecer.
se baña en las sombras del silencio
y derrotado por el engaño cae en el cementerio del olvido
¿su extendida sombra tendió la mano a las ramas de lágrimas?
vuelan los ecos del sollozo en un horizonte desierto
crecen como los cielos del Infierno sus alas negras
multiplican los espejos ciegos de mi alma
surgen del jadeo de los árboles,
de las revelaciones del viento;
Las estrellas se esconden en el silencio,
puñal de luz fugaz
que bañaba la soledad de un cielo malherido.
Sin alas vuelan los ecos,
sombras y ausencias;
crece el sollozo
en los senderos del grito oscuro,
en la inmensidad infinita del mar,
en las escaleras de la noche ebria,
dispersa las semillas del silencio eterno
sobre las coronas de mi reino.
La muerte me preguntará:
¿los poetas, abandonaron el laberinto de la blancura?
¿los poetas, abandonaron la jaima del ansia?
La luna del llanto
se desvanece en los melancólicos lagos de la muerte
y derrotado por el engaño cae en el cementerio del olvido
el viento delirante pliega el firmamento de su tristeza
si pudiera llorar
le daría mi ojo
para que nazca en su regazo igual que un santo
sacudido por las campanas de los principios
y la niebla del atardecer.
Me matará el enorme puñal de las violetas
Me matarán los diademas de mi desbordante exilio
errante y solitario
necesito algo de hielo
para acabar con la dolencia de la cabeza
y los versículos de mi postración
Mi voz muda
se disolvió en la sal
tiene la amargura de las adelfas
y la forma de invisibles partículas
Este silencio tiene el trayecto del galope de un rayo
y este desierto cuyas arenas,
caballos indómitos,
no siembran otra cosa
que miedo o tempestad…
Me preguntarán los espectros por las perlas del tiempo
por el hechizo de la palabra
y por las huellas de los dardos
Me preguntarán los espectros
Me preguntarán…
por las letras que emprendieron su viaje a lomo de la nube
y reinaron en el trono de la ausencia.
¿Acaso tengo que llorar
una luna que cayó en el trance del silencio?
si pudiera le daría mi voz
para que nazca en su regazo como un santo
cuyo manto es la noche
y cuyas letras llaves que se perdieron en la oscuridad.
Solo, en el archipiélago del silencio
contemplo los dibujos de la muerte sobre el muro de los lamentos
me vigilan rostros relucientes
de mujeres sonrientes en su silencio
que dibuja la muerte
y el llanto reina en el espacio,
nos ofrece retratos de una Gioconda
sin vida y miles de naturalezas muertas.
Oh, eterna luna del llanto
Mi espera se hizo más larga
aquí están tus campanas
nos ofrecen dibujos del amor y del sosiego
tu secreta voz es mi brújula
un rayo que atraviesa tiempos del olvido
y el silencio es dueño del origen y de los espacios.
Secretos de la hemorragia
Como las iluminaciones de unas imperceptibles velas
en los íntimos espejos del ocaso
y como las huellas de una inscripción sobre la piedra
la música teje oscuros ritmos
la tristeza de las almas fragmentadas en capítulos
y el viento como los cascos de unos caballos derrotados
con vergüenza conquista los espacios del pecado
Cuenta los ebrios alientos del tiempo
fluye como los granos de arena en una anticuada clepsidra
y extingue las células de la memoria
se sumerge en el bullicio del vino
o en la oscuridad de un pozo lleno de fantasmas
y el silencio establece su extensión
para una blancura escurridiza
que distrae los campos, las sombras y los árboles
y se vierte desde los cielos como un ciego diluvio
igual que el rostro de la muerte
cuando su guadaña te tiende la mano
temblando en la oscuridad de un alarmante laberinto
Impulsada por la mano del tiempo
contra las ciudades de la luz
y baña con la sangre el espejismo de nuestros sueños,
el infierno de las copas y los manifiestos
y la agonía del vacío
Los cuentos de la hemorragia son el secreto de los secretos
y máscaras del vértigo fulminante
la reconciliación un vuelo exhausto
una carrera desesperada de tanto apresurarse
en los pasillos y los pasos fronterizos cerrados,
el grito de los mártires una muleta
y un guía de los muertos y de las ciegas
para los secretos del otoño.
Estos pies cansados
un eco perplejo de una afectuosa caída
en el infierno de la ausencia y en los ríos del fuego.
Los tambores del asombro despertarán
las farolas de los inicios,
y de vez en cuando
iluminarán
las coronas de algunos dioses de niebla
para despertar en los ojos de los niños
el centelleo de un sueño fugitivo.
Aquí están los cortejos habitados por las pesadillas del espejismo
vagan
se levantan de los epigramas errantes
son ecos de un alboroto hundido
que nombra las estatuas tinta de la clarividencia
y asedia el esplendor de la Historia,
revocándola
malhiriendo el cuerpo del derrotado a despecho de los indefensos
y declara tiempos de una bendita tregua.
