Cristian Gómez Olivares, poeta y traductor chileno, nos invita a la lectura de Jason Koo, poeta norteamericano, profesor de Quinnipiac University, director y fundador de la organización "Brooklyn Poets".
EL POEMA FAVORITO DE NORTEAMÉRICA
Jason Koo
EL POEMA FAVORITO DE NORTEAMÉRICA
En este país hay una tercera persona universal,
el hombre que todos queremos ser.
Don De Lillo
Estoy soñando conmigo mismo en la tercera persona universal,
flotando en Target y revisando cajas llenas de esas
blancas playeras Merona hechas de un suave algodón, o tal vez
Calvin Klein, una marca que se llama Para Xistir-
para existir significar estar a la altura de X producto.
Esponjas de salvia verde para la ducha. Alfombras
modulares de diseño de FLOR. Los gastos desaparecen
en las lejanas órbitas de la tarjeta de crédito
donde las tasas de interés se convierten en sus lunas. Ordenemos
esas elegantes botas negras tipo Chelsea de Hugo Boss, $298
dólares absolutamente perdonables después de meses navegando
como un zombie por el catálogo de Zappos.com. Botas
café con costuras con forma de serpiente y cuero por Ben Sherman
y ahh, mira, por la compra reciba una padrísima mochila
de tela de cordón ajustable que resuelve todos los problemas de viaje
con un guardarropa que precisa de calzado tanto negro como café.
Bolsón de mensajero por Manhattan Portage. Y un reloj Omega.
Ok, tal vez no Omega. Pero poder llegar a esos niveles de suprema
confianza, como el James Bond de Daniel Craig en Casino Royale, y decir,
cuando alguien pregunte por esa espléndida obra de arte en tu muñeca,
“¿Rolex?” “Omega”. El límite de la confianza impuesto por el nombre de una marca.
Esmoquin a la medida por Brioni. Camisa de Turnbull&Asser.
Este hombre camina en zapatos hechos como un Jaguar, lleva un reloj diferente
para cada ocasión. Un reloj Black Victorinox Swiss Army
para bañarse en una playa de Brasil con una camisa ligeramente gris de Bottega
Veneta ($220), al lado de una sirena tostada de huesos ultra-definidos
que sólo lleva puesta la parte de abajo de un hilo dental de Melissa Odabash
mientras arquea la espalda encima de una piedra como la correa
de cuero de un reloj, aplastando sus pechos con un brazo
mientras mira fijo hacia un horizonte cubierto de ostras
y Odiseos. Un Cartier clásico con amarre delgado de cocodrilo negro
para el matrimonio de octubre. Él tiene una caja para guardar sus relojes,
sus alfileres de corbata, sus gemelos. La misma caja cuesta tanto como lo que
contiene. Este hombre tiene unas extraordinarias zapatillas
blancas diseñadas por Common Projects sin nada más que el número de serie
del fabricante encima de ellas. Se pone las zapatillas en verano
con unos caquis blancos de raya finísima que no son de Banana Republic.
La entrepierna de sus pantalones está hecha especialmente
por un sastre para que resalte bien su paquete. Tiene un sastre de confianza.
Un sastre al que no necesita decirle lo que tiene que hacer, que sugiere.
Un sastre mujer con pantorrillas claramente trabajadas y hombros
con el contorno de alguien que hace yoga. Que se ve fantástica
con su falda de trabajo y una blusa sin mangas. Que se lo tira las tardes de los
martes y los jueves en el horario de las charlas de un curso. En el
probador, por supuesto. Este hombre no tiene problemas a la piel. Ve a un
dermatólogo de apellido Wolfe que de un solo y experimentado
vistazo a la sequedad de su epidermis resuelve todos los problemas, sin que haga
falta sacarle ninguna muestra del tamaño de una uña. Ni prescribe
una espuma de esteroides que se acaba después de una semana y no hace sino
agravar el problema. Este hombre se coge a la asistente del doctor
y sus muslos fabulosos para castigarla por darle recetas inexactas. Ella no sabe
nada de dermatología, pero ¿a quién le importa?, siempre
y cuando él reciba un sexo menos que lúgubre por su copago. Este hombre
no mira The Notebook cuatro veces en un día porque no está
pasando por un coma emocional. Encuentra que Rachel McAdams lo calma,
pero a la manera que un abrigo Chesterfield puede calmarlo,
una noche al año y nada más. Ella no es la respuesta a todos los problemas
de su vida. Él no tiene “problemas”. Él se mantiene en movimiento,
enfrentando esos hipotéticos problemas como pedales de una bicicleta que lo
empujan hacia adelante. Su vida no depende de añadir esta licuadora.
