Son casi las dos

El minutero roza el quiebre de las dos,
ese límite donde el día se estanca bajo el sol.
Dentro de un cartón, unos peces ensayan alas tornasol:
un reflejo suspendido en un vuelo que carece de cielo.

Las horas se dilatan sin pedir venia,
mientras los viejos anhelos quedan expuestos,
flotando en un espacio que ya no les pertenece.

Un paso más y serás otro.
El peso del cartón en tus manos se disipa;
el fondo se vacía, y con él, el pasado.

Ajustas el paso hacia la salida:
son casi las dos.

 

Dosel de los ausentes

El peso del desánimo es silencioso,
una sombra que apaga los colores del día.
Afuera, la ciudad ruge en su prisa de asfalto
y la multitud pasa de largo, indiferente.
Abolidas las preguntas, me senté bajo el macuelizo,
buscando únicamente una tregua contra el ruido.

Entonces, la copa, encendida en su propio tiempo,
dejó caer un manto ligero que cubrió mi cuerpo cansado.

La melancolía no ha desaparecido,
pero ahora comparte el espacio con la quietud.

Al caer la tarde, regreso la mirada al pavimento:
la furia de la bestia sigue intacta,
pero el árbol me ha devuelto el refugio
para sostener mi propia desolación.

 

Fuera de alcance

Yo, que no logro encajar en los días lineales,
con un misterio propio que me dicta el camino,
transito buscando una luz desvestida de engaños.

A veces me olvido de respirar,
porque mi ritmo no es el de los demás;
acelero el paso para que el ruido del mundo
no termine por domesticar
la única parte de mí que sigue salvaje.

Cargo con la mirada del que habita los márgenes,
el lenguaje de los que miran lo que nadie nota.
Pero el viento siempre regresa;
un elemento tan libre y desubicado como yo,
que entiende mi naturaleza dispersa.

 

Para esta edición envía tres poemas construidos desde la versificación desde un lenguaje sencillo en primera persona, y desde allí que deja ver de tras de las cortinas de sus emociones deja ver su mundo interior a través de la poesía, se puede decir que su palabra late al ritmo de un lenguaje despojado de trucos, donde hace un recorrido íntimo de la memoria, del tiempo y la desazón que trae los giros de los días cargados por el ruido del mundo, esas imágenes aparecen en cada uno de sus versos. María José ha dado el salto, inicia con paso firme este camino de palabras y ojalá sea una manera de continuar el viaje de la vida entorno a la palabra poética.

María José Cáceres Ramírez: Nacida en Lepaterique, Francisco Morazán Honduras, 2003. Profesora de Ciencias Sociales, Esta joven escritora y promotora cultural ha sido galardonada en algunos reconocimientos como el primer lugar en el Certamen Nacional de Poesía de los XXXIV Juegos Florales de San Marcos, Ocotepeque y en el Certamen Literario de Cuento Corto Honduras Diversa. Asimismo, obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Ensayo Voces Educativas y una mención de honor en la categoría de cuento infantil del XV Premio Nacional de Narrativa Infantil y Juvenil.
Parte de su obra poética ha sido publicada en revistas literarias de Honduras, México, Paraguay, Nicaragua, Chile, Perú, Colombia y Bolivia. Cuenta con espacios de difusión en el Minuto Cultural Sabatino de Radio América (Honduras).