Oh labios mudos
Oh aullidos del cielo invisible
Oh alas de la oscuridad
agitándose en las melodías de una mítica aurora
ahora las pesadillas dispuestas de
abandonar mi insomne almohada
abre el ojo sobre el silencio
epopeya sin estíos y sin dioses
asediando los secretos prohibidos del día
Que sea el peso de los días un vino del atardecer
porque las sombras de la insolencia
nunca ocultarán el sol la verdad con el tamiz.
Secretos del infierno
Las letras son lanzas
y la blancura, cima de la ceguera.
He aquí los días que exaltan los secretos del infierno
usan las metáforas como máscaras
para entretener al desconocido
y yo contemplo el alfabeto
y sólo veo al que se conoce,,
multitudes de cuerpos desgarrados
cuerpos que el olvido no engaña
cuyas sollozantes voces se desvanecen
en los tormentos de esta noche eterna
voces nómadas hacia el ocaso
que abandonan lo más oculto de la luz en mi lengua
Y negocian por los saldos en los bancos.
Veo mi alma volando las ruinas
y veo mis sueños reprimidos que me abandonan
vestidos de negro
y veo colas mártires descender al infierno
Veo mendigos
en los portales de los gobernantes pidiendo el indulto
y poco de ingesta
Veo mi tiempo indefenso amontonándose como ceniza
Oigo la llamada del cuerpo que sorprende la oscuridad de lo imposible
Siento mis pasos
me reprimen las tristezas, las palabras y los deseos
y mis pies no encuentran ningún sendero que los condujera
hacia su fin
No hay sombra donde puedo refugiarme del poderío de engaño
y de la oscuridad de una patria que ejerce el papel del misericordioso asesino
cuando nos despoja de nuestra austera sabiduría.
Me dijo ídolo: Tu edad es un espejismo y tus rencores no tienen fin
Dije: Ven conmigo, edad florecida
para que conversemos con la crueldad de este silencio
Tal vez el silencio recupere el destello después del crepúsculo
y devuelva el firmamento de las estrellas errantes.
Secretos del balcón del grito
A Rafael Alberti en su eterno mar
Por aquí bajan las olas
hacia sus citas habituales,
se despliegan los soñadores enamorados
derrotados en los patios de la noche ebria.
Extraños sorben silenciosos
la amargura de la muerte,
de sus miradas la calidez
atestigua que nunca fueron ladrones
de estrellas y aguas,
son ladrones de luz y del amor imposible.
Por aquí bajan las olas
cual puñal que resplandece en las tinieblas
y el viento aúlle cerca de mi lecho,
se extiende hacia el techo
de una memoria que agoniza,
provocando la hemorragia de mi infancia pálida.
Desde aquel balcón que asoma al mar,
cuantas veces coqueteaba absorto y solo
la blancura del alma,
el mar era gloria de mi remota infancia,
luna de canciones de nuestra mágica desnudez,
bajo mi abrigo dormía
siempre que las tempestades lo abatían
impacientándose por el despertar de las primeras
horas del amor
para reconquistar su azul
de las garras de la noche,
nuestra conversación iba
de corazón a corazón
un rayo invisible
atraviesa el silencio y las oscuridades
reflejándose en los espejos del alma.
En presencia del mar liberé mis diminutos sueños,
vestí los sueños de unos seres
que gemían en mudos barrancos
perseguidos por malditas y ciegas lanzas.
Desde mi balcón vi las manos del mar
plegando el azul del firmamento,
robando sueños que trepaban por los peldaños de la tentación
vi las olas capturar el relinche de las almas,
y en la tierra escupir los ecos de oscuros gritos
y los pecios de repugnantes tiempos de luto.
El mar me despojó de las luces de un amor
que enciende la llama del corazón,
me despojó del candelabro de mi último cielo
de mis cítaras de enamorado poseído por el canto.
Por aquí bajan las olas
hacia sus citas habituales
se despliegan los soñadores enamorados
derrotados en los patios de la noche ebria,
sorben silenciosos la amargura de la muerte,
nunca fueron ladrones de estrellas y del agua,
son ladrones de luz y del amor imposible,
y cual puñal que resplandece en las tinieblas
bajan las olas,
y el viento aún aúlle cerca de mi lecho,
se extiende hasta el lecho de una memoria que agoniza.
Me preguntará el viento : ¿ Quién cavará sus tumbas ?
¿ Quién los nombrará ?
¿ Quién llorará sus ausencias ?
O mar ! Cementerio del tiempo
alto muro que oculta las auroras de mi felicidad
balcón del grito de los muertos
¿ Cómo fue posible que me enamorara tanto de ti ?
¿ Cómo me engañó tu falsa inocencia ?
Secretos de la Caverna
En el regazo de la tentación
se quebró la piedra de Narciso.
