Poeta mexicana, Mariana Bernárdez, nos comparte una selección de poemas de su libro más reciente, Rumor de niebla (Ed. del Lirio, 2020).
Lo indomable
Mariana Bernárdez
El camino del amor
no es un argumento sutil
su puerta es la devastación.
Rumi
un salmo en llamarada
en la esperanza
de que el desolvido
no borrara las voces
de sus médanos
flores alzan sus tallos
allí donde viven sus muertos
pero es difícil —me dices
porque en lo yermo
no hay más que raso susurro
y el sol a plomo deslizándose
Y miras la lejanía
—Hubo tantos
que no bastaron las cifras
para contener la confusión
de sus pisadas
Parece mentira
que cargaran una historia
y que a pesar de vencer lo atroz
por el punzón de una esquirla
su vida como cántaro quebrado
se derramase por el suelo
refugiando sus lágrimas en tus ojos.
Un punto
Después una línea que atrapa
la ventisca del deseo
cuando el aliento esparce
la bruma sobre el cuerpo
El encuentro no salva de la devastación
porque nada detiene al viento
Entonces el miedo sube y baja
por el cuello hacia la espalda
encegueciendo con su lluvia
hasta no distinguirse el límite
ni la mancia del agua y su espejo
Y la memoria
—ese blanco murmullo
por donde deambulan
las nanas y los corrillos—
destrenza la cordura
para reconocerse
en lo indomable del deseo.
Y abriste la puerta del desatino
y me encontré en el cruce
del barranco y la cuchilla
el de arenisca
que trilla los pies
y deslava los montes
el negado a la mujer de Lot
No mirar hacia atrás
fue la heredad entregada
Y no lo hice
aún de saber teatrapado
en el puño de tu suerte
pero poco perdiste
y yo
raída y en jirones
acepté el asedio del viento
y atrás quedó la infancia
—en lo profundo—
quemada a ráfaga
de dislate
sin hallar siquiera consuelo
en la desmemoria
Atrás el patio y la acequia
atrás el arrullo y la risa
y mi cuerpo roto de tan roto
escondiéndose en la corola
de la tempestad
oscuridad
por donde ni siquiera los perros
se atreven a husmear.
Me cansa el frío de las horas
la insignia escondida de su trillo
las aguas calmas del Ganges
la carroña mudada en humo negro
y la ceniza dejada tras su paso
Me cansan las lajas punzantes
camino al santuario
el inclemente palabreo
la duda
la iridiscencia
Me cansa tocarte en el hueco
en el talud del hueco
en ese anverso y en esa negación
h u e c o
donde se alcanza
la fractura y el silencio.
Paisaje de lo matérico tristurado
Dato
Materia de la tristura
Dato
Tristura tristurada a grano
Dato
En este paisaje
la vastedad se reduce
a que no desata
ni siquiera en su doblez
la escritura del polvo
Dato matérico
la dislocación
se delata
en el contemplar
de la penumbra
Quiasmo del duelo
Dato in.matérico
en la desmesura
el estremecimiento ata
la tribulación y el despojo
Desecación del margen
plano secuencia del balbuceo
que no hay noche Juan
que no hay silbo
que no hay
Amada en Amado transformada
sino el estrépito
del caer intermitente
por lo inhóspito del monte
hasta el mismísimo desquerer de la noche.
En la punta del alfilerse tasa el paisaje
El mundo no era el hueco ni el hueco de la rama
sino la indefensión
el miedo agazapado presto a saltar en resaca
no hay león
salvo el de la plaza de San Marcos
y tus cartas de amor no salvaron
lo maltrecho
ni a Corintios ni a corifeos de horadar el suelo
dónde está el que todo lo arranca
dónde Palmira
dónde
¿te hablaron las letras?
¿bailaron su don de fuego?
Y se me anega el llanto en pozo insondable
atrás de los ojos y su marejada
¿habrás tú de sacudir el olivo para probar su fruto?
Di Alepo como antes dijiste Latakia
nos volviste locos y andamos sueltos en la saña
matándonos unos a otros para sanar la sed
porque inmemorial debe ser tu crueldad
para no dejarte mirar palomica y así sanar
Y no vendrás
hoy tampoco vendrás
y el día estrena ciruelos en brote
y jacarandas en morado pleamar
Di Tartus
Di Damasco
Dóblate de pena
Llórate hasta devastar lo negro
Di el paisaje
Y quiebra el alfiler
Y abre la ventana del verso
espada-daga-sicomoro
que soy la plegaria de tu lucidez
Di Tigris
Di Éufrates
y llora conmigo en los Altos del Golán.
Escribí negro/ negruzco/ negrísimo/ negrura
sin contener
su distancia ni su anatomía
Ahora
atajala palabra
a.rama.la
a.loma.la
Llévatela contigo
cúbrela de musgo
y carga tú la piedra
porque me fustiga su lisura verde
verde
como los ojos de mi padre
y sus montañas afiladas en pino
mira el mar aquí conmigo
sobre este acantilado
donde nada sé
nada sé
y la aprieto dentro de mi mano
para que no asole mi garganta
y siento el arremolinar de su sino
como si un sonido alzara su materia
y descansara su clavo en mi palma
que alguna vez cavó la tierra
para sembrar su sal y su sombra
¿A caso no escuchas
el resonar de su forma
en el estanque apacible
de la tarde?
Mariana Bernárdez, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA, es poeta y ensayista, tiene maestría y doctorado en Letras Modernas y maestría en Filosofía; imparte seminarios y talleres en diversas instituciones bajo el tema de “poesía y conocimiento”, su obra ha sido traducida al inglés, catalán, portugués, italiano y rumano. Entre sus títulos recientes de poesía destacan: Escríbeme en los ojos. México: Ed. del Lirio, 2013; traducido al portugués por el poeta Nuno Júdice, Lisboa: Ed. Glaciar, Casa América da Latina Portugal y Ecochoice Portugal, 2015. En el pozo de mis ojos, México: Papeles Privados, 2015. Aliento. Prólogo de Antonio Colinas. México: La Cabra Ediciones y Secretaría de Cultura /DGP, 2017; traducido al portugués por Nuno Júdice, Lisboa: Ed. Glaciar, PBC y Ecochoice Portugal, 2018; y la reedición de Nervadura del relámpago Estado de México: FOEM. Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal. Gobierno del Estado de México. Colección Letras/Poesía, 2020.