Originario de Lima, Perú (1953), formó parte de la llamada generación del 75. De oficio periodista ha laborado en diversos medios impresos y es autor de una importante obra poética y ensayística.
POEMAS DE ENRIQUE SÁNCHEZ HERNANI (Lima, Perú)
MADRUGADA CON PÁJAROS
Desde la mañana incierta donde cojo tu recuerdo
y lo pongo sobre el tablero áspero de mi mesa
cuando la luz se abre paso con alguna dificultad
casi renga y desamparada
yo te saludo primer pájaro del alba
te hago una venia y reconstruyo tu figura al vuelo
sobre una página inmaculada
para que no te enfermes nunca
para que me cantes siempre muy despacio
cerca del oído del mundo
para que cualquier estruendo se disipe pronto
y solo podamos ver el fulgor de tu plumaje
agitándose entre esas palabras
que hoy se alejan tan precarias:
valor y refugio
sanación y beatitud
y que son las que en verdad necesitamos
para que siempre regrese el bullicio
de aquellos que han sanado
con su iluminado candor
con todo su regocijo
ahora y en la hora de tu vuelo definitivo.
INVIERNO
Afuera hiela
adentro algunos sobreviven
graniza
casi graniza en Lima
donde poco menos
que nunca
ocurre nada
o nadie se da cuenta
del cortejo de la nieve.
Afuera una muchacha corre
adentro la observa
un verdugo
que le arroja una flor helada y nocturna
bajo la sombra escapa
la doncella
jalando los harapos de su pureza
en tanto se sacude la lluvia
el acoso del frío y esas miradas
en forma de garúa.
Su luz es precaria
y cae cual escarcha compasiva
es un bajel que rueda
por la colina nevada
es una premonición fatal
un gélido mandamiento
un diseño del futuro
¿qué futuro?
¿qué minuto eminente?
¿qué distancia?
si todo es un cero coagulado
prendido en la hoja de un árbol
que sin mayor estorbo
se congela.
CHANSON DE LA DIOSA LÍRICA
Yo que solo te beso a ti
en tu boca beso a todas las demás
allí donde arden mil imágenes de mármol
aunque solo se consuma mi corazón
como una hiedra que se ovilla
sobre tu cuerpo
para retener el primer y el último quejido.
En tus labios pienso
y a través de ellos resoplo las tonadas
de las mejores estrofas de amor
que inventaron los maestros
y si bien eternamente las recuerdo
dejo estropearse al tiempo
pues nada sucede
y ya no canto igual que antes.
Tuya es la verdadera poesía
que desnuda corre por un campo
entre magnolias de hojalata y fantasmas
tuya es el agua que fluye
y te pertenecen también el ardor
los crepúsculos el infatigable mar
que siempre retorna a mí
después de haberte besado los pies
oh limpia estatua de Calíope.
PARA ANNE SEXTON MIENTRAS VIAJA EN EL FERRY
Amada señora del santo sepulcro que se alza húmedo
en las calderas del cementerio de Forest Hills
donde tu piedra inmóvil y fértil acaba de ser blanqueada
solo para que tus profundos ojos tenues resuenen mejor
sobre la duda soleada y sin murmullos
quiero pedirte una cosa: ¡Aléjate de las cerezas! ¡Aléjate
del monóxido de carbono y sus trampas semánticas!
¡Huye de los coches teñidos de carmín!
Bebe un Bloody Mary pero sin coágulos con poco hielo
en la terraza de un albergue que mire el mar
porque la vida es hermosa aunque algunas veces llueve
y el cielo suelta terribles centellas pero
si en algo te conforta voy a pedirle a esas monjas
de plumaje opaco que te muestren las piernas
que bailen un fox trot en la cubierta del barco que agiten
sus hábitos y sus manos hasta soltar breves oraciones
pues todos somos hijos del Gran Hacedor y sobre todo tú
que fumas tus cigarrillos Marlboro y miras fijamente el agua
que pasa por tu costado como una idea ajena
sostenida por los peces que fugan sobrios e iluminados.
¡Sé razonable y no te arrojes a las turbulencias del océano!
