Con traducción al español de Joselo Gómez, presentamos algunos poemas del reciente libro, Inferno, de Pedro Eiras, publicado en Lisboa, Portugal durante el 2020.
Infierno
Pedro Eiras (Porto 2020)
VII
Es domingo, los espejos mienten,
los ojos pasean
comprobando en las vitrinas
el deseo en deflación.
Y pensamos: es muy temprano,
tiene poco que abrieron las puertas
y subieron las cortinas.
Pensamos que nuevos tiempos vienen
después de cada tiempo,
que siempre nos cabe otra rebanada de la mañana,
bebemos y derramamos sin remordimiento
el agua del pozo que siempre vimos lleno
(de dónde viene el agua es algo
que sólo en la apnea de la noche
nos asusta).
Pero pensar que somos eternos, que podemos
aplazar esta mano de humo —
es la única culpa que no borra nada:
ni el servicio comunitario, ni una fianza,
ni trabajos forzados, ni un gesto gentil.
Pues todo se puede repetir, imitar y recobrar,
menos el tiempo de cada día,
deshecho en sangre,y cada vida
es un estudio de caso
que nunca se confirma
en los manuales.
VII
É Domingo, os espelhos mentem,
os olhos passeiam
a comprovar nas vitrinas
o desejo em deflação.
E pensamos: é muito cedo,
ainda agora abriram as portas
e subiram as grades.
Julgamos que novos tempos vêm
depois de cada tempo,
que nos cabe sempre outra fatia da manhã,
bebemos e derramamos sem remorso
a água do poço que vimos sempre cheio
(donde vem a água é questão
que só na apneia da noite
nos assusta).
Mas julgarmos que somos eternos, que podemos
adiar esta mão de fumo —
é a única culpa que nada apaga:
nem um serviço cívico, uma fiança,
nem trabalhos forçados, ou um gesto gentil.
Pois tudo se pode repetir, imitar, e reaver,
menos o tempo de cada dia,
desfeito em sangue; e cada vida
é um estudo de caso
nunca confirmado
pelas sebentas.
IX
Ya nada es como solía
ni aún hace cinco minutos,
antes que todas las cosas se devaluaran
súbitamente.
Tal vez sea por el sol detrás de las nubes,
por el raspa y gana aún sin
estrenar, por la concentración de azúcar
en la sangre
o esta máscara
irreconocible,
el saber que no hay balas perdidas,
y en algún lado la muerte espera,
pero ¿en qué día, a qué hora,
en qué malhadada esquina,
con qué remordido cálculo
en una vena congestionada?
Y ya no preguntamos dónde están
las nieves de antaño, la memoria
de julio, ni
los amores enterrados,
y sí cuál noticia verdadera en la mañana
se hizo falsa al paso de la tarde,
qué dicho acabó por no decirse,
qué fin del mundo caducó;
la regla gramatical ya no se aplica,
el celular envejece
en cuanto sale de la tienda, el oficio se extravió,
el recurso prescribió,
los comprimidos traían la muerte
como efecto secundario,
los horarios de los trenes
han cambiado, la calle ahora va
en sentido contrario.
IX
Já nada é como soía
ainda nem há cinco minutos,
antes de todas as coisas desvalorizarem
subitamente.
Talvez seja do sol atrás das nuvens,
da raspadinha por
estrear, da concentração de açúcar
no sangue
ou desta máscara
irreconhecível,
saber que não há balas perdidas,
e algures a morte espera,
mas em que dia, que hora,
em que esquina desavinda;
com que cálculo de remorso
numa veia congestionada?
E já não perguntamos onde estão
as neves de antigamente, a memória
de Julho, nem
os amores enterrados,
mas que notícia verdadeira da manhã
foi falsa ao correr da tarde,
que dito veio a ser não dito,
que fim do mundo caducou;
a lei da gramática já não se aplica,
o telemóvel envelhece
mal sai da loja, o ofício extraviou-se
e o recurso prescreveu,
os comprimidos tinham a morte
como efeito secundário,
os horários dos comboios
mudaram, a rua agora é
de sentido proibido.
XIII
Esta mujer camina en círculos
pero no se da cuenta:
es una lección de verticalidad
sobre tacones altos,
agendas en cinco continentes
por ubicuo skype.
