Investigadora y pintora mexicana Sol Álvarez reflexiona sobre la obra pictórica de Arthur Miller, artista, arqueólogo, histórico y gran conocedor de la pintura mural de México y Guatemala, originario de Nueva York. Este mes en la Galería de Artistas Oaxaqueños sale a la luz la exposición «Decepción y verdad» con las obras del artista.

Arthur Miller: Decepción y verdad

Sol Álvarez

Nunca se alcanza la verdad total,

y nunca se está totalmente alejado de ella.

Aristóteles

Introducción

La muestra Decepción y verdad de Arthur Miller resulta en su esencia polémica. Si bien se compone de series pictóricas que, en apariencia, giran en torno a temas disímbolos, la realidad es que todos contienen, en el seno de sus argumentos, un común denominador: el de la manera en la que el hombre se percibe a sí mismo, como individuo y a partir de su propio filtro, percibe al otro.

Con objeto de obtener un acercamiento a los desdoblamientos filosóficos que parten desde el título de su obra, así como a los diversos senderos por los que fluye un discurso antropológico, el cual desborda en una fuente estética, producto de los procesos creativos que experimentó y de los cuales es producto su pintura a la que el presente ensayo se refiere, es necesario, en primera instancia indicar al lector, que es a quien va dirigido este escrito, cuál es el rumbo por el que se comienza a abordar el fondo nodal que nos atañe.

Así, las secciones a partir de las cuales se compone esta aproximación tienen relación con dos de las series temáticas de la exhibición, una, “La muerte del Quinto Sol”, otra, “El mito de Sísifo”, seguidas por la reflexión final, “Verdad, decepción, alteridad”.

La muerte del Quinto Sol

Es notoria la preocupación de Arthur Miller (arqueólogo y pintor neoyorkino) por México, país al que ha dedicado una gran parte de su vida, tanto en los planos que atañen a su extensa profesión como arqueólogo, a cargo en su trayectoria de varios sitios y tumbas del pasado mesoamericano, del Maya en particular, en México y en Centro América, como en aquellos de su entrañable labor pictórica, en donde refleja nítidamente sus ideas. Le inquieta uno de los asuntos que más se relaciona (aunque en forma antagónica) con el de la alteridad, y no es otro sino el de la peligrosa tendencia hacia la hegemonía en masa, ya que es la forma más sencilla que posee el aparato de poder estatal y de medios masivos de comunicación, para manipular a la sociedad.

Plantea Arthur Miller, pensando plásticamente, que la hegemonía equivale a la reducción del color, en la cual sólo quedaría la opción de ver en blanco y negro. Él respalda como forma de convivir socialmente el respeto a la diferencia con el otro y plantea que incluso, en el plano de las pertenencias y elecciones sociales dentro de grupos ideológicos, existen oposiciones y desacuerdos entre los individuos. El maestro tiene razón, vivimos en un universo culturalmente dividido, y estas divisiones van más allá de las limitaciones geográficas y más allá de las naciones. Entre los individuos de una misma población también hay división; pero qué es lo que provoca esta alteridad entre los individuos y los grupos. El ser humano siempre está en búsqueda de una identidad que nos diferencie de los demás, pero esta búsqueda nos lleva siempre, inevitablemente a interactuar con otros individuos. Por esta necesidad de identidad existe una amplia gama grupos sociales que se forman de manera continua. La identidad se construye a partir de las vivencias sociales; pero así, mientras unos adoptan cierto tipo de ideología, otros se afilian a otra ideología y es así como se produce la alteridad.

Arthur Miller piensa que en México, en la actualidad, la gente se encuentra nerviosa a partir de un cambio en el gobierno. Piensa que las cosas han cambiado y que hay personas que se ponen incómodas cuando los contrastes se hacen evidentes. De hecho, el tema de la exhibición Decepción y verdad es justamente el de aceptar que quizá el proceso de superación del conflicto con el otro pueda ser desagradable, pero no podemos eludirlo, ya que, todos y cada uno de nosotros somos responsables de fluir con ello, de buscar soluciones a partir de la diferencia y, por supuesto que no a partir de la hegemonía. En sus palabras, la decepción nunca puede ser preferible a la condición humana.

Los argumentos reflexivos del maestro Miller rebasan las fronteras del tema de la alteridad en el plano de México y el mundo contemporáneo, y se extienden hacia una visión historiográfica, claramente razonada, la cual elaboró con objeto de revisar las ideas que han surgidoa partir de interpretaciones de documentos en la imagen que se relacionan con el pasado mesoamericano. Así, se postula abiertamenteen contra de los enfoques eurocentristas y su hostigamiento cultural mediante perspectivas reduccionistas y discriminatorias, desde un punto de vista historiográfico, hacia la cultura mexica de la antigua Tenochtitlán, bajo el pretexto moral de en ésta se practicaron sacrificios humanos al dios Huitzilopochtli, donde lo único que le importa a dicha visión es que se trató de sacrificios de sangre, en justificación de sus propios actos, los cuales fungen como el principio del fin de la civilización mesoamericana.

Es por ello que, aquello a lo que el historiador y antropólogo de la cultura Náhuatl, Miguel León Portilla1 nombraría como el título de su obra Visión de los vencidos, queda excluido. Es decir, Miller plantea que la narración de los indígenas en proceso de la Conquista queda completamente fuera de dichas contemplaciones superfluas eurocentristas. En este caso, quedan excluidos el mito y el rito nahua de la necesidad alimentar al Sol con lo más preciado que existía para esta cultura, es decir, la sangre de doncellas y donceles tomados cautivos de las Guerra Floridas, con objeto de fortalecerlo en su guerra contra la oscuridad de la noche y salir al día siguiente.

En relación con el aspecto mítico del tema propuesto por Arthur Miller, el nombre del dios del Sol náhuatl, Huitzilopochtli, significa “Colibrí azul a la izquierda”. Es representado en ciertos códices como un hombre azul completamente armado, ataviado con plumas de colibrí en la cabeza. El en el mito, su madre Coatlicue se embaraza de él cuando una bola de plumas le cae del cielo. Ante ello, sus hermanos se sintieron defraudados. Una hermana de Huitzilopochtli, Coyolxauhqui alentó a sus hermanas y hermanos estrellas para matar a su madre. Sin embargo, Huitzilopochtli brotó de mu madre y la salvó. Coatlicue lamentó tanta violencia. Más tarde, Huitzilopochtli le cortó la cabeza a Coyolxauhqui y la lanzó al cielo, donde se convirtió en la Luna.2

Plantea el artista neoyorkino que, en el caso de Mesoamérica resulta necesario enfrentar la verdad a partir de una síntesis, mediante la cual se puede vislumbrar la solución a la interpretación historiográfica de las imágenes. Se pregunta cómo saber hacia dónde habría conducido, el camino de la civilización mesoamericana con el Imperio mexica al frente, de no haber sido interrumpida por el descubrimiento de América, por Cristóbal Colón, lo cual dio origen al lapso de la Conquista, a la cual compara con la filosofía de los califatos, donde hay guerra sagrada y hay que matar. La solución, en palabras del artista, es: “tú matas a los que no tienen a tu mismo dios y tú te vas al cielo”. Esto le parece ridículo y contradictorio, y se pregunta en dónde quedó la ética. Esa es la visión que Arthur Miller critica mediante su pintura. El artista hace variaciones sobre el mismo tema en contextos diversos, como el Islam, Jesucristo, en fin, alude en su obra plástica a todas las religiones.3

Así, Arthur reflexiona sobre la idea del pensamiento prehispánico en relación con la postura de su Calendario, al evitar mencionar ciertos números nefastos. Las cifras, asevera, poseenuna carga sagrada, por tanto, hay números que no se pueden mencionar. Pone como ejemplo el 13, mismo que se concibe como 12 + 1. En ciertas culturas sucede de esa manera, alude a los franceses, que aunque por otras razones, usan 20 + 20 + 20 + 20 + 20 + 10 para referirse al número 90. Miller se refiere asimismo a los ritos calendáricos mixes, lo cuales ponen un número de más, con objeto de no referirse a un cierto dígito. En su calidad de antropólogo y arqueólogo, el maestro analiza la cosmovisión mesoamericana, la cual comprehende la existencia de una fatalidad como sustrato directo de una realidad cultural enfocada en el ámbito de las matemáticas, y por tanto, calendárica.

