Francisco de Asis Fernández vuelve a revivir sus pasiones por la musa de Sandro Botticelli y nos entrega este segundo libro en un franco desafío a la leyes de la naturaleza.
MI HOMENAJE A SIMONETTA VESPUCCI
II
Francisco de Asís Fernández
SIMONETTA SABE QUE LA AMO
Cello Suite No 4 in E-Flat de J S Bach.
Ella. La triste, incapaz de volver tras sus pasos
y repetir como Bach lo innombrable del amor.
Ella sabe que la amo. Le doy mi vida y la devuelve.
Le aburre mi suicidio. Poca cosa es el alba.
Ella no quiere tocar mi sangre, el óleo con el que
pintó Van Der Weyden El Descendimiento,
no quiere mancharse el corazón con la sangre
del que lo dio todo por ella
y ser feliz.
Francisco de Asís Fernández
LAS COLINAS OCRES DE LAS MAÑANAS
Las colinas ocres de las mañanas
y las piscinas de oro en los mediodías.
Cuando estas lejos es el aire y las amapolas
y cuando vienes con jades y caracolas
siento el poder del magma en tus ojos que me aman,
ay, el presagio de tu pelo suelto bañándote desnuda,
y yo tu ángel untado de espumas y de aceites de rosas,
oh mi Simonetta.
Francisco de Asís Fernández
CUANDO TODAS LAS ISLAS ESTÉN BAJO EL AGUA
Cuando todas las islas estén bajo el agua
y agonicen los arrecifes de coral,
cuando la mujer navegue detrás de los espejos
y encienda la oscurana de los astros con el fuego inagotable
de su sombra empujando la luz en el espacio,
entonces voy a decirte los nombres
de los hombres que mate porque te amaron.
Francisco de Asís Fernández.
LAS MUJERES TEJEN UN JUEGO MÁGICO
Las almas abandonadas se alimentan de malaquitas,
ponen asolear sus ojos ciegos
para desentrañar la luz de los eclipses
y hacer anillos blancos.
Mientras tanto
las mujeres tejen un juego mágico de telas y texturas
para que las lágrimas puedan bordarse con delicadeza.
Francisco de Asís Fernández
¿QUÉ CAMPANAS TOCARÁN PARA MÍ?
Cuando muera, ¿qué campanas tocarán para mí?
Las mujeres hablarán sobre las bellas que me amaron,
y me hirieron como una manzana.
Edna St. Vincent Millay habló toda la vida
de Salomón de la Selva
y la Irma Prego vestida de blanco como un lirio
siempre cuchicheó sobre Carlos
Martínez Rivas,
la Adelita Marenco siempre anduvo a Ernesto Cardenal
entre sus dientes y sus labios carnosos y rosados.
Y yo amé hasta la muerte a mi Simonetta Vespucci
y el mundo sabrá que mis sueños fueron posibles,
porque mi amor a Simonetta volteó el mundo al revés,
hizo que todos se amaran y a los ricos los despidió
sin nada.
Todos los enamorados leerán mis poemas a ella
y los andarán entre pecho y espalda
después de que yo muera.
Francisco de Asís Fernández
SI YA NO ME AMAS
Si ya no me amas,
si nunca me quisiste,
si me hiciste creer una mentira deliciosa,
si te inventé perfecta, inmaculada,
si el sol rotaba en torno a las virtudes que cometíamos,
dime una sola mentira más
para poder acomodar mi muerte junto a tu amor
porque ese sueño me hará morir en tus brazos,
Simonetta Vespucci.
Francisco de Asís Fernández
MI DULCINEA SE LLAMA SIMONETTA VESPUCCI
Mi Dulcinea se llama Simonetta Vespucci,
ella es mi utopía, la poesía de mis manos,
el documento de mis despertares.
Ella es mi dolor, mi miedo, mi desesperación
mi irracionalidad, mi puesto de mando para entender mis sueños.
Simonetta es mi Axa, mi Fátima y mi Marlén,
mi Sumaya que canta en la noche
y mi molino de viento.
Espigada ella me vence, me rinde a sus pies
que la trajeron a mí para inventar mi mundo
y hacerme pensar en la vida.
Mi ADN tiene la sangre de mi Simonetta Vespucci
Y la luna de flores alimenta la gota de agua
de los ríos que van a dar al mar
y mi Simonetta es mi mar.
AMATISTA DEL AGUA
Amatista del agua
tú apareces en las líneas de mi mano
sembrando lluvias,
cantando el himno del amor de la Edith Piaf,
llevándome de la mano como un ciego
a la hora mística de la resurrección de mi alma.
Tu eres la esposa de mis sueños
la esmeralda de Notre Dame.
Mi amatista del agua,
mi árbol de la vida sembrado en mis ojos de nieve.
Yo te elegí para que seas mi rosa de los vientos
mi salud de los enfermos
mi torre de marfil
mi perdón de los pecados
y mi vida eterna.