El rostro deseaba al relámpago
de su imagen en los espejos del alba,
su perfume en los ríos del olvido.
¡Oh, astro que vibras en la oscuridad!
La ceguera es tu destino
y tu corazón, pozo de estos años anodinos
que se derraman en las tinieblas;
tu capricho es una vieja sepultura
de una aldea que aún sueña con la primavera.
En el aire está el sollozo de las almas errantes
dibuja el veneno de tus palabras confusas.
¡Oh, mariposa de tristeza,
ves al moribundo Dios de la sombra !
El sol muere,
también Dios muere,
el que habló, murió,
su espada sigue aún sobre los cuellos.
Dios murió en su jardín.
Una sola muerte no basta
para borrar la memoria de mis lunas insomnes.
¡Oh, elegías… dejad que transmigren sus almas confusas,
candiles que sólo a sí mismos iluminan,
transmigrad en el despreciable vacío
que anima el gemido del éxtasis en mi sangre!
Dios murió en su jardín
y el mar ya recuperó su fulminante poderío,
desnudando al hechicero temblor de mi pasión,
el asombroso resplandor de las estaciones.
El sol amortajó las oscuridades de mi alma
y de mi desengañado silencio, vertiendo sangre
en las llamadas de la tierra
en su diluvio de desnudez.
Un solo mar no tiene cabida
en tal olvidado esplendor.
Dios murió en su jardín.
Me ayudará el mar a esparcir sus cenizas;
Sus olas no renunciarán
a limpiar sus pecados y sus alegrías
y el viento no sacudirá su alma
ni el humo de su tiempo baldío
ni la sangre derramada en la intemperie
cual tristes claveles.
Dios murió en su jardín.
Él que habló murió,
mas su espada sigue aún sobre los cuellos.
¿Quién dijo que el poeta escuchará con amargura
los fulgores de unas guitarras de amor?
¿Quién dijo que se adormecería extenuado
en el regazo de la noche firme?
¿Quién dijo: las confusas almas que perdieron
la frescura del agua recuperarán
los candiles del tiempo?
¿Quién dijo: no arden sueños en el pecho de la gentuza
cual hechiceros astros?
¿Quién dijo que mi perplejo aliento
y mi rostro amortajado por la embriaguez de la noche
no resucitará de las cenizas
del otoño el fénix.
Mintieron los rapsodas
Y malditas fueron sus profecías.
Dios murió en su jardín.
La herida de los campos
florece ya en el fondo de mi alma
una canción que emana de los estragos de las estaciones,
y en el horizonte veo ídolos esparcidos
en este despreciable vacío,
oigo los cascos de los caballos del tiempo
que sedientos se apresuran hacia el luto
de unos instantes imposibles.
Dios murió en su jardín.
¿Quién dijo… y dijo?
Él que habló murió,
mas su espada sigue aún…
Secreto de la identidad
A Mahmud Darwich
Bajo los vivos rayos
de un día cualquiera,
doblaron las campanas celestiales.
Sumergido en su resplandor,
el palmeral cantaba.
Su luna entró en la agonía
sobre el camino que conduce al lugar
donde el silencio sobrevive.
El silencio mortal, con su cuerpo y su alma,
que, desnudo, se asoma
a los umbrales de la aurora
y desciende a los infiernos del vacío.
El silencio sin color y sin nombre
que arde en la infinita oscuridad.
Su grito es una muda llamada
bajo la sombra de la muerte.
Su voz, una piedra
y su identidad un tiro en la frente.
Secretos de la piedra
A Antonio Gamoneda
Un derrotado movimiento,
una lanza que no alcanza el círculo.
Círculo de silencio,
museo de profetas
que transitaban este otoño
con números perdedores,
perfumadas palabras
y letras que caen sobre mi mano
resbalando en el vacío deseado,
hemorragia de noches y rostros
perecederos en el grito de los colores,
como pudieras recoger aquellas confusas huellas
en tu último destierro a través de los desiertos del anhelo.
Acecha el reino azul de los laberintos,
y tú, como yo, sin rumbo,
cautivo en la encrucijada de las palabras.
Entre el murmullo de los lagos
y los rayos de un día mudo
ahí, se duerme tu libro bajo un sol remoto
salmodiando versículos de la invisible herida,
me hunde en los rayos del olvido,
en las oscuridades del agua,
y en el ardiente relincho de la derrota
te acerca a los límites de la muerte.
En los manantiales del tiempo,
¿quién era un derrotado jinete
que buscaba un oasis, una sombra
o un árbol que llora
en las páginas de aquel libro antiguo?
* * *
Empieza el camino por los barrancos
de una blancura rota,
blancura que dibujaba
la transparencia de la nada,
era la manumisión de líneas relucientes,
caligrafía que huye del asalto de la tribu.
