Roxana Crisólogo, reconocida poeta y traductora peruana radicada en Helsinki, Finlandia, nos ofrece una generosa selección de sus poemas.

Últimamente me protejo de la poesía

Roxana Crisólogo

Últimamente me protejo de la poesía

a mi lado un grupo de hombres reunidos se hace más grande

matan el tiempo comparando sus relojes mostrándose sus zapatillas

¿Qué hablan?

¿Cómo podría hacerme de al menos una de sus preocupaciones?
¿En su mundo de hombres las preocupaciones serán más graves más elevadas?

¿El grado de responsabilidad mayor que mis banalidades?
solo escribo poesía

quizás ya dije todo lo que tenía que decir
cumplí con el tiempo que la poesía me dio para sacarle brillo a la loza

cumplí con mi cupo de palabras de llanto

hice despecho de la poesía
y ¿si la poesía me abandonó en la estepa

para que aprenda a defenderme?

¿si no hice bien mi trabajo de inventar mentiras?
¿si dejé a la poesía abandonada en el desierto que levantó mi ciudad?
¿abandoné a la poesía en la sala de espera de un ministerio?

¿en una sala de parto?
¿si esperaba a un médico pero llegó un extirpador?
¿si la poesía me abandonó porque fui mala madre
¿si la poesía necesita una prueba de amor?

¿cómo convenzo a la poesía de que no fue mi intención ofenderla?

la hice limpiar pisos   fregar todo lo que no brilla

la despojé de su inocencia ensuciándole el vestido
no  

no la abandoné por desgano  

sino que las palabras un día tomaron el poder

2

Las palabras que jamás podré decir
son las que me murmuran los que se acaban de sentar

ocupan el lugar de los otros
viven de la espera

como el mobiliario como las chaquetas gris plomo

colgadas
en el Kulturhus buscan de hacerse de alguna inquietud   de algún hobby
miran sus teléfonos miran a los que toman asiento y como ellos

organizan y desordenan las losetas del piso

mastican idiomas difíciles
están a medio camino de algo

No  

no solo cavaron en el aire buscando la arqueología

de lo que ya no existe   buscarán las piedras de lo que está muerto

revivirán el incendio

¿alguien ha descifrado esta escena?
estos hombres no tienen qué hacer   parecen pintados

están pintados
parecen países sumergidos en sí mismos

Las estadísticas dicen que son más de cien mil  

pero no diránsus nombres
yo les busco una ocupación más digna  

ser la fuente de mi inspiración
quizás si los ven guapos   varoniles   solos  

las palabras vengan y les hagan compañía
y de paso den de comer a mis labios cansados de hablar solo de mí

quizás la poesía regrese

¿dónde está la poesía?

los hombres van por más café

en el 2008 le tiramos piedras a George W. Bush y aquí estamos

nada cambió

algo se deshace con el chocolate de cortesía que no endulza
algo se enfría y hace que las losetas del piso los reflejen en mares estáticos
[ahora soy yo la del idioma impronunciable]

La poesía necesita más que cifras exactas
no es ciencia solo es poesía
Dale a esta escena forma de chocolate agrio con nueces

muy pequeño
dice el más joven  

La poesía debería de endulzar el aire

Los chocolates deberían soltarnos la lengua como el alcohol

Alguien me corrige la ortografía

temo que una cirugía de nariz no sea suficiente

mi expresión que desdibuja

esta calamidad que llueve como una tormenta tropical sobre la hoja

tú dices cerro sobre habitado  
corrección   d e s o l a d o  

yo le llamo el peso de mis palabras

nunca quise seguir los consejos de mi profesora

de lengua española

me hace hablar tapándome la boca [risitas al fondo]

me enseñó a quedarme en silencio

entre mis hombros   escondida en mí

entre mis piernas

Nunca quise escribir

Ella que trabaja de moza en un bar

deshizo la suciedad con químicos y trapitos húmedos

cuando parecía que los viejos muebles de la casa cobraban vida

y empezábamos a escuchar sonidos raros

El bar

cubierto de eso que no se quita con nada

por un salario mísero   Ella

no tiene tiempo ni para mirarse al espejo

no le da tiempo al poema para saltar

la hipérbole

y no exagero

mientras escribo este poema alguien me corrige la ortografía

alguien que me acusa de dejar los colores sueltos [mucho polvo]

de hacer demasiado ruido   de usar palabras feas

encender la lámpara

¿Sientes el escalpelo de sus uñas haciéndote daño

tratando de demarcar un territorio liberado de mal olor y escarcha?  

me ha estado ardiendo así desde hace un año

había vuelto a sentir ese inexplicable asco por la carne jugosa

y medio cruda desde que en un restaurante de rodízios

vi acercarse a un mozo con un trinche relleno de carnes

en las poses más descaradas

                                                     ni hablar del hígado  

no he vuelto a comer hígado desde la vez que desperté

en un charco de sangre y corrí al baño y otro trozo más

compacto de sangre    se desprendió de mí

como si hubiera dejado ir a otro hijo  

mi hijo de sangre se deshacía en la espiral de agua

cuando bajé la palanca y el nudo del váter

se ajustó en mi cuello

como una intromisión de piel

me senté en la taza a esperar lo que sea

vino más sangre líquida

otros pedazos tiernos de hijos más pequeños

y encogidos que rápidamente hacía desaparecer

y luego esa sed maldita que me obliga a tomar agua

con desesperación  

rodeada de vasos sedientos    pudriéndome

en las garras de un asfixiado calor  

mirando la ventana que no daba a ningún orificio de aire

empecé a hojear The Economist

la sobredosis de inglés que me hacía falta    

¿fingirme convaleciente me ayudará?  

