Editora y poeta colombiana, directora de la revista electrónica Con-Fabulación, nos ofrece una muestra de su poemario La caída interior, con los comentarios del escritor peruano, radicado en Francia, Jorge Nájar.
La caída interior
Amparo Osorio – Jorge Nájar
Guardiana del umbral
“Se muere de pavor / de exilios / de traiciones.” Sostiene la voz lírica de Amparo Osorio en La caída interior. Tras las marcas de ese combate con la existencia, el lector se sumerge en las entrañas del canto. Y en el camino uno encuentra diamantes. Diamantes oscuros en el erial de la infancia. Diamantes luminosos en la evocación de momentos felices. El padre. La madre. La hija. Los amores. Las amistades.
Diamantes tallados con obsidiana. He aquí sólo uno: “Hubiera sido fácil / resplandecer. / Portar como amuleto / sólo un rayo de sol…” Así canta el yo lírico en el poema Guardiana del umbral. Las palabras son como navajas penetrando en una realidad sensible. Hubiera sido tan fácil, pero opta por cuidar la noche. En esa oscuridad la vemos cargar “raíces de mandrágora / que conjuren el paso del olvido.
Se afirma que la poesía es un espacio en que la palabra se materializa en instante. En una realidad poblada de mundos inesperados. “Hubiera sido tan fácil… / leo sombras que dicen más que el día / y me duermo entre oráculos de música. /Yo / que he visto todos los abandonos / de los resplandecientes, / me espanto de las luces / que no desciendan de la luna.” Situaciones olvidadas que vuelven a hacerse presentes para recordar así que en la palabra de un poeta están contenidos todos los hombres, todos los sueños, todos los tiempos.
La precisión que en otros casos ha caído en el ámbito de la pobreza, en Amparo Osorio evita ese escollo gracias a la mirada justa para seguir la línea de sombra del tiempo.
No le tiembla ni la voz ni la mano. La palabra es proyección de la existencia. La palabra es una necesidad de no caer en el olvido. Pero al mismo tiempo es un cuchillo. Son palabras que llevan “la mordedura de un alacrán / para espantar las víboras.”
Jorge Nájar
Cálice
Yo estoy en donde estuve:
entre los muros indecisos
del mismo patio de palabras
Octavio Paz
Mi memoria
Contaminada de espinas y de árboles lejanos.
La casa que nunca fue
La redondez de la fruta más triste
Iluminada por el misterioso
Corazón de la luna
Mi memoria galopante
Como una anunciación intraducible
Todavía despierta húmeda
En las neblinas de la albahaca.
Seis de la tarde
En la terraza inicio otro descenso
al infierno, al invierno.
Sangran en mí las hojas de los árboles
Eugenio Montejo
Pesan todas las sombras.
Afuera la bruma invade
la ciudad
y las violetas del corazón.
Un vaho triste
que llega del crepúsculo
se funde con mi miedo
y hay taquicardia en los relojes
desolación en los andenes húmedos.
Va a anochecer.
Comienza
la opresión victoriosa
de los violentos soles apagándose.
Tatuaje
A mi hija, razón de vivir mi vida
Acudiremos a cada anunciación.
Al dictamen de las brújulas.
Al temblor de la herida
que todavía enseña
desdichas y rostros despojados.
Acudiremos a todas estas muertes equívocas.
Nacer será después
en otras derrotas
en otros desencuentros.
Invernal
A Chali
Oscurecía en los ojos de los árboles.
Yo aspiré entre su aroma
los llantos ocultos
de la última tempestad.
Y nada pude hacer contra ese invierno
que me azotaba el rostro
No hay lucidez para el olvido.
Tampoco hay esperanza.
Arte poética
Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte
Olga Orozco
Tuve miedo de ti cuando espantabas los relámpagos.
Calculé las arterias del corazón y los dolores de los huesos.
Medí soledades y espasmos.
No hay nada más perfecto que encontrarme en tus símbolos
como un cuchillo de catorce filos
rompiendo los herejes de la lluvia.
En tus pliegues fui maldecida, puta, mendiga, bruja
mujer triste.
Todo me lo dictabas como una pitonisa.
Memoria herida siempre
Agua que se fugaba entre las manos
Todo fue dicho y me bebí los miedos.
Ahora
En tu cerrada oscuridad arde mi nieve.
Flor húmeda
Reza de noche para que no despiertes,
de repente, famoso.
Ana Ajmátova
El verano todavía está lejos
y en las aceras como en las arterias
pervive intacta
la flor de la llovizna
Háblame de los desposeídos y
de los invisibles.
Quiero cifrar mi fe en el eco
de tu melancolía
Mapa interior
A Alfredo Fressia
Como el viajero
que no llega nunca
a ninguna estación
porque la lluvia siempre
lo detiene
sigue tu viaje.
Ya no te quedan
sino la voz de los ausentes
y un puñado
de cenizas amadas
que contienen lo mejor de tu vida.
Como el viajero
debes saber
lo inútil del regreso.
Ya no insistas.
¿A qué volver a Ítaca
si Homero va en tu sangre?
La amapola vencida
A Marco Antonio Campos
De tanto hurgar todos los rostros
de la ausencia
de invocar mis fantasmas
de recordar las voces
que van perdiéndose
como una bermeja campana incontenible
de concitar
todas las manos que he besado
y todos los pañuelos
que en algún andén del mundo
me dijeron adiós
Hay tanto cansancio en mis párpados
que ya no sé si afuera
es alta noche
o está llegando la desvelada aurora
a regalarme
un resquicio de sueño
o de locura.
Bitácora
Un sol de exilio alumbra estas pisadas.
Vengo de un país de llovizna permanente
y estoy triste
a pesar de las hojas
del verano que nunca será mío.
Evoco risas,
bellas palabras
que alzaron catedrales de ternura
canciones que mecieron mis ojos
bajo los puentes del amor
algunas cartas
y una paloma siempre ensangrentada
del otro lado del río.
Onírica
Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
RAYUELA (1963-2013)
Julio Cortázar
En el sueño ondulaban aguas oscuras y profundas.
No supe
dónde estaba mi corazón en ti. Caía
el crepúsculo más dulce de los años.
En los reflejos de alguna premonición fuimos
islas perdidas juntándose
alejándose
Fuimos
y al despertar
no había nada,
sólo un cuerpo inventado
y una nueva vigilia
que imaginaba un rostro.
Absenta
Absenta
para que se disfracen los dolores
y la desesperanza.
Imaginar árboles
que florezcan en pájaros
y construir canoas
que remen por el bosque.
Creer que soy Alicia
Que el conejo es mi perro.
Que el espejo
nunca me atrapará con sus verdades.
Absenta
y sentir que la luna inaugura
un nuevo traje de constelaciones
en mis tibias falanges.
Ver cómo se levanta mi madre de su sueño…
Absenta!
Que comience la vida.