La sedición con la nada era un trono
y la luz un vacío absoluto,
una abolición de los nombres,
y mi mano sumergiéndose en el tatuaje.
Asombrado, contemplo mis dedos en el infierno
de las palabras, y anulo mi partida:
La luz asfixiante era mi resurrección
¡Oh, luz de las profundidades,
perdónale al miedo sus infinitas elegías,
retira tus almas espías de mis umbrales,
y escribe tu definición fuera del engaño!
Corriendo entre almas implícitas
y confusas definiciones,
busco un refugio para mis huellas y mi perplejidad
llevará el estupor fuera del túnel
hacia un calvario,
una voz dibuja mi caída
en los hilos de una sonrisa.
Cárcel o puñal de locura,
elegías y descenso vertiginoso hacia las esferas
de la escritura y la muerte,
cerco y suicidio de palabras escindidas
en la garganta de los profetas.
Y el poeta extiende el encuentro de la mariposa
con el resplandor de la aurora.
Los colores eran un reino que se asoma
al crepúsculo levantando espadas
de los laberintos y del olvido.
Secretos del hechizo
(Al hechizo de un lienzo que tan sólo
habita mi silencio..)
A Tánger le ofrezco este silencio de sombras
y una canción de barro a mi herida.
Tenues y tristes los colores de las azoteas
cuyo lavado ya emprende su viaje
con el viento.
Y el escenario cruje
bajo las pisadas del cielo de hojalata.
El mar tañe su denso himno
sobre las cuerdas de la ausencia,
en los laberintos del llanto.
En mi mano
mueves las últimas brasas,
enciendes las tentaciones de la profecía
en mi sangre.
A Tánger le ofrezco este silencio de sombras
y una canción de barro a mi herida.
Tenues y tristes los colores de las azoteas
viajan hacia otras sombras .
Y el mar arroja su reluciente manto
sobre el umbral de un atardecer mudo.
Quiebra los últimos fulgores del alma
revela los secretos de mi ceguera.
A Tánger le ofrezco este silencio de sombras
y una canción de barro a mi herida.
¡Sumérgeme en la perla de tu silencio,
oh depurado lienzo, que aquí se estrecha
mi horizonte!
Mi dimensión es una orilla que naufraga
en un vacío mutilado,
cuando el tiempo ya se desvanece
convirtiéndose en tinta asesinada
que sólo en el cielo dibuja la nada.
¡Húndeme, oh lienzo, en tus secretas habitaciones,
porque el ojo de dios quizá habite esta dimensión,
dispersa las oscuridades del mar,
bautízalo con el esplendor de lo imposible !
A Tánger le ofrezco este silencio de sombras
y una canción de barro a mi herida.
Secretos del laberinto
En el laberinto de las galerías de una cueva
en vano, estoy corriendo
allí, persiguen mi sombra espectros
amenazando con despedazar la carga del alma,
y girando con la piedra luminosa
cogiéndola entre mis dedos.
Como si estuviera protegiendo la rosa de la reluciente locura
de las quemaduras del viento
de los ojos de los astutos
de los dardos de los saeteros
y de la desnudez de las señas.
Cedo a la muerte algún vacío dentro de mis entrañas
para que se derrame en él su fiera sombra
cual un denso rayo
que arranca la costra de la herida del desierto.
Siento el llanto de mi sangre ondeando en el aire
fluyendo sobre el abrigo del tiempo,
contengo las lágrimas de las palmeras y escucho
las canciones del alma que el relincho esparce
en las orillas,
las recojo con pertinacia malherida
como si mi mano ahora detuviera las ascuas
de este silencio fugitivo,
y de este jadeo sucesivo,
como si estuviera estrangulando el relámpago de un grito
que el cielo estrelló encima de las banderas de la aurora.
Este es el laberinto…
Una cueva oscura… un galope y unos alientos sucesivos,
repugnantes espectros, cuentos tribales…el cansancio de los años,
La caída, la calcinación, el ascenso por encima de las heridas…
Detrás de ti están los dardos de fuego concurriendo con tus pasos
y enfrente de ti un barranco y una canción de agonía,
una abundancia de locura en la claridad del día,
mil himnos y vallas de cerco.
En vano estás escondiendo los secretos de la piedra luminosa,
te desvela tu radiante palma,
una alquimia de pasiones y de claridad,
campanas del cielo y del mar,
trepas las escaleras de agua hacia las torres de luz,
trepas las escaleras de tu alienación terrible
esculpiendo en la soledad una estatua de orgullo,
allí están los candiles de las letras
que ahora iluminan la oscuridad del espacio
y deshacen el juego de la persecución.
Allí está la llama en tu mano,
una piedra y algunas palabras
que coronas templo de las fuentes de de los orígenes
o reino de las sombras,
aquí están las figuras relucientes
se desvanecerán en el vacío
si contemplas lentamente sus detalles
como si los espejos devoraran algo de este esplendor
como si los ojos ocultaran una avalancha de dardos
que invaden las figuras, las letras, la tinta y la luz.
