Daniel Téllez, poeta mexicano, nos hace llegar los poemas del escritor chiapaneco Roberto López Moreno, que en su búsqueda poética tiende a dos apuestas experimentales: el Poemuralismo y el Movimiento Laconista, y cuyo vanguardismo «es un polimorfismo, mestizaje e hibridación con y de otras formas artísticas: danza, música, arquitectura, pintura, escultura».
Dulcinea frente al Usumacinta
Roberto López Moreno
Doce poemas cardinales de Roberto López Moreno
Daniel Téllez
Periodista, narrador, ensayista, maestro, trovador, musicólogo y epigramista, López Moreno (Huixtla, Chiapas, 11 de agosto de 1942) es un poeta cuyo espíritu es el ábrara de flautas, sonidos y tambores primigenios. El ábrara de López Moreno es múltiple, como las fuerzas vivas de su experimentación mito-poética; su vanguardismo –ha escrito Adolfo Castañón- es un polimorfismo, mestizaje e hibridación con y de otras formas artísticas: danza, música, arquitectura, pintura, escultura. En el poema “Septapoética” de su libro Ábrara, López Moreno señala a los poetas con quienes ha desplegado influencias y nuevas rutas; escribe el poeta huixtleco que esos autores “cabalgan los siete poemas de mi terrisueño…”: Paz, Neruda, Lezama, Vallejo, Huidobro, Gorostiza, “descendientes del ábrara que somos todos”.
La obra literaria de López Moreno es un muestrario de vigorosos registros entre las formas poéticas ligadas a la tradición, vertidas en dos apuestas experimentales: el Poemuralismo y el Movimiento Laconista. El Poemural es expresión poética de nuestro tiempo, un desborde lingüístico e imaginativo pero también una vanguardia que inspecciona la tradición cultural, artística y social para irrumpir y romper con ella. En el Poemural cabe todo y dialoga el poeta con el verbo de “nuestros mayores”: Vicente Huidobro, Oliverio Girondo, Aurora Reyes, Efraín Huerta, Dámaso Pérez Prado, Zeferino Nandayapa, David Alfaro Siqueiros, Juan Bautista Villaseca, Silvestre Revueltas… La Poesía Laconista, es “una encendida ansiedad”, afirma el poeta chiapaneco. Realización de poemas breves que pudieran escribirse en las bardas y convertir a éstas en las páginas de un gran libro urbano.
Autor de los libros de poesía: Itinerario inconcluso, Trece tiempos de Eros, Versitlán, Motivos para la danza, Décimas Lezámicas, Manco y loco: ¡arde!, Verbario de varia hoguera, Sinfonía de los salmos, Négridas, Morada del Colibrí, En sol mayor, Ábrara, E=mc2, El Libro VI La construcción de la rosa y Versalía, entre otros títulos; además de Las mariposas de la Tía Nati, Yo se lo dije al presidente, La curva de la espiral, El arca de Caralampio, El Heptafonólogo, Breve historia de un suicidio (en cuento) y Aurora Reyes: la sangre dividida, Crónica de la música de México y Vuelo de tierra (en ensayo), López Moreno deja constancia de la enorme casa-vientre que es su escritura de más de medio siglo; casa “limpia como la camisa del día”, habitable, cómoda, fresca, porque, asienta: “El hombre es su casa, / lo que crezca en ella crecerá su casa; / así nuestra casa / se ha crecido fuerza que amamanta el movimiento”.
Esta muestra de 12 poemas cardinales, para celebrar sus 78 años de vida, permite acercarse a la región literaria llamada Roberto López Moreno, nacido del ábrara de Chiapas y de América, y cuyos continentes, la militancia de la sangre, la poesía negro-antillana, la fórmula matemática, los Poemurales, la conciencia social y política, los rejuegos idiomáticos, la presencia abrumadora de la naturaleza y la permanente búsqueda de un lirismo personal, lo sitúan en la tradición más relevante de nuestra lírica contemporánea.