Así, él enfoca el concepto astronómico que apunta hacia la repetición rítmica del ciclo mesoamericano y lo interpreta, acertadamente, como la noción de la repetición de la historia. Con ello, el maestro se refiere al mito de que cada 52 añosocurre un cataclismo, el cual pone fin a la vida. Lo interesante, plantea Arthur, es la cuestión de cómo evitarlo. Pues bien, la respuesta se encuentra en los dioses, esto son los únicos capaces de contrarrestarlo, y ¿cuál es el precio?, sin duda alguna, plantea Miller, el sacrificio. Y no termina ahí, ¿cuál es el sacrifico a ofrecer?, evidentemente el de la vida. En otras palabras, sólo la vida se intercambia por vida: la vida por la vida. Así, es a partir de éstos postulados teológicos que se fundamenta la piedra angular para la una interpretación correcta de los acontecimientos cotidianos, tanto de los individuos como delImperio mexica. De esta manera, el tiempo se materializa como objeto medible, al cual los dioses cargan sobre la espalda con la ayuda de un mecapal que se apoya en la frente. Los sacerdotes, de manera continua solían dar a conocer los días a la población, así como las posibles consecuencias que éstos podrían presentar. De esta forma se explica que su interpretación va a la par que los actos individuales y colectivos, obligatorios para evitar cualquier malpaso o calamidad. Hay que tomar en cuenta que el futuro les tenía sin cuidado, dado el conocimiento de éste a través de la utilización de su Calendario; sin embargo, en su cosmovisión era el presente el que se debía intervenir y es ahí donde entra el tema de los sacrificios.4

Pues bien, la idea de Eduardo Matos Moctezuma,5 arqueólogo que guio las excavaciones del Templo Mayor de la antigua Tenochtitlan, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, de finales de la década de los años setenta y el inicio de la de los ochenta, posee la misma orientación que los postulados de Arthur Miller. En ambos, la premisa es que los aztecas actuaban desde un punto de vista religioso. En realidad ellos tienen razón y es inquietante que siga existiendo una forma incriminatoria de pensar en una civilización del pasado, con tales niveles de escrúpulos hacia la alteridad histórica; y mucho más cuando el mundo occidental moderno ha vivido experiencias tan traumáticas como las formas de exterminio masivo, de manera continua, desde la Revolución francesa,donde Maximiliano Robespiere,6 en un momento dado, con la sangre del Terror rescata a la Revolución y luego propone más Terror para crear un nuevo tipo de sociedad; hasta las bombas nucleares lanzadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki,7por Estados Unidos, al final de la Segunda Guerra Mundial, que son formas que en unos cuantos segundos desaparecen, con una tecnología muy moderna a miles y miles de personas.

Si analizamos el punto de los sacrificios humanos desde un punto de vista no eurocentrista, encontraremos que, Hernán Cortés,8 como devoto católico, debió quedar horrorizado por los rituales paganos que presenció en el Templo Mayor, y en su opinión, sin duda, los sacerdotes aztecas tendrían que responder algún día ante dios. Pero entonces, el azteca era el imperio más poderoso en México central. Tenía un ejército de soldados bien entrenados cuando Cortés tenía menos de 1000 hombres, ¿cómo logró derrotarlos? Existen documentos historiográficos que plantean los factores que contribuyeron a la desaparición de la cultura mexica. En primer lugar, hubo una terrible epidemia de viruela, que azotó a la población indígena, transmitida, claro, por los españoles. El armamento a menudo es mencionado como factor de exterminio en el ámbito de la Conquista, ya que los españoles tenían armas de acero y fuego, cañones lo suficientemente potentes como para lograr el sometimiento de los indios del último imperio de la civilización mesoamericana.

La historia oficial nos dice que no hay otro lugar donde haya habido más sacrificios humanos que los llevados a cabo por los aztecas. Los rituales de terror donde abrían el pecho a sus víctimas y sacaban su corazón han perdurado hasta nuestros días. Sin embargo, nuevas corrientes revisionistas han surgido y sugieren que, quizá tales actos sanguinarios jamás ocurrieron y que se trata de una distorsionada interpretación de las fuentes fuera de su contexto de origen. Fray Bernardino de Sahagún9 es considerado por muchos, el autor del primer tratado de etnohistoria. Su obra, Historia general de las cosas de la Nueva España,10funciona como la muestra historiográfica de base para el estudio histórico de las antiguas civilizaciones mesoamericanas, y en particular, de la mexica.

En su texto, Sahagún describe, haciendo notar su horror, varias de las festividades calendáricas en las cuales el sacrificio de seres humanos tenía lugar. Ahí escribe que algunos sacerdotes vestían las pieles de los representantes de los dioses, entre los que se encontraba Huitzilopochtli; asimismo, que los sacrificios más comunes eran la muerte por decapitación y la extracción del corazón, y aclara: “No creo que haya corazón tan duro que oyendo una crueldad tan inhumana, y más bestial y endiablada, como la que arriba queda puesta, no se enternezca y mueva lágrimas y horror y espanto”.11 Es justo en este momento donde entra la acertada opinión de Arthur Miller, quien plantea que los españoles venían ya con un esquema mental enfocado a la criminalización de los antiguos gobernantes, con objeto de  justificar la Conquista, así como el avasallamiento y sometimiento de la cultura mexica a la ideología occidental.

El planteamiento revisionista por parte de Arthur Miller, de manera definitiva abre a la brecha de las artes plásticas a una serie de polémicas y novedosas interpretaciones historiográficas en relación con los acontecimientos acaecidos en el Imperio mexica precolombino, así como en el breve periodo de la Conquista. Toda la serie de pinturas en torno al La muerte del Quinto Sol propone la decepción sobre la verdad que implica la devaluación historiográfica de la cultura mexica por visiones reduccionistas. Ahora bien, es necesario voltear la mirada hacia los motivos que desencadenaron estas posturas.

Es por ello, que el presente texto refiere a un estudio que propone una opinión historiográfica por completo contraria a aquélla euro centrista, y es la del doctor en derecho e historiador Pablo Moctezuma y del maestro Arturo Lomas Maldonado,12 quienes proponen, en su texto La verdad sobre los sacrificios humanos en México, que existe una distorsión interpretativa en los relatos historiográficos de cronistas españoles en torno a  sacrificios humanos y actos caníbales en México antiguo. Asimismo, conciben la necesidad de recordar que los informantes indígenas estaban enclaustrados en la Escuela de Santiago de Tlatelolco, siempre bajo la supervisión de frailes españoles y en un régimen muy opresivo, en el que había una censura por parte de la Iglesia y de la Corona, una censura que llevaba la pena de muerte a quien osara contravenir las ideas oficiales.