Secretos de la caída
Le digo: Gracias … pero no te alejes del río
porque las estaciones son a veces una promesa que abundante de secretos
y a veces se baña de sombras
o arde en las orillas de un apacible amanecer
como los soles desgarran el silencio de los días de otoño
¿Por qué nos ahogamos en la oscuridad de la tristeza
cuando el mar susurra su canto y se va…
y en el atardecer, nos marchamos detras de las trémulas banderas de amor
Llenamos las calles de la ciudad cantares
y la muerte detrás de nosotros canta …
La muerte cierra las puertas de la ciudad detrás de nosotros cantando
y nosotros caminando por los callejones de la ciudad
Nuestras banderas de lloran y nosotros llenamos el cielo de canto
en este atardecer triste e iluminante.
y a pesar de la tristeza le digo: Gracias
Eres el atardecer que se escapa hacia la palma de mi mano
No me pongas entonces sobre la estante
como libro
o
espejismo
y que salgamos de la sombra hacia la vasta intemperie
Una canción que se viste de un manto de infancia y de luz
fluyendo como letras clandestinas hacia la plazuela
Que sea así … El canto es una ventana del recuerdo
y este amor agua
nuestra tristeza glacial un oasis
para todos los espacios locos que se rompieron en nosotros
como dioses de madera
………………………
………………………
………………………
Ella dijo cuando estaba mirando en el silencioso invierno
o tal vez a una estrella llorosa
la pena es un árbol de muerte.
Entonces no te alejes del río
porque es la memoria de los mártires
y no seas el asesinado en la caravana de las lunas del crepúsculo
La nostalgia es el lecho de luto
y el cinturón de la tierra elegía de los caballos
levántate de tu ceniza, una oculta herida o profeta
que baila con el viento la danza del amor
y otra del olvido
Sólo son estatuas de un otoño vergonzoso
y tú eres el rostro de un día que las pesadillas llenaron de agujeros.
Ella dijo, y su sonrisa era una paloma que volaba sobre mi cabeza
Lávese tus piedras con la nieve
y libera tu voz en el punto de luz
porque las letras de la falsa gloria se convirtieron en amargura..
Tus manos tienen fragancia de rosas
Volverás algún día de tu propio exilio
para condenar la Historia y los nombres
y cruzó el puente del amor hacia el silencio,
hizo señales con sus manos como extraños rayos
desvanecieron sus facciones en lo lejano
y su sonrisa se mantuvo como una paloma que vuela sobre mi cabeza
se quedó el eco entre la montaña de nieve y la valla de agua
la pena es un árbol de muerte
No te alejes del río.
Secretos de la ausencia
De tanta ausencia
se ilumina el vacío
Me quemo en el asombro de la ausencia,
veo una mujer que se despide de mis secretos,
acaricia la intimidad de mi tristeza,
me coge de mi enigmática desobediencia,
y cada vez me promete
una residencia en las escalas de la pasión
o una interpretación de las señales que me guiarán
hacia mí mismo
como si me saliera de repente del laberinto de la orfandad
en cuya oscuridad no me atrevo a empapar mi alma.
Y me acecha,
para cautivar las iluminaciones de mi cielo
cuando mis secretos al desierto desvelo.
Y en las llamas de mi locura se hunde
entretejiéndome de las conspiraciones
lo que no aguantan ni los perpetuados en el amor.
Y vuelvo al hechizo de su querer
buscando una sobredosis que me proteja de mí mismo.
Entonces por todos los nombres me llama,
dispersa la confusión del olvido en mis balcones,
y desnuda la inocencia de mi angustia,
abraza mi insomnio en los jardines de su firmeza,
vigilando mis sueños
para que no los profane ninguna mano pecadora.
secretos de la eternidad
El único solitario en su amor a su esencia y a sus aspectos
El único solitario que reside en el seno del esplendor
no pondrá cabeza sobre las olas que burlan los mechones del viento
que lloran el crepúsculo de un astro en las guerras del polvillo,
Y tú que siempre cautivas el tiempo en tus palabras
y barres las chispas que se detienen en los alientos del firmamento
y permiten a las letras el acceso a unos círculos en el espacio de la tentación
encendiendo el lenguaje de la sabiduría
al divulgar sus confesiones entre el polvo del tiempo y las luces
amistando la rosa, la señal y la túnica de las auroras
y cada noche acaricia mi tristeza al compás de la metáfora
y la hunde en lo que se desvanece de los símbolos de antigüedad
lo viste con el abrigo de la muerte y con la pregunta de la eternidad
O amigo, ya tuviste tu velada y se quedaron insomnes tus canciones
erguidas en su oscura soledad
donde la blancura cierra los jardines de los significados
donde el mundo se aleja sin amanecer
y donde tú yaces en los mapas del silencio y del olvido
la noche te extravía en presencia de la incertidumbre con lo improbable
Sigues las huellas de los pies
que se perpetua en las arenas del infinito
Perseguido en tu confuso viaje
hacia los secretos del amor puro,
hacia el laberinto que es tu único
camino hacia la eternidad,
y hacia las citas de tu gloria cautiva.