Este martes no será siempre el preludio de los miércoles
llegará la noche y podrás ir a bailar a los clubes de Boston
para que eternamente sea viernes
juega tus sotas pero guarda
las que estén marcadas por las osamentas de los prófugos
del mundo. ¡No los sigas por favor! ¡Huye! ¡Corre
con tus zapatos de taco negros y tus medias de nylon
celeste! La poesía es una estrategia para seguir viviendo
nunca el túnel para bajar a los inframundos de los grandes
rascacielos. Mira cómo vuelan las sillas de lona y
las botellas / esto no es una vulgar disputa
es algo que se llama cine y tú puedes cambiar el final
de la cinta y hacerlo todo más hermoso pero no aspires
el humo rancio no vuelvas la cabeza y entiende:
los que te amamos jamás dejaremos de leerte
y desde el otro lado de la bahía te estaremos esperando
siempre aguardaremos tu regreso para cargarte las valijas
baja del ferry de una vez y toca nuestras cabezas
Señora Nuestra de la Poesía
hasta hacerlas sonar como calabazas
con las semillas secas que portan tu nombre
en su tegumento / mas ruega por nosotros y
líbranos del pérfido suicidio
para siempre.
EL AMOR Y LAS MATEMÁTICAS
Conocí una muchacha en un bar cuyo amor
más puro eran las matemáticas
pero cada vez que amanecía se le cruzaban
versos en medio de las ecuaciones
y cuando trataba de resolver un teorema
volaba de la página una metáfora de alas doradas.
Ese amor tan radical le producía dolores de cabeza
mas nunca pudo evitar soñar con Quevedo
cuando debía hacer una evocación de Euclides
y si lo que pretendía era añadir un número primo
a las cortinas que se le abrían por la mañana
lo que obtenía era un verso agregando luz
a las primeras horas de su infiel caminata.
Menudo trabajo el de su caligrafía:
una línea trazada sobre la hipotenusa siempre
daba en el centro del triángulo de su desconcierto
dejando caer pétalos carmesíes
entre los signos bien afinados de un verso alejandrino
y una conjetura de Pitágoras le valía lo mismo
que un ensayo de Octavio Paz sobre la revuelta
y hasta un cálculo logarítmico le era tan útil
como la medición de las sílabas en un cuarteto.
Esto la hacía beber sin tregua aunque con algo
de recortada tristeza.
“La vida no es una raíz cuadrada bien hecha
si no la acompaña un soneto en endecasílabos”
me decía con su copa de vermut entre las manos
y procedía a brindar mientras de su pecho
brotaban números decimales y también bellos fonemas.
Incapaz de resolver el misterio de su pasión cruzada
la acompañé a tomar su taxi mientras la noche
caía vertical e incomprensible como su problema
y cuando subió a un auto amarillo y muy intenso
me hizo adiós con la mano mientras de sus dedos
llovían números quebrados
y en mi cabeza creció este poema sin polinomios
ni multiplicaciones ordenadas.
ALDA MERINI ME HABLA DE SUS ÁNGELES
A la buena señora Merini los ángeles la exaltan
se le enredan entre los barrotes de su celda
en el nosocomio donde riega su jardín diariamente
le cuentan chistes ingeniosos y le hablan de un dios
que baila tarantelas y cena espaguetis a la puttanesca
le toman de las manos y la hacen pasear por encima
de los templos a una velocidad rutilante
hasta alejarse de la atmósfera que me dice es muy verde
y huele a caramelos de menta
pero a pesar de eso les sigue teniendo fe
y cree que son seres a los cuales el dolor no agravia
y que además le dictan sus versos
mientras le arreglan el cabello con sus dedos de porcelana.
Los ángeles también le ayudan a cortar sus flores
a bordar las blusas con las cuales se sujeta
los pechos que ella usa para anegar la vía láctea
porque le irrita que el universo esté lleno de aves paganas
pero no le gusta orar ni suplicar clemencia y en vez de eso
escribe o danza y está pensando en un artilugio
para interpretar sus sueños
los cuales se le han escapado varias veces de la cabeza
hasta adquirir formas sumamente complejas
muy parecidas a las colonias de mariposas en estampida.
Pero lo que más le inquieta es que se lo ha contado
todo al galeno que le receta sus píldoras azules
porque lo confundió con un serafín en guardapolvo
aunque algo desconfiaba porque olía levemente a azufre
mas ya todo está hecho y sabe que ahora
tendrá que volver a realizar esos complejos movimientos
para escapar de las correas con las que van a sujetarla
antes que se duerma. Ese fue mi terrible error —comenta
y ahora solo me queda despojarme de los vestidos
que cubren mi cuerpo y salir volando por la ventana
montada en un formidable esturión blanco.
Entonces cierra su libro y dándome una gran sonrisa
se va a dormir y desaparece entre las cobijas
como el último fogonazo de la madrugada.