La idea del ocaso del Quinto Sol, en la obra pictórica de Arthur Miller refleja la metáfora teológica y mítica de la cultura mexica, en una verdad historiográfica, creada por los cronistas españoles, con el objeto de justificar sus crímenes de guerra ante la Corona imperial de Carlos V. Dice Arturo Lomas Maldonado, que el libro Historia general de las cosas de la Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún tiene una buena cantidad de errores. Uno de éstos es hablar en primera persona, como si los hechos le constaran a él, como si él los hubiese vivido, y de pronto cambia a tercera persona, como si alguien le estuviese contando o más bien informando. Si bien la mayor parte del texto está escrito en tercera persona, él no revela sus fuentes, no se sabe quiénes son sus informantes; es muy probable que hayan sido sus alumnos indígenas de la Escuela de Santiago de Tlatelolco, a quienes él les enseño el castellano y la religión en la Escuela de Artes y Oficios. Lo cierto es que éstos ya estaban hechos a las formas del pensamiento español.

Sin embargo, Sahagún no fue el único en descubrir estos actos rituales. El primer español que habló sobre los sacrificios fue Hernán Cortés,13 quién, en su primera Carta de Relación, al emperador Carlos V, redacta (sobre los sacerdotes mexicas): “Todas las veces que alguna cosa quieren pedir a sus ídolos toman muchas niñas y niños, y aún hombres y mujeres de mayor edad, y en presencia de aquellos ídolos, los abren vivos por los pechos y les sacan el corazón”.14 Pues bien, los postulados que propone Arthur Miller, desde un punto de vista, tanto histórico y antropológico, como estético y pictórico es que detrás del horror expresado por Hernán Cortés hacia la ideología y religión mexica, existe una falacia que encubre los verdaderos motivos que él presenta en el texto.

En la primera entrevista que celebramos el maestro Arthur y yo, él puso énfasis en que, resulta necesario tomar en cuenta la situación en la que se encontró Hernán Cortés en aquel tiempo y por qué escribió de manera tan agresiva en contra del Imperio mexica. En efecto, en España se encontraban vigentes la Leyes de Alfonso el Sabio, que decían que, cualquiera que conquistase un territorio sin permiso del rey, era reo de pena de muerte. Parece evidente que el conquistador tuvo conocimiento de que podría terminar ejecutado en el cadalso. Este dato aporta un contexto amplio para situar de manera más objetiva el contenido de sus Cartas de Relación. Así, demos el beneficio de la duda a la idea de que Cortés alteró los hechos y así quedar bien en términos legales, ya que él sabía que lo iban a juzgar tarde o temprano.15 Así, queda claro el planteamiento de Arthur Miller acerca de que Hernán Cortés no iba a escribir, de su puño y letra, un texto que después iba a llevar a la pena de muerte. Tomemos en cuenta que la Conquista es llevada por el conquistador y sus soldados a partir de su deseo por el oro, y así es como lo declara tanto él mismo, como la mayor parte de los cronistas; y si para eso fue necesario matar, los conquistadores lo hicieron, sin ningún escrúpulo.

Asimismo, el conquistador Bernal Díaz del Castillo,16 alude al sacrificio humano en su obra Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España, donde dice explica que Moctezuma era muy devoto a sus ídolos, sobre todo a Huitzilopochtli, dios del Sol y Tezcatlipoca, dios del Infierno, y les sacrificaba cada día muchachos, para que le diesen respuesta de los que habían de hacer con los españoles conquistadores. Sabemos que Bernal Díaz del Castillo comete un error garrafal desde el título de su libro, y es que su libro ya no es un libro de historia, en un libro de historia se consultan las fuentes, se contrastan, se hace un análisis crítico. Él narra lo que a él le pasó, podría tratarse de una novela, pero no de un libro de historia. En realidad, él empezó a escribirlo a los 80 años, y participó en la Conquista a los 30 o 35 años. Es difícil que la memoria sea tan precisa después de 40 años del suceso. Lo que él hace es que va siguiendo el libro oficial, de Francisco López de Gomara, Historia general de las Indias,17que es el libro oficial de la Conquista, sigue la misma secuencia, la misma crónica, y lo desmiente en algunas partes, y en otras, lo confirma los hechos.

La religión de los mexicas, basada en el culto a Huitzilopochtli, permitió la expansión y control sobre gran parte de los territorios vecinos. Fue, precisamente, a esta deidad solar, a la que se dedicaban todas las inmolaciones humanas. Las víctimas eran prisioneros de las Guerra Floridas, antes de ser ofrendados se les trataba como dioses. Al llegar la fecha del Panquetzalixtli las subían a la cima del templo y las recostaban sobre el Temalácatl o piedra sacrificial. Ahí eran sujetados de brazos y piernas, mientras el sacerdote principal empuñaba un Témpatl o cuchillo de obsidiana, y con un fuerte golpe les abría el pecho, para después extraer el corazón, depositarlo en una vasija, quemarlo y ofrecer el humo a los dioses. Posteriormente, el cuerpo era arrojado por las escaleras del templo, y finalmente, era decapitado y desmembrado para ser consumido por los guerreros y la nobleza.

Para los españoles esto actos fueron la principal justificación para erradicar a la cultura mexica, conquistar el territorio y destruir los templos e ídolos. Hubo una reglamentación en España, las Leyes de Burgos, en 1511, en donde se estipuló que solamente si había sacrificios humanos, canibalismo o sodomía, los conquistadores podían adueñarse de las tierras.Según los cronistas españoles, cada persona tenía un significado y era sacrificada con un propósito específico, en una fecha en particular, de tal forma que los sacrificios ocurrían durante todo el año, siendo las víctimas hombres, mujeres, niños, cautivos y esclavos. Ninguno de los cronistas se pone de acuerdo con respecto a en qué consiste el sacrificio humano, ni mucho menos sobre quién se practicaba. Unos dicen que se practicaba sobre las doncellas; otros, que se practicaba sobre los jóvenes; otros, que se practicaba sobre los prisioneros de guerra; otros, que se practicaba sobre los reos. No hay acuerdo entre ellos.

La obra de Arthur Miller, por la vía estética presenta una postura revisionista en favor de hacer a un lado el hostigamiento historiográfico que ha golpeado duramente, en diversos planos culturales de la historia de Occidente a una civilización, en realidad tan interesante y rica en muchos aspectos, como lo fue la mesoamericana y en particular la mexica.Mediante la serie de pinturas relativas al Quinto Sol, como los son Death of thetheFifthSun, Birth of theSixthSun, Black Hole, 12 + 1,  realizadas entre 2018 y 2019, el maestro emite una profunda reflexión en torno al concepto de los sagrado en la historia de las culturas y sus religiones, el cual alude a que esta noción está llena de paradojas, las cuales soportan enunciados (filosóficos) en apariencia contradictorios, como la unidad de los opuestos; la convergencia y divergencia de en la esencia, que es la multiplicidad de interpretaciones, y la ambivalencia de sus manifestaciones.18

Los postulados filosóficos que por la vía estética emana la obra del pintor neoyorkino que aquí nos atañe nos advierten del peligro de caer en interpretaciones de índole histórica a partir de una moral contemporánea. Él plantea que la razón tiende al fracaso cuando se apresta a la comprensión de lo sagrado y su centro nodal: el sacrificio. Resulta necesario que el logos abra su férrea estructura cuando se trata de entender el sacrificio. Tomemos en cuenta que el sacrificio se encuentra en los orígenes de la cultura humana. En realidad, todas las versiones que intentan pensamientos y acciones en favor de la des – mitificación de las religiones, en realidad dejan lastres de una hipocresía de encubrimiento de la violencia humana y en realidad justifican crímenes (terribles) en aras de la paz o de objetivo en apariencia humanistas, como lo fue la justificación por parte de los soldados, conquistadores, frailes y cronistas que acabaron con la civilización mesoamericana precolombina, y en particular con el Imperio mexica.