Motivos para la danza
(fragmento)
III
Fue en Tlatelolco,
nosotros los vimos esa tarde,
con nuestros ojos ardientes lo vimos,
lo sentimos, lo palpamos, nosotros lo vimos.
¡Dancemos!
Destruyamos todo con la danza
para hacernos la luz y el nuevo tiempo,
hacer el canto.
Fue en Tlatelolco,
Nosotros lo vimos,
estaban todos reunidos para empezar la danza.
Era la primera época,
fue en Tlatelolco,
el quinto sol danzaba sobre nuestras cabezas,
la piedra era la cama de los siglos,
la lengua de los hombres,
la lengua de los vientos,
la lengua de esa tarde,
de allá del cielo bajo,
fue del cielo que bajó
como un relámpago,
del cielo bajó el rayo verde,
la raya verde,
la muerte verde,
los hombres se reunían para iniciar la danza,
luego llegaron los perros de la muerte,
babeaban,
sus pisadas sobre las escalinatas,
plam, plam, plam,
sus pisadas,
plam, plam, plam,
sus pisadas,
plam, plam.
Del cielo cayó como un cometa,
un rayo verde, un relámpago verde, una estrella verde.
Nosotros somos testigos.
Caían sus pisadas, plam, plam, plam,
sus pisadas, plam, plam, plam,
clavaban sus pezuñas en el piso,
babeaban,
los hombres caían en medio de la danza.
Que florezca todo
porque todo está muerto,
porque mataron todo.
Que se acabe todo porque reconstruiremos todo,
lo haremos todo,
nacerá todo,
volverá todo con la danza,
dancemos,
sus pisadas,
plam, plam, plam,
reconstruiremos todo con la danza,
porque acabaron todo,
porque mataron todo,
todo murió en un tumulto de fuego.
Estoy en huelga
Que no hable el líder de la central de embustes
porque me encuentro en huelga;
que no me pida ayuda el presidente
para el desarrollo integral
porque estoy en huelga;
que no quieran los sindicatos apoyarse en mis cuotas
porque me fui a la huelga;
que no me quieran robar, matar, llenar de infamia,
porque no me dejaré,
pues ando en huelga;
que no me pida perdón el policía,
el soldado matón, el halconcete,
que por esta vez cerré las puertas
de toda comprensión a quien ultraja,
clausuré a rojo y negro mi saludo,
mi magullada hermandad conciudadana.
Soy un lobo, un Caín, una bestia sin nombre,
un delincuente,
y es que hoy, señoras y señores,
contra viento y marea,
me acabo de declarar en huelga.
Un soneto me mando a ser violento
como antítesis
Un soneto me mando a ser violento.
Violador de mi rima, de su forma,
me sujeto de Lope, de su norma,
sujeto bien sujeto contra el viento.
De un edificio que creció opulento
con catorce escaleras y una alfombra,
piso el séptimo piso que se asombra
de este polvo mortal que late dentro.
Pero sigo mi paso tierra arriba,
insolente camino el edificio.
Ya son once escaleras de diatriba.
Y en mis doce ascensiones de suplicio
un yet pasa estruendante y vil derriba
mis catorce escalones de artificio.
Dulcinea frente al Usumacinta
Ella se dedicaba a jugar a las horas con el río,
lo ceñía por las noches con una cinta roja,
ponía cascabeles a sus pies líquidos
y en las mañanas era un juntar los dos pechos
con el sol en medio.
Ella jugaba y jugaba
a que el río se detenía en su cuerpo,
jugaba a la ilusión
y el río estaba ahí,
no se movía de su sitio,
mientras, ella,
era un correr de agua
hacia la mar canora.
Verbario de varia hoguera
(fragmento)
Cada día nuestro vuelve a inventar el mundo.
Piedra ¿de qué parte de mi sangre
fuiste construida?