Los secretos del sueñecito de jazmín
Entre luces y canciones
atravesaré este sueñecito
en el cielo de los perdidoso,
se me abren ante los ojos y se cierran
callejuelas trasnochadoras
como laberintos que transitaban el tiempo ebrio
devorando la oscuridad de los rostros y los espectros,
devoran los fragmentos de un recuerdo que resucita
en cualquier instante para acompañar la memoria
en su viaje nocturno
y ante el poderío de las ruinas y del olvido
reluce su pena
despreciando el elogio de las piedras y de los umbrales
que encienden en ti las quimeras de tu soledad
y los pecios del engaño
que levantan arcos de una gloria en palabras.
Secretos del recuerdo del insomnio
Cuando sopló el viento del antiguo Oriente
me incliné hacia una infancia que reluce en una primavera nómada,
se derrama de los sedimentos de un recuerdo que pasó
con los trenes nocturnos y se extinguió
como las voces de la sosegada tristeza azul
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¿Cómo se metió con calidez debajo de mi abrigo aquella mujer
que yo no conozco? Y como una nube de insomnio
emitió la ebriedad en el alma
y preguntó por la cita de una estrella que se encenderá en el espejo de la noche
¿Cómo descansó un rato en mi cuerpo?
¿Cómo enrojeció su mejilla mientras susurraba en el universo una melodía que no se acaba?
En silencio se fue hacia los cielos de las imposibles preguntas?
Y lloró la amargura del amor la ventana de las tímidas citas
¿Sabría que reconstruiremos la unión
en el reino del amor poderoso y precipitado…
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Dijeron las chicas: Aquella mujer de los confines del antiguo Oriente
Dijo el viento: Flor que saludé con el centello del íntimo de amor
Dijo el río: Fuente de calor, de agua y de ardientes llamas
El orgullo dijo: Un descenso silencioso en las escaleras del Infierno
Me dije a mí mismo: ¡Mis últimos sueños volaron lejos de mi mano
y aunque no puedo soportar los escalofríos de la pregunta
me senté sobre una piedra fría
y en la arena dibujé la silueta de un hombre
que sueña con que hay un distancia para una canción que fermenta con el agua del anhelo
y que hay letras que guardan una epopeya
que camina hacia el círculo de la perfección.
Secretos del testigo sobre el diario de la herida
He nombrado mi ayer niebla del centello de la memoria
y ahí despertó sueños un músico los sueños de la princesa
y el rostro pregna de perfume las ruinas del pasado
flor del balcón del atardecer
Ahora soy testigo en el espacio de la cripta
testigo del mar, que viene del futuro
un testimonio perforado
en un bosque de estaciones mientras decrepita la revelación de la lengua
O aquel que me borra su maquillaje
y tiene la paja de la tribu
tiene la pantalla y las pesadas botas
tiene el liderazgo y los nombres
extiéndete en el reino de las ausencias
y pregunta el llanto del alma
pregunta el cantar de mi sangre que se derrama
entre las aceras y las piedras
pregunta a mi huésped cuyos huesos se esparcen en el aire,
pregunta a las letras y las lápidas
pregunta a mi rostro
O aquel cuyo abrazo era campanadas y viñas varicosas
O aquel que era mi abrazo a los árboles heridos
y la confusión de mis poemas,
caliéntate en esta noche
ya en nuestras casas las jarras están vacías
escriben ciegas profecías
Me asesinó la copa debajo de un cielo de máscaras
Las paredes eran espejos relucientes soles
Me asesinó la almohada en la jaima del asombro
y me asesinaron las voces de Enero,
me ensordecen el grito y los nombres
y yo jugando en el amor y aumento mi pérdida
Cómo le llamo la camisa o el agua?
y tú penetrando en la oscuridad de la lejanía
traspasando los disparos en la pared
y lo llamas tiempo de pérdidas
tú quien en la cima de la revelación
conversando con el rayo.
se parecen los colores y las líneas,
¿Crees que en tu cuerpo se acaba el camino
y se reducen las distancias
país de la noche hundiéndose en la neutralidad del vacío
país de la espada
y los sacerdotes borran la nostalgia de las horas
y casan el Barrio entre los arcos de la alegría
y el color de los muertos …
Yo digo que el lirio me precede a las células
ampliando las grietas
las criptas
y la diáspora
profundamente respira Enero asfixiado y abre la herida
entre mí y mí mismo
se desgarra en un baile rebelde
Aquí las bodas de Dersa son fantasmales
mi novia la virginidad de una onda
con este viento espléndido.