En efecto, en la segunda entrevista que celebramos Arthur Miller y yo,19 con objeto de llevar a cabo el texto que en sus manos tiene el lector, comprendí la importancia de su planteamiento, y me parece que se trata de lo siguiente. Si nos consideramos, en términos de especie como unidad, podemos lograrnos ver a nosotros mismos reflejados en la cosmovisión misma de todas y cada una de las civilizaciones del tiempo pasado; solamente de esta manera, considerándonos producto de toda la historia de la humanidad es que podemos eliminar las fronteras, aceptar a la otredad y concebir una cultura universal real y verdadera. El proceso para llegar ahí comienza con una apertura de consciencia, tanto en el plano individual como en el social.

El mito de Sísifo

Uno de los grandes temas en la pintura de Arthur Miller es el de la historia de las religiones. Plantea así, en su calidad como antropólogo, la posibilidad de obtener conocimiento sobre las sociedades, desde la Antigüedad hasta la fecha, mediante el estudio de los mitos en diversas culturas y en distintos tiempos de la epopeya humana. Detecta así, que existe un común denominador en la genealogía mítica de diversas culturas y éste es el desafío que presentan ciertos héroes que desafían a los dioses. En particular en la exhibición que el presente texto trata Decepción y verdad, el pintor neoyorkino aborda el caso del mito de Sísifo, bajo la premisa de que quien no conoce su historia es proclive a repetirla. A continuación, se relata brevemente el contenido retórico que abarca el tema de Sísifo, tomado de Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica de Gustav Schwab.20

El astuto rey de Corinto, Sísifo, hijo de Eolo, contempló de cerca el rapto de la ninfa Egina, pero guardó el secreto hasta que llegara la ocasión de sacarle provecho. El río Asopo le contó que el raptor de Egina era Zeus. El rey del Olimpo, irritado por la velación llamó a Tánatos, la muerte, y le mandó arrojar a los infiernos al rey de Corinto. Figura siniestra, envuelta en oscuros ropajes, hermano del sueño, Tánatos llegó súbitamente a las tierras de Sísifo. La tétrica presencia no atemorizó al astuto soberano; con mucha maña y mucho arte, Sísifo engañó al dios de la muerte. Lo invitó amablemente a entrar por una puerta, y cuando Tánatos se percató de lo que había sucedido se encontró aprisionado en un calabozo. Por largo tiempo nadie murió en el mundo. Plutón estaba triste y alarmado; los campos del mundo inferior no se enriquecían con nuevas almas; la barca de Caronte yacía varada sin utilidad ni función. Era preciso restituir al mundo su orden natural. El dios de los muertos acudió a su hermano Zeus. Sabiendo que Sísifo tenía preso a Tánatos, el padre de los dioses envió a Ares, para obligar al primero a liberar a su terrible cautivo. Y la primera víctima de la muerte fue el traidor de Zeus. Al rey de corinto no le quedó más que obedecer, se preparó, entonces, para seguir a Tánatos a los infiernos. Antes, pidió un momento para despedirse de su esposa, y en ese instante de los adioses le recomendó vivamente que le enterrase ni le hiciese funerales, y aunque sin comprender las razones del marido, la mujer obedeció. En el centro de la Tierra, Sísifo se lamentaba día y noche, se quejaba de no haber tenido honras fúnebres, de que la esposa ingrata no lo hubiera sepultado; necesitaba volver a la superficie de la Tierra para castigarla negligencia. Tanto se lamentó y tanto pidió, que Hades terminó compadeciéndose de él y le permitió retornar al mundo por un corto tiempo. Apenas dejó el Hades, el astuto Sísifo tomó rumbos lejanos y la firme resolución de no volver a ver nunca las sombras infernales. Sin embargo, un día, muchos años después le faltaron las fuerzas para seguir viviendo, estaba demasiado viejo, ya no tenía energía para engañar a la muerte y fue nuevamente arrastrado a los subterráneos del mundo. Hades, que jamás había olvidado la fuga de Sísifo, al recibirlo por segunda vez tomó todas las precauciones para mantenerlo en su dominio; así, le impuso una tarea que no le permitiese ni un mínimo de descanso y que impidiera cualquier evasión: empujar montaña arriba una enorme piedra que siempre se le escapa de las manos al llegar cerca de la cima, y así, perpetuamente, el osado que osara engañar a la muerte, desciende por la ladera para retomar la piedra y recomienza la tarea sin fin y sin objetivo.21

Pues bien, por la vía estética, en sus cuadros de la serie referente al mito de Sísifo, como los son Sisypho’s Forth Try y Sisypho’s Fifth Attemt, Arthur Miller aborda un proceso de vital importancia que se enfoca en la comprensión acerca de la manera en que las sociedades de las que formamos parte en nuestra existencia, situadas en el tiempo presente, poseen una relación intrínseca con las formas simbólicas de explicar la existencia en el mundo de la Antigüedad, en este caso, la griega. Es a partir del entendimiento sobre la evolución en las ideas y su repercusión en la historia social, que el arqueólogo y pintor trae a colación en su obra plástica la premisa universal sobre la relevancia de la capitalización del conocimiento del pasado y el uso del mismo en nuestro acervo mental.

Resulta necesario, para comprender más a fondo las ideas de Arthur Miller, que el mito de Sísifo es sujeto de planos poli – semánticos de interpretación. Se encuentran, sin duda alguna, el nivel narrativo del texto, así como su sentido lingüístico inmediato y su arquitectura estructural, como bien lo dice Jean Pierre Vernant, en su obra Mito y sociedad en la Grecia antigua,22 quien plantea que, el mito, como todo relato, obedece a reglas narrativas estrictas, y lo mejor que se puede hacer es identificarlas y definirlas. Dado que el mito se desarrolla en tiempo lineal es que el relato implica una situación de inicio y al término del discurso se devela su transformación. Dicho cambio se lleva a cabo mediante el conocimiento de las “hazañas” realizadas por “agentes” o sujetos que poseen cierto tipo específico de cualidades y que, como en el caso de Sísifo, se exponen a situaciones que los trasladan a las condiciones en las que sufren eternamente por las consecuencias de sus actos.