Te dirá, apartando una cortina
de calculada vergüenza,
que luchó mucho por llegar
a donde está, pero
sólo eres digno de tal confidencia
porque ella evaluó antes
tu conocimiento
del cinismo,
los clubes de los que sabes
el santo y seña.
Nada demasiado obvio:
si no sirves, ella tan sólo
se calla un poquito antes, observa
por encima de tu hombro, entonces
comienzas a sentirte invisible.
Claro que no llamaría a seguridad
para echarte a la calle,
ni siquiera te muestra antipatía, porque –
voy a ser sincero–
tú no existes.
Ella cierra el silencio
hasta el último botón, te da la espalda
y se aleja en busca
de más provechoso simposio,
alta y altanera, pues sabe que
la eternidad depende
de aumentar uno o dos centímetros
a los tacones.
XIII
Esta mulher anda aos círculos
mas não dá conta:
é uma lição de verticalidade
sobre saltos altos,
agendas em cinco continentes
por ubíquo skype.
Dir-te-á, afastando uma cortina
de calculada vergonha,
que lutou muito para chegar
aonde chegou; mas
só és digno da confidência
porque ela primeiro aferiu
o teu conhecimento
do cinismo,
os clubes de que sabes
a palavra-passe.
Nada de muito óbvio:
se não serves, ela apenas
se cala um pouco mais cedo; espreita
sobre o teu ombro, depois
começas sentir-te invisível.
Claro que não chamaria o empregado
para te pôr na rua,
e nem sequer te mostra antipatia, porque —
vou ser sincero —
tu não existes.
Ela fecha o silêncio
até o último botão, vira costas
e afasta-se à procura
de mais proveitoso simpósio,
alta e aprumada, sabendo que
a eternidade depende
de mais um ou dois centímetros
nos saltos altos.
XV
No el minotauro –sino el algoritmo–
te ha de comprender.
Porque:
1°) todos los toros fueron
acaparados,
enganchados,
desollados vivos
en nuestro nombre,
Ovídio ahora es un arregla carros,
es pellejo y hueso, no tiene dónde
caerse muerto,
y además
2°) el algoritmo
te conoce:
se sabe los nombres más ínfimos,
consultas, encuestas, reservaciones y compras,
tus dudas jamás resueltas
lentamente olvidadas,
contraseñas viejas,
actualizadas;
sabe las fechas, los cumpleaños,
hasta el spam que nunca abriste,
respuestas, reenvíos, el instante preciso
de un equívoco,
cuando alguien se murió
y no estuviste a tiempo de pedir disculpas,
pero sobre todo sabe
de tus gustos, preferencias, definiciones avanzadas:
¿y si fueras un plato de comida china?,
¿y si fueras un destino vacacional?,
¿y si fueras una forma violenta de crimen?
y cómo te gustaría morir
más tú cuestionario de Proust,
y tu signo, incluyendo
ascendentes, excepciones,
aquella evaluación del IQ
que hiciste
medio en broma, para matar el tiempo;
se sabe hasta la médula
el camino de los dedos en la red del cuerpo,
el sentido de la vida, el lema secreto,
las tres fobias más populares y hasta
la lista de cotejo de síntomas del trastorno obsesivo compulsivo,
e incluso que no eres un robot, pues
identificas señales de tránsito, semáforos, buzones,
sabe
todos tus gustos y disgustos, lo que te es
indiferente, irrelevante, ofensivo o ya adquirido,
el esperanto de tus sueños,
tus juramentos en vano,
los mandamientos no acatados,
las confidencias que te hablan desde el túmulo,
lo sabe, más que
un psicoanalista, un confesor, un lector con
insomnio ideal,
más que un espiritista, un mentalista, un alma gemela,
los secretos de toda la gente
en línea,entrecruzando datos,
señales de celular,
imágenes en las cámaras de la ciudad,
operaciones con tarjeta:
el algoritmo,
como otrora Dios,
lo sabe todo,
y te ha de comprender
mejor que
nadie.
XV
Não o minotauro — mas o algoritmo —
compreender-te-á.