INVENTARIO DE LOS SUCESOS EXTRAVIADOS
¿A dónde se van las cosas perdidas cuando las dejas olvidadas
o solamente se te caen o naufragan mientras navegas
o se confunden con otras que guardaste tanto justamente
para que no desaparezcan?
¿Es cierto que existe un hoyo que absorbe todo eso
y se va de paseo por otros mundos por otros ámbitos
donde ni siquiera ingresa la geometría o el cálculo
de los astrónomos?
¿No es más cuerdo decir que simplemente desaparecen
porque la materia a veces se descompone por aburrimiento
o hastiada de oír llover tanto?
¿Y por qué siempre asoman cuando ya no las necesitas
cuando el olvido les había construido una muralla piadosa
justo en el momento que estás por tomar un avión
para largarte a una isla desierta?
Hay alguien que nos fastidia que pretende deshacernos
los nervios y aún robarnos la memoria
pues es posible que jamás hayamos perdido nada
y que todo siempre estuvo allí invisible sin su cuerpo
lleno de agujeros transparentes
o porque tal vez nos estamos volviendo ciegos
y todavía no acaba de desaparecer totalmente
el paisaje de tu casa de tus amigos de tu perro
el mundo que juraste rodaba aplanado en sus extremos
dando vueltas sobre ese eje que ahora se parte
y va hacia donde nadie lo encuentre.
FRUTAS GÓTICAS PARA VIDAS HONESTAS
Mi familia está que no puede con el desorden
de las palabras que llueven anegando
las habitaciones de la casa
dejando las paredes manchadas de metonimias
y las lámparas encendidas con anáforas y pleonasmos
por lo que se ha declarado víctima súbita
de la embestida de la lírica
y luce tan delgada como los lirios de agua
o transparente como una copa de cristal
a la que se le puede notar la graciosa gimnasia
de sus nobles órganos enredados en hipérboles
aspirando el aire del entorno o los bucles perfumados
de las metáforas ajenas.
La defensa de los espacios íntimos parece rendida
y yo mismo soy el peor de los descalabrados
la víctima de una plaga insomne y disparatada
que me consume con mi total beneplácito y regocijo.
La dolencia me ha arruinado los sentidos:
mientras voy al mercado por la compra diaria
al hallazgo de las matronas que jalan sus festivas canastas
y también a sus hijas mostrando el botón de la lozanía
ocurre un trueque que ni los cocineros con delirios
podrían concebir peor.
Parto con un pedido deliberado:
un kilo de enardecidos tomates
media ave de corral dividida en trozos amables
una libra de maíz muy fresco pero no por ello insolente
dos nabos que puedan alegrar la mesa
una lechuga riéndose a hojuela batiente
y dos o tres naranjas para aguar dulcemente la receta.
Pero en el camino
a la sombra de los árboles que dan aire en el mercado
y a la vista de los distraídos viandantes
se pone en ejecución la ineludible ley de la química
que descubrió Antoine-Laurent Lavoisier:
“La materia no se crea ni se destruye
solo se transforma”.
Entonces
de la lista original no queda nada
y aparecen las sustitutas impertinentes:
cien gramos de tildes nobles en voces esdrújulas
medio kilo de palabras que rimen con risa o con alegría
un buen puñado de figuras no importa si están descalzas
un título sagaz y exacto como la moneda ganada con tino
y puede que dos o tres ironías y alguna paradoja
para sustituir las malas coplas o incluso las peores.
Estoy enteramente perdido: para mí el mundo se resuelve
con un buen verso sembrado en el centro de mi patio
para que siempre crezca como un gran corazón escarlata
en el pecho inflamado de mi familia
aunque después me haga falta una suculenta cazuela
sollozando sobre la mesa de todos los días.
BAILE DE DEBUTANTES
Voy a bailar con Anne Sexton
vamos a formar el paso de los gansos marchando
por la calle Bowery del Lower East Side de Manhattan
hasta que nos miren con lástima o nos sangre
el orgullo propio y también el ajeno
voy a oprimirle la yugular para que se le atasquen los sueños
voy a colocarle un lazo en su cabello oscuro
y prometerle que la habré de querer siempre
aunque no sé si podré cumplir con eso
voy a ponerle su música preferida
esa que escuchaba en los pequeños parlantes
de los sanatorios
y en los ascensores de donde vamos a descolgarnos.