ESTOY HUYENDO DE LA REALIDAD
En la oscuridad, sin una sola gotitita de luz,
mis ojos se voltean para adentro,
estoy huyendo de la realidad,
de las sombras que pasan intimidándome.
Mozart toca más alto la sinfonía concertante
en E flat major para que se me volteen los ojos.
Encuentro mucho desorden.
Tantas mujeres que amé.
Mi corazón está sembrado en un arboreto
junto al corazón de mi padre.
¿Será cierto que los faraones tuvieron naturaleza divina?
Mi Simonetta Vespucci es más divina que humana,
y se me apareció como un rayo de luz.
Y yo estoy convencido de lo que dice mi padre:
solo el amor detiene la violencia del tiempo.
Y me pregunto:
¿Por qué el corazón de mi Simonetta no está sembrado
conmigo en el arboreto?
DIOS CREÓ LA BELLEZA DEL CAPRICHO
Los vagabundos, los artistas, los bohemios,
esas etnias gitanas errantes
que surcan el mundo en sus carromatos,
esos jóvenes vagabundos que no se atan a nada,
que viven en guetos pintando la libertad en su
su alma.
Dios no creó seres idénticos.
Y creó la belleza y la crueldad, la memoria y el olvido,
la ternura y el vicio de la sangre, el desierto y la lluvia,
y los ángeles de nieve
y creó la belleza del capricho y la diferencia,
de la hormiga, de la jirafa, del león, del tiburón, de la raya,
de la foca, del cóndor, del rinoceronte, de la ballena,
de la jirafa del lagarto, del tapir;
y millones de millones
de animales idénticos a la exuberancia de la fantasía,
y millones de millones de árboles y flores y frutas
idénticos a los sueños,
y millones de millones de estrellas y planetas
y el lado oscuro de la luna
y ángeles que se esconden en la libertad del infinito.
TU ERES MI PARAÍSO TERRENAL
Cuando te veo yo quiero ser un pájaro
y cantarte canciones dulces para entrar a tu vida.
Quiero asaltar tu corazón para latir con el tuyo.
Si me dijeran que deje mi locura por tus ojos de
Venus Vespucci Angora
daría mi piel con mi sangre de miel y de lluvia.
Le daríamos la vuelta al mundo para acomodar
los sueños: un Ángel congelado que necesita
nuestro aliento,
el demonio, el mundo y la carne te dieron a mi
así como Dios nos dio el Paraíso Terrenal.
ALUCINANDO EN MI SOLEDAD
Alucinando en mi soledad
oí que una flor me decía:
“Cuando el mar arrojó los muertos a las costas del infinito
vi cómo florecían las lilas en tus párpados
y sentí cómo mi mano tocó un sueño.
La serpiente, la soledad, los poemas
son autoritarios como el mar en una pintura de
Picasso.”
¿Y por qué me habla una lila en mi soledad?
¿Y por qué me hace feliz un poema que hace florecer lilas
en tu cuerpo?
EL MAR
Cuando hay borrasca y tormenta y las olas del mar
se arrecian violentas unas contra otras,
y el cielo se apaga y deja de existir
y solo quedan las olas vivas enloquecidas
con un rugido sordo, implacables,
queriendo salvar el reino del mar,
y que nadie quede vivo
hasta que vuelva a encenderse el cielo
y yo pueda distinguir los sueños y la realidad.
A LA BELLEZA DÉJALA ENTRAR
Déjala entrar. A la belleza déjala entrar.
Que no te atemorice la amapola que lleva en sus labios,
ni el relámpago de sus ojos.
Toca su piel para vivir, camina sobre el agua,
Ella va a entrar a tu vida cuando abras los ojos,
cuando la serpiente cambie de piel y llueva sobre el mar.
Hay que abrir el alma y respirar profundo
las corrientes subterráneas, la aurora boreal,
los lagartos del amazonas, el oso blanco y el cenzontle.
No hay que alargar la mano para tocar la belleza.
La belleza te envuelve a ti si abres tu alma.
FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ
NACIÓ PARA SER AMADA POR MÍ
A mi Simonetta Vespucci
Solo ella emerge luminosa cuando el cielo se llena de ternura
la magia del verde musgo de la montaña
suelta las aromas del paraíso de su cuerpo.
Yo la tengo cautiva en mis sueños.
Y se confiesa conmigo:
“Nadie se ha sentido tan amada como yo,
soy tus poemas y nací para ser amada por ti
y quedar en la historia de los grandes amores.”
Y yo que soy un tigre de la India que suena
como pájaro le canto una canción para dormirla.
acurrucada en mis brazos.
FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ
ROSAS FUGITIVAS
Siempre hay más claridad antes de que anochezca
y puedes ver esconderse a las rosas fugitivas
en la maraña del iris de tus ojos.
El iris guarda versos separados de mi vida
pero unidos a la breña de mi alma y al azafrán.
Seguramente son versos que soñé como
confesión del espíritu
y los ángeles los guardaron amorosamente
en el olvido.