AMERICA’S FAVORITE POEM
In this country there is a universal third person,
the man we all want to be.
–Don De Lillo
I´m dreaming of myself in the universal third person,
floating through Target and seeing drawers full of soft white
Merona cotton tees. Or maybe Calvin Klein, 2(x)ist-
to exist means raising your life to the power of product x.
Sage green power poufs. Striped FLOR modular carpet tiles.
The expenses disappear into far-flung credit card orbits
where the moons are APRs. Let’s order sleek black Chelsea boots
by Hugo Boss, $298 but excusable after months of browsing
catatonic in the office on Zappos.com. Brown boots
with snakelike stitching down the leather upper by Ben Sherman
and ooh, look, with purchase receive a kickass canvas
drawstring bag that solves the problem of how to fly
with a wardrobe that necessitates both brown and black footwear.
Messenger bag by Manhattan Portage. Watch by Omega.
Okay maybe not Omega. But to be able to fill that supreme
confidence of Daniel Craig’s Bond in Casino Royale, to say, when
asked about the gorgeous timepiece on his wrist, “Rolex?”
“Omega”. The confidence capped by a single branded word.
Custom-made tux by Brioni. Turnbull & Asser shirt.
This man walks on shoes built like Jaguars, sports a different watch
for every occasion. Black Victorinox Swiss Army watch
for bathing on a Brazilian beach in a soft grey BottegaVeneta
T-shirt ($220) next to a razorboned burned siren
wearing only a string-knotted bikini bottom by Melissa Odabash
as she arches back over a boulder like the leather strap
of a watch, flattening her breasts with one arm
and staring off into the oystered, Odysseus-laden horizon.
Classic Cartier with a thin black alligator strap for the October
wedding. He has a box to store his watches, tie bars, cuff links.
The box itself costs as much as the jewelry it contains.
This man has wicked white sneakers designed by Common Projects
with nothing on them but the serial no. of the manufacturer.
He wears the sneakers in the summer with fine white pinstripe khakis
not by Banana Republic. He has the crotch of his pants
tailored to cup his package right. He has a tailor he can trust.
A tailor he need not tell what to do, who makes suggestions.
A female tailor with strongly sculpted calves and yoga contour
to her shoulders. Who looks fantastic in a business skirt
and sleeveless blouse. Who fucks him on a Tuesday-Thursday afternoon
lecture course schedule. In the dressing room,
of course. This man does not have skin problems. He sees
a dermatologist named Wolfe who takes a single seasoned look
at his dry skin issues and solves them without having to take
a small skin sample the size of a fingernail. Who does not prescribe
a steroid foam that runs out after a week and only aggravates
the problem. This man fucks the PA with the fabulous thighs
to punish her for making faulty prescriptions. She knows nothing
about dermatology but who cares? As long as he’s getting less
than lugubrious sex for his copay. This man does not watch The Notebook
four times in one day because he’s in an emotional coma.
He finds Rachel McAdams soothing, but in the way
a nice Chesterfield coat is soothing, one night of the year
and no more. She is not the answer to all his life’s problems.
He has “no problems.” He stays in motion, attacking potential
problems like bicycle pedals that propel him forward.
His life does not depend upon the addition of this blender.
SUEÑO AMERICANO
a partir del soneto 129 de Shakespeare
Tuvo, tiene y quiere tener, extremo.
¿Qué sentido tiene ser ridículo?
Una y otra y otra vez de nuevo.
Basta. Ya basta. Para que grites al cielo.
O no. Eres tranquilo. Meticuloso.
Tuvo, tiene y quiere tener, extremo.
Navegas por los thumbnails de una pantalla, obscenos.
Y luego haces click en Borrar el historial, asqueado.
Una y otra y otra vez de nuevo.
A la palabra confiésalo esto le da un significado nuevo.
Un ciclo empañado y empeñado, ¿estás metido en esto?
¿Tuvo, tiene y quiere tener, extremo?
No un ser humano sino algo entre medio,
Allá, no allí, allá y no allí, más o menos
Una y otra y otra vez de nuevo.
Oh Ofensiva Mezcladora, Señor Chorrocientos.
¿Qué sentido tiene ser ridículo?
Tuvo, tiene y quiere tener, extremo.
Sueñas: una y otra y otra vez de nuevo.
AMERICAN DREAM
after Shakespeare 129
Had, having, and in quest to have, extreme.
What’s the point of being ridiculous?
Over and over and over again, it seems.
Enough’s enough, enough to make you scream.