¿ayudará esconderse en elvuelo carnívoro que las moscas

vacían de sus patas como sabias ordeñadoras de nada?  

una pulgada de días sin bañar    una manada de carne

africana sin rebanar    me cura el hambre la compasión y el sueño

su repetición    en la sonrisa de jóvenes voluntarios en Sudán

cuelga como ropa recién lavadita del aire  

sólo me haría falta una monjapara tener el sueño perfecto  

quiero una monja    ordeno que se me aparezca una monja

que una monja descienda de la herradura del cielo y me preste

sus pulmones    última generación de sonido    la velocidad de su auto

que la cadena negra del rosario amordaza a sus pies  

que el cielo de plástico me plastifique    como las manzanas rojas

de los carrillos encerados de la monja    que me devuelvan la salud

alguien que escarbe en mi sudor de raíz la fe y de raíz me perdone  

tierra madre o muerte    aun si le pertenecemos.

Los que llegaron a vender hongos

saben que aquí el tiempo y la luz son efímeros

por eso se apuran en ofrecer sus mercancías  

desenfundan

afilan sus manos

también yo debo apurarme antes que la luz levante

sus carpas

y el horizonte se hunda en la profundidad

de la iglesia de piedra

No sé si el precio de los hongos es el más justo

ni cuestiono la autenticidad de lo que los vietnamitas venden

me fijo en sus manos que utilizan como tijeras

y de las que desprendo sílabas   sonoridades

     que medito

antes de decidirme por un puñado de colores

y la seguridad de la pequeña que repite lo que digo

y con una mano se hace de un balde de hongos

                                                   que parecen respirar

Me han dicho que evite practicar mi mal finés con los vietnamitas

se la pasan recogiendo hongos   en verano se apoderan de las fresas

       ahora de la oscuridad

nadie entiende mi miedo a la falta de luz

saberlo todo

           entenderlo todo

no me asegura que sabré distinguir lo venenoso de lo comestible

Me conformo con el dulce acento de los vietnamitas

que ofrecen un mejor precio si me animo a comprar toda la bolsa

que si se congelan los hongos?

                  por supuesto   aquí todo se congela.

Zonas que llamaré bosques lluviosos

árboles que en invierno se encerrarán en sí mismos

el casero repetirá convencido

vista al Báltico

                Estonia

si la nubosidad lo permite

los rompehielos apenas llegarán cuando el paisaje se congele

mientras tanto un submarino militar aletea en su mundo

sin ventanas

sé que los de los otros balcones

        los menos favorecidos

no llegarán ni a imaginarse el mar

para ellos está reservado este ruidoso ir y venir de autos

y el olor chamuscado del bosque que se taladra a sí mismo

       Pretendemos la igualdad   dice el casero

aunque la luz

discrimina

Me preocupa el tiempo que pasaré tratando

de impresionar al dueño de este piso

hasta que decida alquilármelo

finjo que no me importa que la vieja mina de carbón de enfrente

acabe con mis pulmones reconstruidos

con yerbas medicinales de la Amazonía

            y un hilo de fe

tampoco debería ser un gran problema tener de vecinas

a dos locas

que beben hasta dejarse caer por las escaleras

aunque el casero insista que son solo sus palabras

las que ruedan cada fin de semana

y yo debo fingir que nada ocurre

       En este edificio vive gente honorable dice el casero

el que discrimina es el sol

El casero aconseja     perspectiva

                                        visión de futuro

                                        comprar

una vista al mar

y no ropa sucia que multiplique hilos de soledad

en el cielo

Altos muros que tendrá que saltar mi hija

para ir al otro lado.

Me gustaría ir sobre una vespa

pero me topé con Austen

                            5 años

                            sin pasaporte

una familia que alimentar

yo quería olvidar sobre la vespa que llegué aquí

para escribir la historia de Austen

sin tener que cruzar una frontera

pensar en las palabras de Austen

imaginar a Austen

sacarle de los ojos las miradas que varó el mar

quería volar como todos los que vuelan despreocupados

sobre la suavidad del sol

perderme sobre una vespa

virar en callecitas escurridizas

como la desmemoria

Le llaman bella a la mujer que escribe

yo me llamo algo más humano

pero me guardo mis palabras

La aguafiestas   sí

vengo a llenarles de preguntas que sol embarra de aceite

para broncear

No   no es el momento me dicen  
                                          Toma la ruta del sol

cierra los ojos    siente    enciende la vespa

y vuela sobre las colinas camino a Taormina

Mira los suaves dedos de las piedras

aferrados a una profundidad turquesa

luminosos pecesitos que el mar arrastra.

Roxana Crisólogo Correa es poeta y trabajadora del arte que vive y trabaja en Helsinki, Finlandia. Autora de varios libros de poesía, coautora de la antología de poesía sobre la violencia política en el Perú “Memorias in santas”. Es la fundadora de Sivuvalo, proyecto de literatura multilingüe cuyo objetivo es hacer visible en Finlandia la literatura escrita en otras lenguas que el finés y el sueco.
Actualmente trabaja como coordinadora en Finlandia de NordicLiteratures in Change and Exchange (Nolitch X) proyecto literario dedicado a la creación de redes para escritores que trabajan en sus lenguas maternas en la región nórdica.  Roxana es presidenta de la Asociación de Escritores y Artistas de Izquierda “Kiila”. Su trabajo ha sido apoyado por KoneFoundation, FinnishLiterature Exchange (FILI), ArtsPromotion Centre Finland (Taike), KariMattilaFoundation. Su libro inédito titulado La belleza fue escrito graciasa una beca del Finnish Cultural Foundation (SKR).