A estas alturas no es baladí la contemplación sobre la historiografía en torno al mito en el siglo XX y la ubicación conceptual del pensamiento filosófico y pictórico del maestro Arthur Miller, mediante la concretización y materialización de sus Sísifos. Pues bien, en Francia, en los años cincuenta del siglo XX surgió una ola reflexiva  en los ámbitos académicos, donde el historiador y antropólogo Georges Dumézil23 exponía sus ideas en los pequeños círculos de mitólogos en ejercicio, por lo general en torno a nuestros griegos, así como una magna propuesta que versa en que, a partir del conocimiento que poseía de unos 30 idiomas, leyó, de fuentes originales los textos de diversos mitos pertenecientes a sociedades y religiones de pueblos indoeuropeos y propuso que éstos presentan una estructura narrativa similar. En términos concretos, el común denominador en la estructura del mito se traduce en la cosmovisión de sociedades, cuyas funciones estructurales se agrupan en tres ramas: la función sagrada jurídica, la función guerrera y la función de producción. El esquema tripartito de Dumézil se repite en mitos que van desde las sociedades de castas de la India hasta los relatos fundacionales y el origen de las instituciones sociales del antiguo régimen romano.

En eso estaban los círculos de mitólogos en ejercicio cunado, al Departamento de Ciencias Religiosas de la ÉcolePratique des Hautes Études llega un americanista, Claude Lévi-Strauss, quien, entre 1958 y 1964 logró una lectura innovadora que causó sensación tanto en intérpretes precipitados como en los más altos círculos culturales de la antropología, la historia y la filosofía: el tiempo del estructuralismo habría llegado y a partir de este momento es que reconocemos al pensamiento mítico como una esencia universal, que emana y retroalimenta la grandeza del espíritu.

Pues bien, bajo la óptica de Claude Lévi-Strauss, al mito no hay que entenderlo, sino decodificarlo.24 En otras palabras, no se trata de descifrar un mensaje a partir de un código conocido y de esta manera restituirle sentido. Más bien, es posible encontrar un código secreto en cada mito, cualquiera que éste sea, a partir del mensaje que emite. Arthur Miller comprende a la perfección el planteamiento de Lévi-Strauss, acerca de que el aporte de cada uno de los mitos a un todo, y es más, todos los mitos juntos, conforman la base de formación de las sociedades de la Antigüedad. Es a partir del aprendizaje del mito que se determinaron las reglas de transformación estructural análogas a aquéllas que presiden la organización de costumbres estructuradas, como bien pueden serlo el sistema de alianzas matrimoniales, intercambios entre grupos sociales, relaciones de dominio y de subordinación política.

Así, el dispositivo mítico desempeña el papel de un marco formal y de un instrumento de pensamiento. En el caso de la pintura de Arthur Miller con el tema del Mito de Sísifo, el planteamiento del engaño a Hades por parte de Sísifo, y dos veces, no podría sino tener consecuencias imperdonables. El tema es el del hombre desafiando a los dioses. Recordemos que en La Odisea, de Homero,25 Odiseo “se pierde” 20 años a la deriva con su tripulación, ¿por qué?, por desafiar a los dioses. Quizá aquí y ahora, en nuestra cultura occidental contemporánea nos queda muy lejos la idea de desafiar a los dioses griegos de la Antigüedad, en general, con excepción de uno, que es Hades; traduzcámoslo a nuestra situación como seres vivientes del planeta; sólo Hades nos queda más cerca, conceptualmente, porque se trata de la Muerte. El desafío a la Muerte se puede entender universalmente.

De alguna manera, tanto las sociedades de la  Antigüedad, como las del nuestro mundo contemporáneo han desafiado a la muerte. Sin ir más lejos, el propio cristianismo se lleva el premio mayor en cuanto a la capitalización del concepto de resurrección, cuyo principio es el de eludir a la muerte; de hecho, la muerte de Jesús y su resurrección cambia radicalmente las ideas acerca de la vida después de la muerte. Asimismo, pensemos en la medicina, en los avances tecnológicos, que época tras época traen a relucir métodos miles para ganarle a la muerte un carrera de antemano perdida, y más bien, como lo señala Arthur Miller, las ventajas de estas ideas conducen muchas veces a una mayor calidad de vida, por lo menos desde el punto de vista de la medicina. Desde cualquier tipo de lectura, la inmortalidad se reserva a los dioses; al hombre la muerte siempre lo alcanza. En Sísifo, las consecuencias de su par de atentados contra Hades, resultan en un círculo absurdo, el de subir una y otra vez la misma piedra hasta la cima de la montaña, sin esperanza y sumergido en el absurdo del que habla Albert Camus en su Sísifo.26

La obra plástica de Athur Miller, a partir del específico mito de Sísifo, funciona a manera de puente conceptual entre las civilizaciones de la Antigüedad y el mundo contemporáneo. La característica universal tanto del mito en sí, como de la pintura del maestro en torno al tema, es que los mitos son ambiguos y sutiles; poseen muchos significados y éstos no son fijos, sino que evolucionan, de ahí su carácter de universal, ya la pintura del maestro implica una intervención y una evolución en la historiografía del mito de Sísifo, una gran contribución y un aporte sin igual, definitivamente. Como dijo el antropólogo Joseph Campbell: los mitos son sueños públicos, y los sueños, mitos privados.27

Es a partir de a partir de toda una vida en torno al estudiodel mito, así como ejercicio en arqueología in situ, que Arthur Miller trae al nuestro mundo contemporáneo la inserción de la apología de Sísifo y, literalmente, la pone a circular socialmente, por la vía estética, desde el momento en el que sus cuadros pisan, por primera vez, la galería. El punto nodal de su propuesta funciona como un binomio. En primer lugar, insta a focalizar el mito en su contexto de su origen. En segundo lugar inserta el mito en la actualidad, acto que posee, como causa inmediata, la reflexión del espectador que tiene contacto visual con su obra, a partir de sí mismo.

En otras palabras, la importancia de la obra de Arthur Miller radica en que pone al mito nuevamente en funciones, que ya por la vía plástica invita a obtener nuevas percepciones tanto del mito de Sísifo como de lo que éste significa, ya en el plano individual, ya en el social. De esta manera aborda los ámbitos de una antropología comparada entre la antigua civilización griega y nuestro mundo contemporáneo28y destaca que los problemas humanos, en esencia, fueron y siguen siendo los mismos, por lo menos ante Tánatos, ya que la Muerte, so far, es ineludible. De ahí el carácter Universal del pensamiento y la obra de los Sísifos de Arthur Miller.

Decepción, verdad, alteridad

Conceptualmente hablando, el proyecto de Arthur Miller Decepción y verdad resulta una cartografía ética y estética que representan dos categorías clave, antagónicas, del pensamiento, tanto del pasado como de la modernidad, éstas son la verdad y la mentira. El maestro lleva razón, toda decepción encarna una mentira. Muchas veces la mentira se cubre a partir de culpar al elemento, sea cual sea el contexto, que se ubica en la alteridad. Por lo tanto, la decepción, además de mentira, incluye cobardía. Con objeto de adentrarnos en el tema que propone el arqueólogo, filósofo y pintor neoyorkino, el presente texto ofrece al lector un menú selecto en torno al tema acerca de la verdad, mismo que se aborda en sus múltiples manifestaciones y que funge como punto de partida del presente ensayo.