Well, you don’t. You’re quiet. Meticulous.
Had, having, and in quest to have, extreme.
You browse through dirty thumbnails on a screen
Then click Clear History, recoil in disgust.
Over and over and over again, it seems.
This gives new meaning to the phrase come clean.
A silly sully-cycle—you’re into this?
Had, having, and in quest to have, extreme?
Not a human being but an in-between,
There, not there, there and not there, more or less
Over and over and over again, it seems.
Oh Mister Umpteen, Mixmaster Misqueme,
What’s the point of being ridiculous?
Had, having, and in quest to have, extreme.
Over and over and over again you dream.
ORFEO EN LEXINGTON AVENUE
A veces ella ni siquiera es hermosa, sólo una chica
con una cintura juvenil o piernas delicadamente esculpidas,
pero todavía tiene que darse vuelta y conseguir un vistazo completo
de ella, temeroso de que, por no estudiarla
una segunda vez podría perder algún encuentro
crucial, un canto en el cuerpo que todavía
no ha escuchado. Si no puede poseerla, se dice a sí mismo,
debería al menos estar consciente de que existe la posibilidad.
Así camina por la ciudad mientras oscurece
para encontrarse con su mujer en la zona residencial, hechizado
por desconocidas caminando hacia las grandes habitaciones no reclamadas,
ofreciéndole una vida en el delirio, hasta que se sienta de tal manera
atrapado por ellas que todas, incluso Eurídice, comienza
a desaparecer, perdido en su búsqueda de la innombrable.
ORPHEUS ON LEXINGTON AVENUE
Sometimes she isn´t even beautiful, just a girl
with a youthful waist or finely sculpted legs,
but still he has to turn and catch a fuller glimpse
of her, afraid that if he doesn´t study her
a second time he might miss some crucial
encounter, a singing in the body he hasn´t
yet heard. If he can´t possess it, he tells himself,
he should at least be aware of its possibility.
So he walks alone through the darkening city
to meet his wife uptown, haunted by strangers
passing into great unclaimed rooms, offering him
a life more delirious, until he feels so caught
up in them that everyone, even Eurydice,
is disappearing, lost in his pursuit of the nameless.
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BUENOS DÍAS, CONCHA DE TU MADRE |
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Se me hizo tira el cuello de la bata en esta cocina de la concha Los millonarios comprando su casa de piedra, pasan lento Esta reconcha de su madre, i.e., mesa del comedor, pensando que Si en realidad esto puede ser un poema, debiera seguir adelante. De mí por una eternidad. Extrañaré este hermoso vecindario de la Concha de su madre de Whitman&Auden&Crane& Mailer &McCullers & Miller & Miller & Smith & Wolfe & la concha de su madre Salvo yo. Oh, y Phil Levine en Willow Street, ese ex Poeta Laureado de América que apenas nadie conoce, y otro poeta asiático-americano, Se les hizo tira el cuello de sus batas mientras cocinan unas increíbles Lo más probable es que se haya puesto guantes de boxeador Para sacar las patatas del horno. A HartCrane, en cambio, no me lo Imagino cocinando, mucho menos comiendo, patatas a lo pobre. Demasiado cráneo para una sola cocina. Whitman En 40,000 tenedores de la reconcha de su madre. Hubiera escrito Previamente estipulada en el calendario. Anoche estuve hablando De la cara de ese concha de su madre. La cara de un poeta de la Concha de su madre. ¿Habrá sido Auden joven alguna vez? ¿Ya Tenía arrugas al salir de la vagina de su madre? Imagínate esa vagina. La cara de Auden como patatas a lo pobre saliendo de la vagina. Me estoy sintiendo mejor, en primavera, en esta hermosa luz De la reconcha de su madre. Estoy danzando en esta cocina de la De la reconcha de su madre, mientras hago girar en el aire A olvidarte algún día. |
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MORNING, MOTHERFUCKER |
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Just popped the collar of my robe in this motherfucker, |
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Traducción de Cristian Gómez Olivares
Jason Koo es un poeta norteamericano nacido en New York, pero criado en Cleveland. Actualmente es profesor en Quinnipiac University; ha publicado tres libros de poesía: More Than Mere Light, America’s Favorite Poem and Man on Extremely Small Island, con el cual obtuvo el De Novo Poetry Prize y el Asian American Writers’ Workshop Members’ Choice Award for the best Asian American book of 2009. Es director y fundador de Brooklyn Poets, organización dedicada a mantener viva la herencia literaria de Brooklyn y celebrar talleres de poesía en la ciudad, como una forma de promover el trabajo comunitario.