Rama, alcahueta de los pájaros,
¿qué parte de mi páncreas, de mi bíceps eres?
Ah, columpio del oxígeno
que cuelgas mis pulmones en el aire.
¿En qué hueco de tu cuerpo me gestaste
agua de río?
Ah, el poder de los poderes,
en sólo nueve meses fui el creador de la naturaleza.
Cada día volvemos a inventar el mundo,
el triunfo del deseo y de su entrega.
Ven acurrúcate, sola, a la orilla de mi sueño,
palpita, intensa, haz que mi sangre fluya
como torrente erecto,
somos tan solos, tan solos estamos
los creadores del mundo…
Vente a mí, en mí, de mí,
multipliquémonos latidos sobre la piel terrena,
¿por qué intentas fugarte
tras el vano espejismo de los ángeles?
Ahé
Salta la Negra Nery
sobre el tablado,
plan plan plan rataplán plan plan,
sobre el tablado,
quema la cadera ahé,
quémate en tu sangre ahé,
quema tu tambor ahé,
plan plan plan rataplán, ahé,
la Negra Nery se viene,
la Negra Nery se fue,
baja el licor de la noche,
luna de brasa y carey,
baja el universo todo
para arder.
Plan plan plan rataplán ahé.
La Negra Nery que viene y viene
la Negra Nery que va y se fue,
la Negra negra, que arda la Negra,
¡Quémate poema!
¡Ahé!
Por este lado del mundo
(fragmento)
a Julia Marichal
Por este lado del mundo
repica nuestro tambor,
cuero rojo, cuero negro,
tiquitac del corazón;
aquí la madera canta
lo mismo que canto yo
y va sangrando su carne
con el chorro de su voz,
marimba de siete lanzas
tiquitac del corazón.
¡Ea!, negra, seno al aire,
matraca de mi canción,
vientre redondo mi negra
entre los velos del ron,
gajito de arrecha noche
tiquitac del corazón.
Baila la negra clavada
entre la rumba y el son,
suda que suda y resuda
el tiquitac del tambor,
tumba tumba tumba tumba,
tumba de mi, tumba en sol,
tumba de la negra alegre,
grupa gruesa, ronco ron,
marimba que siembra el canto,
canto que canta el cantor,
tumba tiquitac que tumba,
tiquitac que tumbo yo,
tumba tumba tiquitaqui
clavel de clavija en do,
negra que baila clavada
entre la rumba y el son.
Negra, negrita del alma
ya se te cansó el tambor,
ya no te rezumba el mango
como antes te rezumbó,
caimito de media risa,
pedacito de carbón,
negra de carne dolida
hasta donde duelo yo;
negra acostada mi negra
sin marimba ni doctor,
negra tosienta mi negra
que escupes tu roja voz
y dicen que son pedazos
que arrojas de tu pulmón
y yo se que están mintiendo,
no son cosas del pulmón,
yo sé que es el tiquitaqui
que masticas sin calor,
el tiquitaqui que sale
cansado como tu voz,
yo sé que es el tiquitaqui
tiquitac del corazón.
Negra mi negra, la rumba
que pronto se te cansó,
que pronto se te ha cansado
la clavija de tu son,
negra mi negra que escupe
tiquitac del corazón.
Poema a la Unión Soviética
(fragmento)
(fragmento dedicado a Miguel Aroche Parra)
Yo estuve preso en la penitenciaría de México
y sólo por dolerme de los días,
de la ceniza amarga de donde brotaban las heridas de mi
[patria,
del motín adolescente incubado en el vacío de los derechos
[ciudadanos.
De la sustancia de la tierra
creció mi pecho su corazón de árbol,
vestí el uniforme de los arrojados
a los rincones silenciosos que son como magnófonos.
Fui carne de la carne de mi patria,
lastimado en su luz, en la piel del pensamiento.
Yo vi muchas veces el fantasma del miedo
quedarse a dormir en las mazmorras
como en su casa propia.