Por verdad se entiende, en general, la cualidad por la cual un procedimiento cognoscitivo, cualquiera que éste sea, resulta eficaz y por lo tanto, tiene éxito. Esta caracterización se puede aplicar tanto a las concepciones que ven en el conocimiento un proceso mental, como a las que ven en éste un proceso lingüístico o simbólico. Tiene, asimismo, la ventaja de prescindir de la distinción entre definición de la verdad y criterio de la verdad. Esta distinción no siempre se realiza y ni siquiera es frecuente; cuando se realiza no es más que la consideración de dos definiciones de la verdad misma.29

El concepto más antiguo en Occidente sobre el tema es la verdad en tanto correspondencia.30 Presupuesto por muchas de las escuelas presocráticas, fue por primera vez formulado explícitamente por Platón al definir el discurso verdadero en el Cratilo: “Verdadero es el discurso que dice las cosas como son, falso es el que las dice como no son”. A su vez decía Aristóteles: “Negar lo que es y afirmar lo que no es, es lo falso; en tanto que afirmar lo que es y negar lo que no es, es lo verdadero”. Aristóteles enunció también dos teoremas fundamentales de esta concepción de la verdad. El primero es que la verdad está en el pensamiento o en el lenguaje, no en el ser o en la cosa. El segundo es que la medida de la verdad es el ser o la cosa, no el pensamiento o el discurso; de tal manera que una cosa no es blanca porque se afirma con verdad que es tal, sino que se afirma con verdad que es tal, porque es blanca.31

Otra concepción fundamental de la verdad es la que la considera como manifestación o revelación. Tiene dos formas fundamentales, un empirista, otra metafísica o teológica. Pues bien, la empirista propone que la verdad se revela de inmediato al hombre y es, por tanto, sensación, intuición o fenómeno. En la forma teológica la verdad se revela como el conocimiento excepcional y privilegiado, en el cual se torna evidente la esencia de las cosas, de su ser y de su principio mismo, que es Dios.32

Otra forma, aunque más convencional de concepción sobre la verdad es la noción que alude a la conformidad con una regla o concepto, ésta se deriva del pensamiento de Platón cuando enunció lo siguiente: “Tomando como fundamento -decía-, el concepto que juzgo el más sólido, todo lo que me parece estar de acuerdo con ello lo considero verdadero, ya sea que se trate de causas o que se trate de otras cosas existentes; lo que no me parece estar de acuerdo con ello, lo considero no verdadero”.33 Es a esta última acepción de la verdad que se relaciona con la noción de consciencia sobre uno mismo y con la consciencia social, que implica la realidad del hombre como ser gregario. En aquí donde entra la relación entre verdad y alteridad, ya que lo que puede ser verdadero para uno puede ser decepcionante, por contener la esencia de mentira, para otro. Pues bien, el filósofo prusiano de la Ilustración, Immanuel Kant,34 retoma la visión platónica y afirma que la conformidad de la verdad en el pensamiento ocurre cuando éste se sujeta a las leyes generales del entendimiento, y lo que contradice estas leyes resulta falso, ya que se trata de un entendimiento que va contra sus propias leyes y por tanto, va contra sí mismo (el entendimiento se traduce como “lo normal”).

Es a partir del planteamiento kantiano acerca de la verdad que se deriva la noción de la verdad en el mundo contemporáneo, y nos acerca a una noción subjetiva acerca de la verdad, ya sea en el en plano individual o en el social. La obra del maestro Arthur Miller Decepción y verdad refiere, por la vía estética, al complejo aborde historiográfico sobre el tema de la manera en que los cronistas españoles utilizaron su concepto de verdad, creando otro, de decepción y mentira sobre la cosmogonía de la civilización mexica. Concuerdo con la propuesta de Miller acerca de la decepción histórica sobre la tergiversación e incluso satanización en torno a los sacrificios humanos en Mesoamérica, ya que los documentos españoles que satanizaron dichos ritos fueron escritos para salvar la condena en la metrópoli española y más, el desprestigio en Flandes y en todo el impero regido por Carlos V.35

De esta manera, el pensamiento filosófico de Arthur Miller plantea que el concepto de verdad se encuentra ligado y sobre todo en los ámbitos sociales, al de alteridad, mismo que se aborda a continuación.En 1929, el fundador de la fenomenología Edmund Husserl dio, durante un par de días, la serie de conferencias en La Sorbona, Meditaciones cartesianas,36de donde se derivó un texto con una gran potencia teórica por el valor intrínseco que patenta por sí mismo, y por la influencia que ha ejercido y por las reacciones críticas que ha suscitado por parte de algunos filósofos más importantes del siglo XX, entre ellos Emanuelle Lévinas,37 en particular a lo referente a la Quinta meditación cartesiana, donde Husserl debate acerca de la constitución del otro en relación con su veracidad.

El pensamiento filosófico de Arthur Miller en relación con su obra estética Verdad y decepción porta de manifiesto una crítica a la falsedad de todo tipo de documentos, ya textuales, ya en imagen, pero, asimismo propone una revisión mediante la cual podemos, al ver su obra, plantearnos una solución ética al problema de la otredad. Por tal motivo es que este ensayo parte del importante trayecto conceptual que parte de Descartes, pasa por Husserl y llega a la propuesta de Lévinas en torno a la alteridad. Pues bien, el planteamiento fenomenológico de Husserl sobre la cuestión del acceso al otro comporta indagar cómo se me manifiesta el otro y de qué manera, el otro, se torna fenómeno para la consciencia. El otro, de acuerdo con la fenomenología tiene que ser reducido a fenómeno, y el otro, como fenómeno se le manifiesta al yo. La fenomenología habla del otro para mí, tal como se manifiesta a mí consciencia. En otras palabras, el yo, la consciencia es el punto de referencia ineludible en el tratamiento de la cuestión de la otredad.

La fenomenología, desde luego, la de Husserl, es una filosofía del yo, del sujeto, de la consciencia, la cual parte del yo para intentar un acceso al otro. En este punto el planteamiento de la cuestión, por parte de Husserl, remite de manera directa al de René Descartes en sus Meditaciones.38 Recordemos que para Descartes, de lo único de lo que puedo estar cierto, en un primer momento, es del yo. “Dudo (pienso), luego existo”, lo cual, desde el planteamiento del yo, se ofrece de la siguiente manera. Lo que se da en evidencia, en un primer momento, es la existencia del yo, y éste ve con la evidencia del pensamiento; de todo lo demás, debe dudar, incluso del propio cuerpo, que es diferente del yo. También debe dudar de la existencia de un mundo exterior, de la existencia del otro. Descartes ve desde la ventana cuerpos que se mueven en la calle, cubiertos por sombreros, por capas, pero no sabe si ahí hay personas dentro de esos cuerpos. Superada la duda cartesiana de si existen cuerpos, hombres, fuera del yo, entonces todavía permanece la duda de si existen cuerpos que muestran un semblante especial, de si se trata de personas. Aun así, debe dudar de la condición de hombres de esos cuerpos especiales.Una vez que Descartes se ha determinado a sí mismo como “puro yo que piensa”, se encuentra con unos cuerpos de los que no sabe si son hombres. De lo único que está seguro es de su yo, y en principio, del él hay que partir. El otro es un problema. Para Descartes, al igual que para Husserl, la existencia del otro es un problema. Lo que pudiera constituir al otro como persona, como hombre, no es ni visible ni fácilmente detectable, y es justamente a esta situación a la que refiere el maestro Arthur Miller en su obra estética.