Porque:
1°) todos os touros foram
açambarados,
pendurados,
esfolados vivos
em nosso nome,
Ovídio agora é arrumador de carros,
está pele e osso, não tem onde
cair morto;
e por outro lado
2°) o algoritmo
conhece-te:
ele sabe os nomes mais ínfimos,
consultas, inquéritos, reservas e compras,
as dúvidas nunca resolvidas,
lentamente esquecidas,
palavras-passe antigas,
substituídas;
sabe as datas, os aniversários,
mesmo o spam que nunca foi aberto,
respostas, reencaminhamentos, o instante preciso
de um equívoco,
depois alguém morreu
e não foste a tempo de pedir desculpa,
mas sobretudo ele sabe
os teus gostos, preferências, definições avançadas:
e se fosse um prato de cozinha chinesa?,
e se fosse um destino de férias?,
e se fosse uma forma de crime violento?,
e como gostarias de morrer?
mais o questionário de Proust,
e o signo, incluindo
ascendentes, excepções,
aquela avaliação de Q.I.,
feita
um bocado no gozo, para passar o tempo;
sabe até às vísceras
o caminho dos dedos na rede do corpo,
o sentido da vida, o lema secreto,
as três fobias mais populares, e ainda
a grelha de detecção de sintomas do transtorno obsessivo-compulsivo,
e ainda que não és um robot, porque
identificas sinais de trânsito, caixas de correio, semáforos,
sabe
todos os teus gostos, desgostos, e o que te é
indiferente, irrelevante, ofensivo ou já adquirido,
o esperanto dos teus sonhos
as tuas juras em vão,
os mandamentos traídos,
as confidências falando do túmulo,
ele sabe, mais do que
um psicanalista, um confessor, um leitor com
insónia ideal,
mais do que um espírita, um mentalista, um alma gémea,
os segredos de toda a gente,
em rede, cruzando dados,
sinais de telemóvel,
imagens nas câmaras da cidade,
registos do multibanco:
o algoritmo,
como outrora Deus,
sabe tudo,
e compreender-te-á
melhor do que
ninguém.
XX
No me da ni frío ni calor
el cuento aquel
de poetas que matan poetas
en un festín psicoanalítico,
también ya cansa la otra frase,
de los poetas malos que copian
y los buenos con licencia
para robar,
más los intereses del aforismo
en la bolsa de las erratas,
en cuanto a la certeza de la muerte del autor,
la han leído tan mal
que más se antoja defenderla
de sus vivísimos intérpretes,
en suma,
en suma,
lo que importa es sólo armarme de esta arrogancia,
locura, sagrada insolencia,
de porfiar en el oficio
de la imperfección.
XX
E não me aquece nem arrefece
aquela história
de poetas a matarem poetas
num festim psicanalítico,
também já cansa a outra frase,
dos poetas maus que copiam
e os bons com licença
para roubar,
mais os juros do aforismo
na bolsa das erratas,
e quanto à certidão de óbito do autor,
tem sido tão mal lida
que mais apetece defendê-la
dos seus vivíssimos intérpretes,
em suma,
em suma —
o que importa é só armar-me desta arrogância,
loucura, sagrada insolência
de teimar no ofício
da imperfeição.
XXVIII
“Has de cambiar tu vida” dice un poeta que leíste,
y para eso necesitas, primero,
tener una vida,
no esta hilera de sueños mal dormidos,
una lámpara encendida
avivando la noche
resoluta.
Una estancia,
casi preces:
si
yo no muriera
nunca.
XX
«Tens de mudar a tua vida», diz o poeta que leste,
mas para isso precisas, primeiro,
de ter uma vida,
não esta fiada de sonos mal dormidos,
uma lâmpada acesa
ateando a noite
resoluta.
Uma estância
quase prece:
se
eu não morresse
nunca.
in Inferno, Pedro Eiras. Assírio & Alvim, Lisboa, 2020.
© Pedro Eiras e Assírio & Alvim – Grupo Porto Editora, 2020.
Pedro Eiras nació en Porto en 1975. Es autor de novelas, piezas teatrales, ensayos sobre literatura y de un libro de poesía, Inferno (2020), que dialoga con la obra de Dante. Ha publicado varios libros en Brasil y en Francia, sus piezas teatrales se han representado o leído en diez países. Es profesor de Literatura Portuguesa en la Facultad de Letras de la Universidade do Porto.