Soy este dolor nacido un día
de las caricias de un hombre y su mujer,
de una mujer y su hombre
para vestir después el uniforme de la rabia
que me impusieron otros.
Diré que por amor un día salté los muros de la penitenciaría
para alcanzar el viento que me multiplicara
así como yo multipliqué en la cárcel
la soledad de todos.
Pero soy el amor, la libertad, el hombre.
Soy esta voz que está creciendo.
Me llamo Siqueiros, Demetrio el ferrocarrilero,
José Revueltas me llamo. Me llamo el mundo.
Donde hay un hombre preso yo estoy preso.
Libre siempre libre.
Hubo una vez un niño. Se asomó a la vida,
la gente, un río de colores populares
se desgañitaba a la intemperie
y las banderas rojas, las pancartas
volaban hacia arriba de sus puños.
Eran los gritos del proletariado
haciendo un pacto de vida con la calle.
¿De dónde venía ese eco enrojecido?
Esas banderas, ¿desde cuándo-dónde?
¿Desde qué antiguos compañeros?
¿De qué grito de amor?
Los ojos del niño
empezaban a hacer su tiempo desde el tiempo,
las largas mantas agitaban signos que el niño no entendía;
con los años supo que esas mantas decían Comité de
[Huelga
y que los hombres que en torno se apiñaban
eran los leninistas.
Algunos lo sabían,
otros no, pero eran leninistas en pie de combatientes.
La palabra Lenin sonaba en los demás a lejanía,
a misteriosos acentos orientales,
a los del Comité les sonaba a banderas entrañables,
a tan muy de ellos.
Qué extraño matrimonio de sonidos:
Lenin-Nonoalco,
Lenin-Naucalpan,
Lenin-Pantaco,
Lenin-Tlalnepantla.
Y los pasos y las voces caminaban.
Hubo una vez un niño que se hizo hombre caminando.
Yves Bonnefoy
Y el ave de nuevo se alzará en su vuelo.
No de letra gala, del cirílico
descendió a las yemas,
de instantes compartidos a la orilla del Drim,
sumado yo en 80 del orbe en su homenaje.
El piso verde, el agua clara,
brotando como verso que mundo quiere mundo.
Un abrazo del 23 hasta esta Struga, y la fotografía
capturando hoja recientísima de veces calendarias. 99 unos.
Siempre dije: (las matemáticas y la poesía…)…
Ahora —en el después forzoso de este ahora— l’oiseau
se portera au-devant de nos tétes,
descenderá el ala inevitable a nuestras sienes
como el primer cirílico a las yemas,
tendremos, no obstante, Yves Bonnefoy, tendré
este instante capturado en tinta policroma,
usted (tú) en la piedra escrita, dans le pierre écrite.
[Inmortalizada.
Y el ave de nuevo.
Eran las 3.5 Adolfo Castañón
Eran las 3.5 ascensiones de Richter;
vinieron a informar a la ciudadanía
que el poeta había muerto.
¿Cómo decírselo ahora a sus poemas?,
¿cómo decirle al aire en el que vuela?,
¿cómo al agua?,
tienes razón Adolfo, ¿cómo?
Tú me presentaste con él, ¿te acuerdas?,
Casa de los Azulejos: “el es Roberto López…”
y yo tendí mi mano hacia el centro en combustión
de mis blasfemias.
Una cosa es hablar de la llama
y otra hablarle a la llama.
“El es Roberto López…” y la calle Madero
fue colibrí nocturno de mi anfracto calendario.
Eran las 3.5 de Richter, Adolfo Castañón,
unas horas antes
la llama de Mixcoac se había elevado sobre el valle,
se había hecho aire de abril,
sur de domingo,
y nosotros pupila absorta frente a la transparencia.
Eran las 3.5
y era la eternidad que nos rozaba.