La obra de Arthur Miller conlleva una reflexión en la que el espectador puede sumergirse al entrar en contacto con sus cuadros y se trata de lo siguiente. En el planteamiento cartesiano, el acceso a la información de un determinado cuerpo, de algo como otro hombre, de una subjetividad, lo que me permite saber que ese cuerpo no es un autómata, es la palabra y un exacto tipo de comportamiento, de conducta, de movimiento, que me indica que, en ese cuerpo hay una cosa que piensa. Es justo en este punto donde Arthur Miller se detiene, en la profunda consideración universal, sin excepciones, que implica el mito de Sísifo, ya que todos, desafiemos y engañemos o no, a los dioses, habitamos bajo la misma ley universal que se aplica con verdad, y en ocasiones con decepción, al concepto más totalitario al que tenemos acceso: la inevitable verdad de la muerte. En la cosmovisión de Arthur Miller, y pensando cartesianamente, diría yo que, de este modo, al inferir un razonamiento por analogía es que se detecta la condición humana del otro, ya que al percibir movimientos y palabras análogos a los que yo ejecuto, en un cuerpo parecido al mío, infiero, que en ese cuerpo hay un yo como el mío. El otro queda, de esta manera, determinado como otro yo, alter ego, un yo como yo, y la manera exacta como lo detecta Miller y lo plasma ensu obra estética basada en el mito de Sísifo, es que como hombre, al igual que el otro y sin excepción, moriré.

En su obra plástica, el maestro Arthur Miller contiene una solución filosófica, estética ante la noción del otro como problema, postura que confiere al pensamiento de Descartes y de Husserl. La idea del pintor más bien concuerda con aquellos postulados que el filósofo Lévinas. Éste explica que necesitamos de otros para que nuestra existencia adquiera sentido. Es a través del otro que nos afirmamos y construimos; cuando nos reconocemos como igual a otro es que descubrimos más acerca de nosotros mismos. De ahí el interés del pintor por los mitos, en este caso por el de Sísifo, en particular, que nos hace vernos a nosotros mismos, al extremo, mediante la vía alegórica, así como por la vía estética, en sus cuadros sobre el tema, dentro de la exhibición Decepción y verdad.

Así, desde el punto de vista de Arthur Miller, para aproximarse al otro se requiere de un diálogo, en cuyo proceso se establece un punto de encuentro entre las distintas partes, las cuales permiten adentrarse en el pensamiento del otro. Cuando una de las partes se establece como superior en jerarquía, la relación entre las partes constituye un yo – ello, en vez de un yo – tú. Una de las partes, al no reconocer a la otra cae en una visión egoísta e individualista, que la conduce, eventualmente, a la violencia y es por ello que Miller acentúa, en su obra plástica, el tema en torno a la muerte del Quinto Sol y el hostigamiento por la vía documental de la visión agresiva que ha imperado sobre la civilización mesoamericana y en particular la cultura mexica.

De hecho, la solución estética que propone Arthur Miller ante la noción de alteridad deriva en tomar al otro como un igual al yo y percibir las diferencias con éste en tanto posibilidad de enriquecimiento. Dado que se necesita del otro, despreocuparse de éste o dañarlo implica un ataque indirecto a uno mismo. La relación cara a cara es lo que humaniza la interacción, en el rostro se refleja la vulnerabilidad del ser humano, y al apreciarla se hace evidente la responsabilidad que se tiene con el otro. Así, cada cuadro de la exhibición Decepción y verdad es, en realidad un recordatorio del deber ético sobre el otro, y de ahí, que la obra plástica de Arthur Miller contenga en su seno la categoría de Universal.

Fuentes

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Sol Álvarez Sánchez nació en la ciudad de México en 1969. Radicó, durante la década de los años ochenta en Francia e Italia. Es licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestra en Semiótica aplicada a la imagen por el Instituto Cultural Helénico. Se formó desde muy joven como editora en  Juan Pablos Editor y ha trabajado en el área editorial y en el de iconografía en diversas publicaciones del campo de humanidades y arte para diversas editoriales de la ciudad de México. En 1997 entró al Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) y es investigadora de artes plásticas, del Centro Nacional de las Artes (CNA), del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Desde 2011 realiza pintura y dibujo.

 Véase “Huitzilopochtli”, en Ventanas al Universo, en https://www.windows2universe.org/mythology/huitzilopochtli_sun.html&lang=sp. Consultado el 23 de agosto de 2019.

 Sol Álvarez Sánchez, Primera entrevista a Arthur Miller, Documento transcrito e inédito de la grabación de una entrevista telefónica entre Sol Álvarez Sánchez, en Tepoztlán, Morelos y Arthur Miller, en Madrid, España, en julio de 2019.

 Véase Rafael H. Pagán Santini, “Las matemáticas y la astronomía en la filosofía mesoamericana, en Puebla.Medicina e investigación. La Jornada de Oriente, 7 de noviembre de 2012, en http://www.lajornadadeoriente.com.mx/columna/puebla/medeinves/las-matematicas-y-la-astronomia-en-la-filosofia-mesoamericana_id_16021.html. Consultado el 23 de agosto de 2019.

 El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma fungió como encargado de las excavaciones del Templo Mayor, de la antigua ciudad de Tenochtitlan, entre 1978 a 1982. Véase “Eduardo Matos Moctezuma”, en El Colegio nacional, en http://colnal.mx/members/eduardo-matos-moctezuma. Consultado el 24 de agosto de 2019.

La Revolución francesa, en HistoryChannel. Parte III de III. Video, en https://www.youtube.com/watch?v=hqVdCMpmzfo. Consultado el 24 de agosto de 2019.

 Una bomba atómica funciona con energía nuclear y por lo tanto crea reacciones sostenidas, capaces de eliminar muy rápido a una ciudad entera. Véase Héctor Rodríguez, “Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Desde el 6 agosto de 1945 el mundo y las guerras no volverían a ser iguales”, en  NationalGeographic España, 6 de agosto de 2019, en https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/bombardeos-hiroshima-nagasaki-wwii_10590. Consultado el 24 de agosto de 2019.

 “Cartas y relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V”, en Enciclopedia de la literatura en México, Fundación para las Letras Mexicanas, Secretaría de Cultura, en http://www.elem.mx/obra/datos/7519. Consultado el 24 de agosto de 2019.

Idem.

  Pablo Moctezuma Barragán es doctor en derecho e historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México, y Arturo Lomas Maldonado es historiador por la Universidad Autónoma Metropolitana. Véase Pablo Moctezuma Barragán u Arturo Lomas Maldonado, “La verdad sobre los sacrificios humanos en México”, en Face Book, en https://www.facebook.com/notes/teocuitla-cozcacuauhtli/la-verdad-sobre-los-sacrificios-humanos-en-mexico/1019903694696003/23 de junio de 2015. Consultado el 24 de agosto de 2019.

 Hernán Cortés de Monroy Altamirano, nació en Medellín, España, en 1485 y murió en Castilleja de Cuesta, en 1547; fue el líder de la expedición que iniciaría la Conquista de México. Véase “Hernán Cortés”, en Biografías y Vidas. Enciclopedia biográfica en línea, en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/cortes.htm. Consultado el 26 de agosto de 2019.

 “Primera Carta de relación de Hernán Cortés”, en 500 años de México en documentos. Siglo XVI. 1510-1519, en http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/1519_279/Primera_Carta_de_Relaci_n_de_Hern_n_Cort_s_460.shtml. Consultado el 26 de agosto de 2019.

 El conquistador español Bernal Díaz del Castillo nace en Medina del Campo, España, en 1492 y muere en Antigua, Guatemala, en 1584. participó en varios de los sucesos que narra en su obra Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España. Véase “Bernal Díaz del Castillo”, en España es cultura, en http://www.xn--espaaescultura-tnb.es/es/artistas_creadores/bernal_diaz_del_castillo.html. Consultado el 1 de septiembre de 2019.