Voy a pedirle bailar a Silvia Plath
mientras le saco lentamente la cabeza del horno
y la hago levitar en la constelación doméstica
de su casa en Boston
voy a insuflarle hidrógeno voy a congelarle los pies
y elevarla como un globo durante un desfile patrio
voy a estrecharla sutilmente dentro de su vestido de seda
hasta estropearle las costuras y también las cicatrices
y habrá que esperar a que tenga tiempo de dejar a Ted Hughes
para dar dos pasos de lado y poder bailar un foxtrot
la danza macabra de los que siempre mueren
sin ningún remedio.
Voy a tratar de bailar con Alejandra Pizarnik
pálida muchacha judía de trajes negros
voy a regalarle anfetaminas pues qué más da:
si va a morir alguna otra vez que reciba la muerte
de las manos de un enamorado lector suyo
jamás de quienes la agobiaron con su indecencia
con su dosis diaria de metódica ponzoña
y voy a mentirle y a raptarla de los lazaretos
voy a decirle lo bella que se le ve
cuando la luz está por irse por el sumidero de la mañana
voy a pedirle otra vez que baile conmigo pero no lo creo
pues yo suelo moverme como un poseso.
Espero poder danzar con Virginia Woolf
aunque su retrato de mujer mayor me provoca miedo
la voy a llevar a un parque en el centro de Londres
para ver a los aviones alemanes arrojándonos torpedos
voy a suplicarle que me muestre la lánguida máscara de la muerte
le voy a entregar un mapa donde voy a borrar los ríos caudalosos
y los lagos demasiado helados
para que nunca encuentre una extensión tan grande de agua
y no se arroje dentro
voy a besarle los pulmones mientras canto un tema del music hall
voy a decirle que si detiene su paso fatal algún día podrá bailar
una canción de un grupo que nacerá en Liverpool.
Voy a bailar con cada una de ellas sus piezas favoritas
y a dar piruetas cuando sollocen
o cuando quieran volver a decirnos adiós
bailarinas impecables en la cuerda mortal de las despedidas
mujeres de cruda belleza y manos llamativas
todas suicidas
todas absurdamente inertes.
POLIFONÍA DE CORCELES CON MÚSICA DE PATTI SMITH
La historia del potro rojo que cargo dentro comenzó
temprano. Lo hallé un día al levantarme
por la mañana: solo estaba allí mirándome
con sus ojos zainos que echaban fuego.
Tenía una sonrisa de fumador sin remedio y parecía
haber perdido todas sus apuestas pues me mostró
una larga herida en donde cicatrizaban perlas desiguales
y se le inflamaban los belfos. Sí
era un arruinado evidente
pero lo que más me turbó de su vieja cabalgadura
fue cuando me dijo que él era mi futuro / un porvenir
del que no podría huir ni apostando en los hipódromos
de toda la vida. Me contó que venía de las calles
donde en cada aurora nacen balaceras y que una joven
anónima de crines blancas había sido su primera amante.
Me dijo que la fulana se dedicaba a la música y que su voz
le revolvía los ollares y lo echaba a galopar derecho
entre las luces de las arboledas y hasta me dio su nombre.
Se llama Patti Smith —confesó mordiendo una gastada
impaciencia y ya no quiso hablar más.
Horses Horses Horses
Esa es la bella canción que le compuso donde también
hablaba de su hermano Johnny y de cierta pelea
en una casa muy antigua que rápidamente identifiqué
como el local de mi escuela. Entonces es verdad —le dije
y él asintió moviendo su gran cabeza.
Le tomé cariño al tiro y para que mi madre
no lo descubriera me lo metí en el cuerpo
y fue así como pasé a tener doble personalidad
todo un esquizoide en regla.
Desde entonces el viejo palafrén me dicta lo que debo
hacer cuando me acerco a una muchacha
o cuando ingreso a un bar de esos que se marchitan
en la frontera. También me atribuye sus palabras
donde no olvida a la sedosa yegua aquella
y es cuando obligadamente despido fumarolas
a pesar de no haber tocado nunca un cigarrillo.
Corceles corceles corceles
Tanto amo a ese potro rojo que me he ido despojando
de los otros animales que me habitaban por dentro:
dejé la salamandra que me hizo menudo y silencioso
tan difícil de coger con las manos como si fuese
un flujo de aire huyendo de un órgano
se fue el asno de oro que a pesar de su fama de lentitud
resultó ser tenaz y bondadoso
cualidades muy útiles para intimar con las parejas ajenas
desertaron los extintos bisontes que por su corpulencia
me dieron la nombradía de ser temible
pese a mi notoria falta de valor ante los enemigos
de la calle contigua
y así abandoné a muchos otros bichos que fui cargando
para darme una apariencia mejor que la mía
pero nunca traicioné sus prestadas ilusiones y las hice
propias salvo cuando asumía del todo ser un caballo
pues yo también me ponía a gritar
desde el hipódromo de mi equina adolescencia:
Horses Horses Horses.