28 de mayo / homenaje a Leticia 2006
Estridentismo
Nací en este continente
lleno de fuego y de prodigios sumos,
lleno de sombras y dolores zumos
y de más y más fuego y de mayor prodigio.
Fui niño de huesos agitados.
Me hizo bailar Pérez,
me sacudió el esqueleto hasta donde se le dio la gana,
un Pérez más de esta larga y ancha América nuestra,
un Pérez más pero único, como él sólo.
Qué le pasa a Lupita, no sé.
Qué le pasa a esa niña, su papá.
Qué quiere bailar,
mambó, mambó, mambó, mambó, mambó. Sí, sí.
Oía, me sacudía Pérez
y algo de mí, muy en los torrentes vertiginios,
adivinaba desde aquel entonces
que este continente es inmortal y que Pérez y López
y Sánchez y Gómez y Gómez
y Sánchez y Pérez, seguiremos bailando
frente al dolor, frente a la muerte misma,
seguiremos agitando el esqueleto como tea,
estridentes,
en el centro mismo de la verde hoguera,
…y esa será nuestro mejor coartada.
Lengüerío
(fragmento)
¡Patriaaaayyyy!
Viene la pantera y suelta el manotazo prosopopéyico,
llega el buitre que estaba ya dentro de la pantera,
el gusano de muerto, hirviendo en la flor amarilla,
el poeta que dice se los dije
hablando solo a los cuatro vientos de su desesperanza,
pobre loco,
suena como fondo una música tramposa
contratada en el Caribe por el ambicioso,
poder, vendedor,
patraña que en sus versos ve transitar
una tinta negra que va a morir de tifo
en un sótano del cuadrado histórico;
todo farsa o mentira, mentira o farsa
atrás de los códigos de la máscara. Criptomanía.
Ya muy antes el indio Cipac
nos había inyectado su milagro.
Pantera buitre y gusanaje trigaránteros de grosera firma
galopan hasta el ahora,
siempre al vilo del embuste
desde los territorios perdidos,
desde lo que se entrega para «echar al príncipe».
Los mayos fraudulentos, los quinces
estruendosos, algarabía bofa, mofa viva,
el sexteto imberbe dislocando el escenario.
el cura que gritó «¡Que viva el Rey!»
El emblema ultrajado
cada siempre que poder se puede,
mentira tras mentira tras mentira tras la máscara,
todo ha sido pegado con saliva
la letra de la ley y su vigencia,
saliva envenenando su fluir de esperma,
antes los muertos siempre los muertos luego los muertos,
más allá del siempre le robaron la osamenta al alma
entre cuatro magistrados y un ladrón de sacristán.
¿Desde cuándo?, ¿debes cuánto? ¡En zumárraga!
Y luego, detente bala,
el Sagrado Corazón de Jesús me protege.
Estridentes en vértigo,
terminemos ya con los azules contemporáneos del mito.
Todo ha sido fraude y corrupción,
saqueo y asesinato. Farsa.
Roberto López Moreno nació en Huixtla, Chiapas, el 11 de agosto de 1942. Poeta, narrador y ensayista. Estudió en la Escuela Normal de Maestros. Ha sido profesor de la Escuela Carlos Septién García y de la enep–Acatlán, unam; colaborador de los programas radiofónicos “Buenos Días Noticia” en Radio abc Internacional y “Una Voz en la Tarde” xedf; conductor, junto con Manuel Gutiérrez Oropeza, de los programas “Tiempo al Tiempo” en Radio Educación y “Oye mi Canción” de xeb; realizador de programas especiales sobre música y literatura para Canal 7, Canal Once y Canal 13. Colaborador de El Financiero, El Universal, Excélsior, Novedades y Unomásuno. Premio de Cuento Tomás Martínez 1969 por A la hora del rosario, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Premio de Poesía Rodulfo Figueroa 1974 por En el sur de la nostalgia. Premio del Concurso de Poesía Infantil La Edad de Oro 1980 y 1981, Cuba.