1

El placer o la piedad es el camino pavoroso
de la vida que se aleja con retórica de
la muerte.
El dolor es la vía persuadida, pacífica,
que se acerca sensualmente hacia ella:
el asceta es voluptuoso.

2

Tu maldición vino
como un carpintero
a la palma.
“You will never be happy”.
Sin la mano al cielo,
bajo el monocromo saturado,
un desdén latente
que me di por tarea
llevar a cabo.

3

Giran las ruedas
del potro
–necesito que traigas–
las cuerdas se estiran
–qué hay de tomar–
el tendón tensado
–no encuentro mis medias–
la piel se esparce en la madera,
seca,
botoncito de vida,

una sensación,
una,
antes del desgarro.

Estos poemas en apariencia sencillos por su brevedad y sus versos cortos encierran cierto retorcimiento. El yo poético es una persona estoica o del existencialismo que considera al dolor como una forma de conocimiento. El primero poema tiene un final, una especie de aforismo “El asceta es voluptuoso.” oxímoron que me parece sorprendente: el placer de una disciplina ardua. No puedo imaginar a un poeta en el disfrute de su dolor. ¿Pero no todo enamorado es un poco eso, un asceta voluptuoso? El segundo poema es para mi quien menos tensión tiene, pero deja claro que la felicidad es algo que no llegará, por qué la frase nunca serás feliz es en inglés? El tercer poema habla de un potro de tortura podemos imaginar a la persona siendo estirada por este instrumento. Una vez más el diálogo amoroso se presenta como un sufrimiento que se disfruta padecer. ¿Es el cuerpo del amante este potro salvaje? Un asombro bastante placentero es encontrarse con estos poemas que rozan el masoquismo poético que es difícil de leer de forma tan explícita y elegante.

Nicolás Jaramillo López, escritor colombiano, egresado de literatura y derecho de la Universidad de los Andes, radicado en Bogotá.