Me arrastraron las tormentas
y mis pies me negaron
para las bodas de la ciudad cada lirio es una resurrección
cada tronco es un espectáculo
para otros está el asombro muriéndose
y un río de máscaras
la horca y los mareos.
Tetuán un espacio revelación
y los candiles almas tímidas
mis seres queridos ángeles en la procesión del asombroso
Marrakech música de un disco o ave volando
Casablanca una pregunta del tiempo mientras estalla
y para los pobres la mansedumbre de cantar o llorar,
Las ciudades del Rif son las citas para techos de relincho
y un recuerdo del crepúsculo de una niñez.
Enero viaja en tí como un niño en niño
y extiende la ternura de los lugares cansados,
Yo era el testigo de los niños
que rodaban en la sangre otoñal
era el testigo de ciudades que el amor bautiza
encima de un muro de silencio
Digo no me exaltan los ojos de la oscuridad
no me exaltan los pasos pesados en de la oscuridad
porque el latido del silencio florecen sus versos
una primavera que despierta las palomas.
Buenos días… O penas pequeñas.
Buenos días… Marrakech, o antiguo minarete.
Buenos días… Tetuán, creciente hacia las luces.
Buenos días… Casablanca, Todavía no se ha extinguido el puñal del amor.
Buenos días… O Cordillera del Rif
abrazando los sueños de revoluciones traicionadas.
Buenos días…Banderas de lugares lejanos
que se dirigen hacia mí, trayendo su partida de nacimiento.
Secretos del juego
Todas las palabras llaman a la duermevela del desierto
cuando calan hondamente en el alma de la soledad abisal
abraza la ceguera del delirio de la noche
e incita todas las intenciones de revelarse
Líneas y colores aparentados en forma de sueños y relámpagos
y que serán degollados por el sollozo una pesadilla
se esconden en los pliegos de la extensión
aquí el jadeo de la gloria
el odio no lo ilumina con sus terribles candiles
el diluvio de la nostalgia derrotado, desenvaina la daga de su amor
aquí rostros que grabarán en la roca
el grito de la noche y los himnos de la mañana
y yo aquí como si fuera en un trance
acerco mi mano a la luz
y sólo encuentro lo que queda
de palabras del ayer,
arrimando mi silencio al asombro
y explicando mi torpeza
y algunos fragmentos de mis guerras perdidas.`
Secretos de la flauta herida
Yo soy el cantante, el destello de la flor del granado es mi mañana
enamorado que regala generosamente lo que otros no regalan
Yo soy el cantante, para la herida de la flauta mi reino
un sendero que adornan los cedros y las estrellas fugaces
Mohammed Taubi
Solo el rostro en la oscuridad
añeja los secretos del recuerdo
a los que han cruzado hacia el laberinto de la herida
y me libera de las ciénagas de la ruina
un espejismo eternizado en el sin sentido
la tierra se me vuelve más estrecha
y el trance un blanco que se querella con los colores
o una residencia en la negrura que absorbe este horizonte,
la tierra se me vuelve más estrecha
y me cansa el polvo de mi vida nómada
entre los momentos que se alejan
y las manos que hacen señales
dibujando en el aire
un canto del duelo y de la pérdida.
Al primer momento, dije: La vida es esplendida,
y brindamos las copas a la salud de los ausentes
y recuperamos la memoria de la desobediencia,
el tiempo era melancólico y el aire más puro,
El río Sebu se dormía allí en el regazo del poema
Y tu te apresuras sus señales
para que te marches como niño tierno, inocente y solitario
en tu tiempo de lilas.
Desde que territorios desconocidos se asomó el desastre
escogió tus pasiones, la música tus violines
y las flautas heridas en el insomnio de este otoño tan deseado,
¿Cómo voy a olvidarme del asombro de la herida y la distracción de tus maletas
El aburrimiento de las penas dentro de mí mismo
derramándose en la camisa de la eternidad ebria de tanto dolor,
¿Cómo disputaré en mí el amigo sincero
y el acérrimo enemigo de los que se querellaron contigo
y los que nunca te quisieron
aunque los encantó tu poema que les desnudo,
O Rey del poema hermoso que sostiene a los pobres,
O caminante que goza de las palabras que se parecen al verbo,
En silencio te marchaste
hacia la agitación del conocer coronado con diadema de jazmín,
Tenía que despedirme de tus tiempos llenos de amor
y hoy en silencio también con la pregunta irrumpió en tu soledad
para errar un momento del beso de mi rosa,
y luego volver una segunda vez a cuestionado mi silencio
esparcido entre los espejos,
me prestaré del tiempo de sus confesiones y sus secretos,
Es tiempo para reproducir las traiciones,
Es tiempo para confeccionar una adúltera gloria,
Es tiempo en el que se extienden inmensas las sombras
de los obedientes,
Solo el rostro en la oscuridad
añeja los secretos de tu recuerdo, poeta mío
y me libera de las ciénagas nocturnas de la ruina,
Buenos días, este es mi trance,
Buenos días, este es tu trance.