RESEÑA BIO-BIBLIOGRÁFICA
ENRIQUE SÁNCHEZ HERNANI
Poeta, escritor y periodista peruano. Nació en Lima (1953) e integró la denominada Generación del 75. Fundó, junto a otros jóvenes poetas, el grupo La Sagrada Familia en 1977. Tuvo una intensa actividad como poeta y editor de fanzines literarios, a la que añadió después su carrera como periodista en destacados medios escritos peruanos como La República, El Comercio, Expreso, El Peruano y Página Libre, entre otros. También ha publicado ensayos, crítica literaria, columnas sobre música afro-latina-caribeña, crónicas y reportajes.
Al momento lleva publicados doce libros de poemas. Estos son:
- Por la bocacalle de la locura (Lima, 1978).
- Violencia de sol (Lima, 1980).
- Banda del sur (Lima, 1985).
- Altagracia (Lima, 1989).
- Pena capital (Lima, 1995).
- Música para ciegos (Lima, 2001).
- Vinilo, 42 poemas del rock’n roll (Lima, 2006).
- Quise decir adiós (Lima, 2011).
- Cuaderno extranjero (Lima, 2016).
- Catálogo del maestro de obras (Lima, 2017. Antología)
- Taller de maestranza (Bogotá, 2018. Antología)
- El estruendo de las cosas (Nueva York-Salem, 2018, Antología)
Además. ha publicado un libro con sus crónicas y perfiles literarios llamado La manía de escribir (Lima, 2017).
Sus poemas han sido recogidos en una treintena de antologías nacionales e internacionales y en revistas especializadas, publicadas en Lima, Medellín, Bogotá, México DF, Buenos Aires, Santiago de Chile, Quito, Caracas, Nueva York, entre otras ciudades.
Recibió el Premio Luces del diario El Comercio, de Lima, al Mejor Libro de Poesía del año 2011, por ‘Quise decir adiós’.
Ha dado múltiples recitales públicos de su poesía y ha asistido a congresos literarios, festivales de poesía y presentaciones literarias en su país y en el extranjero.
Estudió Sociología y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima). Nació en Lima en 1953.
“Sánchez Hernani es uno de los poetas que ha demostrado mayor talento artístico y personalidad creadora, entre los surgidos en el segundo lustro de la década del 70 (…) el prosaísmo, la ironía, la fusión de elementos vulgares y refinados (en el nivel de lenguaje y de referencias culturales), la textura narrativa y la incorporación liberadora de ingredientes oníricos y delirantes labran en sus páginas nuevos aciertos, variantes vitalizadoras y posibilidades inéditas”.
Ricardo González Vigil (Ensayista, crítico literario y poeta peruano. Miembro pleno de la Academia Peruana de la Lengua y profesor principal de la Escuela de Literatura de la Universidad Católica del Perú).
“La parodia de la hipotética sanidad de lo real (y de la imposibilidad de su aprehensión en términos deductivos) encuentra un ejemplo contundente en la obra lírica de Enrique Sánchez Hernani. En su caso, el distanciamiento de los referentes de realidad se consigue mediante una desequilibrada anexión unitiva de lo sagrado con lo profano, de lo vulgar con lo refinado, o más bien, de los escribible con lo no decible”.
Eduardo Espina (Poeta y ensayista uruguayo. Ejerce la docencia universitaria sobre estudios hispanoamericanos y literatura latinoamericana en la universidad Texas A&M. También profesa el periodismo y codirige la revista Hispanic Poetry Review).
“Una de las constantes de la poética de Sánchez Hernani es su habilidad para transmutar lo meramente circunstancial en un despliegue de imágenes que coquetean con el discurso discontinuo, escondiéndose de la razón y dispuestas a formar una lógica imprevista”.
Edgar O’Hara (Poeta, crítico literario y ensayista peruano. Ejerce la docencia en estudios hispanoamericanos en la Universidad de Seattle).
“Perteneciente a la llamada generación del 70, Enrique Sánchez Hernani supo asimilar con éxito la poética dominante en esa generación (narratividad, coloquialismo, vitalismo) con el espíritu contestatario de la llamada contracultura, especialmente el rock de fines de los 60 e inicios de los 70”.
Javier Ágreda (Crítico literario peruano y ensayista. De dilatada carrera en la prensa cultural peruana).