 Francisco López de Gormara, Historia general de las Indias, en Biblioteca Virtual Universal, en https://www.biblioteca.org.ar/libros/92761.pdf. Consultado el 1 de septiembre de 2019.

 El historiador y filólogo francés, Georges Dumézil (1898 – 1986), llevó a cabo estudios sobre mitología. Su contribución capital, en áreas de la historia comparada de la mitología. Véase “Georges Dumézil”, en Ecu-Red, en https://www.ecured.cu/Georges_Dum%C3%A9zil. Consultado el 9 de septiembre de 2019.

 Claude Lévi-Strauss, Lo crudo y lo cocido (Le Cru et le  Cuit, Paris, 1964), Mitológicas I, Fondo de Cultura Económica, México, 1968.

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 Albert Camus, El mito de Sísifo, Biblioteca Camus, El libro de bolsillo, Biblioteca de autor, Alianza Editorial (Edición original en Gallimard, 1942), Madrid, 2011.

 Joseph Campbell, nació en Nueva York en 1904 y murió en Honolulu, Hawái en 1987, experto académico en mitología e historia comparada de las religiones en relación con las experiencia humana. Véase DaliborkaKikovic, “Joseph Campbell y el poder del mito”, en Esfinge. Apuntes para un pensamiento diferente, enhttps://www.revistaesfinge.com/culturas/mitologia/item/693-92joseph-campbell-y-el-poder-del-mito. Consultado el 9 de septiembre de 2019.

 Marcel Detiene, Los griegos y nosotros. Antropología comparada de la Grecia antigua, Akal Universitaria. Serie Interdisciplinar. Director de la serie: José Carlos Bermejo Barrera, Ediciones Akal, Madrid, 2007.

 El Diccionario filosófico de Nicola Abagano hace hincapié en cinco formas de verdad, de las cuales el presente ensayo se interesa únicamente en los tres primeros, ya que son, a mi parecer los que presentan una relación intrínseca con los aspectos que Arthur Miller aborda en su obra plástica. Aun así, los menciono a continuación. El primero, la verdad como correspondencia o relación. El segundo, la verdad como revelación. El tercero, la verdad como conformidad a una regla. El cuarto, la verdad como coherencia. El quinto, la verdad como utilidad. Estas concepciones han tenido muy diversa importancia en la historia de la filosofía. Las dos primeras, y en especial la primera, son con mucho, las más difundidas. Ni siquiera se excluyen entre sí, pero son dispares e irreductibles la una a la otra y por tanto, se consideran distintas. Véase Idem.

Idem.

Idem.

 Véase el primer texto de este ensayo.

 Edmund Husserl, Meditaciones cartesianas, Traductor José Gaos, Instituto de Investigaciones Filosóficas, El Colegio de México; México, 1942.Cabe recalcar que esta edición no contiene La quinta meditación cartesiana, sólo las cuatro primeras, ya que Gaos tuvo que salir de Madrid, por la invasión falangista a esta ciudad durante la Guerra Civil Española. El texto que aquí realizo alude a esta Quinta meditación, la cual ha sido consultada en Internet, al respecto, véase Juan Carlos Aguirre García, Husserl y el realismo: una lectura desde la “Quinta meditación cartesiana”, en https://www.clafen.org/AFL/V5/43-54_Aguirre_AFLV.pdf. Consultado el 9 de septiembre de 2019.

 René Descartes, Meditaciones metafísicas (1641), Traducción de José Antonio Mígués, en Escuela de filosofía. Universidad ARCIS, en https://blocs.xtec.cat/filocostaillobera/files/2009/03/Descartes-Meditaciones-metaf%C3%ADsicas.pdf. Consultado el 12 de septiembre de 2019.

  1.  Miguel León Portilla, Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la Conquista, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2008. ↩
  2. ↩
  3. ↩
  4. ↩
  5. ↩
  6. ↩
  7. ↩
  8. ↩
  9.  El misionero franciscano Fray Bernardino de Sahagún nació en 1500, en Sahagún, España y murió en 1590 en Tlatelolco, Ciudad de México. Escribió varias obras en castellano y náhuatl, entre éstas, la más importante, Historia general de las cosas de la Nueva España, documento que se considera esencial para la reconstrucción de la historia pre hispánica y de la Conquista, su redacción le llevó 40 años. Véase “Fray Bernardino de Sahagún, en Biografías y Vidas. Enciclopedia biográfica en línea, en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/sahagun.htm. Consultado el 24 de agosto de 2019. ↩
  10.  Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España, en BibliothequeNational de France, en http://centroeducativosanangel.edu.mx/inicio/wp-content/uploads/2013/11/Historia_general_de_las_cosas_…Bernardino_de_bpt6k830428.pdf. Consultado el 24 de agosto de 2019. ↩
  11. ↩
  12. ↩
  13. ↩
  14. ↩
  15.  Véase Mito azteca. ¿Podría la historia estar equivocada?, Video en YouTube, en https://www.youtube.com/results?search_query=mito+azteca+podria+estar+la+historia+equivocada. Consultado el 7 de julio de 2019. ↩
  16. ↩
  17. ↩
  18.  Véase René Girard, El sacrificio, Traducción de Clara Bonet Ponce; Revisión y versión de Ángel J Barahona Plaza y David García – Ramos Gallego, Libros de Bolsillo 92, Ediciones Encuentro S.A., Mardrid, 2012. ↩
  19. Sol Álvarez Sánchez, Segunda entrevista a Arthur Miller, Documento transcrito e inédito de la grabación de una entrevista vía Skype, entre Sol Álvarez Sánchez, en Tepoztlán, Morelos y Arthur Miller, en Madrid, España, en agosto de 2019. ↩
  20.  Óscar Martínez García, Héroes que miran a los ojos de los dioses. La historia de Grecia desde la Edad de Bronce hasta la época Clásica, Crónicas de la Historia, EDAF, Madrid – México – Buenos Aires – Santiago, 2015. ↩
  21.  Gustav Schwab, Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica, Traducción de la cuarta edición alemana por Francisco Payarols; Revisión sobre los textos griegos y latinos por Eduardo Valenti; con 16 láminas y 23 dibujos inspirados en originales antiguos; colección de Obras Clásicas: Lo que tú debes leer; Editorial Labor, Barcelona – Madrid – Buenos Aires – Río de Janeiro – México – Montevideo, 1962. ↩
  22. La magnífica obra historiográfica permite al lector una compresión más extensa acerca de la noción de mito. Véase Jean Pierre Vernant, Mito y sociedad en la Grecia antigua,Prólogo de Carlos García Gual, Traducción de Cristina Gázquez, Siglo XXI Editores, México, 1982. ↩
  23. ↩
  24. ↩
  25. ↩
  26. ↩
  27. ↩
  28. ↩
  29. Nicola Abaggano, Diccionario de filosofía, Fondo de cultura Económica, México Buenos Aires, México, 1963, p. 1182. ↩
  30. ↩
  31. Ibid, p. 1184. ↩
  32. ↩
  33. ↩
  34. Idem. ↩
  35. ↩
  36. ↩
  37.  Véase Paula Gil Jiménez, “Teoría ética de Lévinas”, en Cuadernos de materiales. Filosofía y ciencias Humanas, en http://www.filosofia.net/materiales/num/num22/levinas.htm. Consultado el 12 de septiembre de 2019. ↩
  38. ↩