Secretos de un lenguaje que se sutiliza con el infierno
El infierno es un ave negro,
la música del arena un laberinto,
acompaña a los muertos hacia su propio silencio.
El infierno sobrevuela las cabezas
desnuda el cadáver de una necia Historia
estaba bailando al compás
de una melodía de otoño,
las sienes sorprendidas
arrastran sus pasos fuera del camino
y se refugian en las sombras del éxtasis
a lo largo del laberinto.
Un coro protegido por un sinfín de cosas,
el alboroto de la Tierra que revela sus secretos
empedrando el camino hacia las casas del Señor,
cansancio del insomnio de los crepúsculos,
del origen de la ausencia cuando se arraiga en la lengua
y se adormece ebria en el regazo de las estrellas …
Coro de cabezas que despiertan el lenguaje de su somnolencia,
le susurrará el hechizo que reside en la tinta de la profecía
en el esplendor de las letras y la sedición de lo innombrable,
sutil con el lenguaje del infierno,
sutil con el infierno,
un territorio desconocido de laberintos,
nos acompañará hacia un silencio
desnudará nuestro cadáver necio.
Secretos de la blancura
La palabra es el secreto de algún Dios,
la blancura una desnudez, el grito una ausencia,
otra pregunta sobre un libro que se oculta en el laberinto,
no mendiga la respuesta,
una muda Biblioteca circular
donde se acuesta la pregunta ciega de Borges,
la blancura hacia la eternidad,
una cara que no se proyecta en la tinta,
el espejo un vacío o un eco,
¿eco o vacío?
El libro es un espíritu errante,
una herida que contempla la distancia,
un cielo que reside en los límites de la oscuridad,
un camino que conduce al sin sentido.
Somos el sin sentido demorado
sublevándose contra la lengua,
somos el silencio de las señales,
los sueños sin salida
que se funden en los labios escindidos,
la nada escrita por una tinta humillada …
¿Quién posee el secreto de esta blancura?
La palabra es el secreto de algún Dios,
la inocencia es nuestra eterna desnudez
y nuestro grito es el indicio de la ausencia.
Secretos de las ruinas
En Córdoba en me he leído en un libro,
he caminado entre las ruinas
meditando lo eterno
alejándose de mi tinta,
El sol revelaba la ignominia,
Respiraba aire pesado
que manifiesta mi secreto
y me incitaba con la dulce ambigüedad
y con la tentación de tragar la palabra.
En Córdoba estaba abierto el libro
y de repente me encontré fuera de su espacio,
arrastrando secuelas de una gloria de polvo,
He visto Guadalquivir llorando
he visto los arcos desplomarse encima de un mármol reluciente
y los adornos del arabesco burlándose de mí,
Vi a Ibn Hazm entregándome el Libro de su pasión
aconsejándome de descifrar el código de su tinta secreta
quizá encuentre en el amor un punto de apoyo a mi pie
para iluminar de las ruinas
los secretos de un libro que resucita.
Khalid Raissouni, es un poeta y traductor marroquí, nacido en Casablanca en 1965. Libros de poemas: Más allá del olvido y Libro de los secretos.
Obtuvo Licenciatura en Literatura Árabe de la Facultad de Letras y Humanidades de Tetuán en 1988 y trabajó como profesor de Lengua y Cultura Árabes en el Instituto Español Severo Ochoa, de Tánger. En 1985 participó en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Moscú y contribuyó en el Festival de Poesía Marroquí en Chauen en varias ediciones. Miembro de la Unión de Escritores de Marruecos desde 1986. Su producción literaria incluye poesía, artículos, estudios literarios y la traducción de literatura, especialmente poesía. Ha publicados sus escritos en periódicos y revistas marroquíes y árabes como Al Muharir, Al Alam, Al Bayan, Al Quds Al Arabi, Kikah, Al araby alyadid, Athaqafa al Yadida (Nueva Cultura), Nawafid (ventanas), Al Bayane Kuwait, Nizwa, Doha-magazine, Masharef Maqdissia, etc.
Su actividad de traducción poética se considera una apuesta por un proyecto de diálogo y construcción de puentes de comunicación entre tres orillas, tanto la orilla ibérica como la latinoamericana, dado que completa un trabajo significativo de traducciones de poetas españoles y poetas de América Latina, al árabe. Ha traducido, entre otros, a Antonio Machado, Federico García Lorca Rafael Alberti, Juan Gelman, Antonio Gamoneda y Andrés Sánchez Robaina. Es Miembro del jurado del Premio Internacional de Poesía Argana 2013, que concedió el premio a Antonio Gamoneda y que en 2015 concedió el premio a Nuno Júdice.
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